jueves, 29 de diciembre de 2011

Los detectives de antes y los detectives de ahora

 
 LOS DETECTIVES DE ANTES Y LOS DE AHORA
 
  Antes, en el fútbol, importaba el jugador. Ahora importa el sistema, el Míster
 
 Con los detectives pasa lo mismo que con el fútbol

Antes, el detective era Sam Spade, Phillip Marlowe, Mike Hammer y así hasta llegar al último: Harry Callahan

Ahora están esos de CSI, de Sin Rastro, de Ley y Orden, etc.

Como en el fútbol, antes primaba el individuo y ahora prima el sistema

El detective de antes actuaba solo, hablaba poco, se saltaba el protocolo y se arriesgaba mucho

Los detectives de ahora actúan en equipo, hablan mucho y también lo hacen equipo (se reparten los parlamentos en partes democráticamente similares), siguen el protocolo y no se arriesgan en absoluto

Antes importaba el conocimiento íntimo que el detective tenía del mundo del crimen
 
Ahora importa el ADN

Como con el caso del fútbol, no voy a entrar en qué cosa es más efectiva

Solamente diré que los detectives de antes propendían al héroe
Los de ahora propenden al funcionario

Como en el fútbol, vea

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Notas

Era como alzar la vista al cielo y mirar una de esas estrellas
a las que ves brillar contra el negro de la noche
mientras tú sabes que hace ya mucho tiempo
que ha dejado de estar allí

La felicidad

Con la felicidad es como con las mujeres
cuanto menos caso les haces
mejor te va

llibertad

La libertad, lo mismo que la felicidad, está sobrevalorada

libertad

La mera desobediencia no tiene nada que ver
con la libertad

Cordura

La cordura consiste, básicamente, en la habilidad de parecer ante los demás
lo que no somos

Locura

En nuestra más profunda intimidad
todos estamos locos

martes, 27 de diciembre de 2011

Una puerta se abre...

Por fin, F., mi reenviador de correos oficial, me sorprende al reenviarme un correo incontaminado de alusiones políticas baratas
o consejos pseudo médicos
o sensiblerías de todo a cien

Se trata de una galería de fotos de hermosos culos femeninos que no van acompañadas de ningún comentario

No quiero ilusionarme
puede que solo se trate de una distracción

sábado, 24 de diciembre de 2011

El consenso

18/07/11

Para arribar a un consenso imprescindible, cuando se tienen posturas y/o filosofías dispares, es preciso que, aparte de la voluntad, se posea una inteligencia superior.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

declaración de intenciones

No hablo aquí de muchas de las cosas que más me importan
ni me importan demasiado muchas cosas de las que aquí hablo

Antes divertido que trascendente
                                                  sería mi intención

martes, 20 de diciembre de 2011

El discurso del presidente

El nuevo presidente se pronuncia
No dice nada nuevo
No oculta nada nuevo
Aquellos que estaba previsto que lo criticaran de forma negativa, cumplen con las expectativas
Aquellos que estaba previsto que lo apoyaran, lo apoyan
Aquellos que gustan de navegar en los mares del ambigüedad, navegan

Me vienen a la memoria las últimas palabras del padre de Kim Philby, en su lecho de muerte:

                                            "¡Dios mío, qué aburrido estoy!"

lunes, 19 de diciembre de 2011

El fútbol de ahora y el fútbol de antes...

Mi amigo Ramis a conseguido un libro de Dante Panzeri, un comentarista argentino de allá por los años sesenta
Dice Ramis que Panzeri dice lo mismo que siempre digo yo, más o menos
Que hay (o hubo) un fútbol de "potrero" y hay (y cada vez más habrá) un fútbol de escuela de fútbol
Y que aquello era más bello que esto

La discusión deriva hacia qué cosa es más efectiva (el amigo Dante dice que aquello y Ramis dice que ésto)
Yo prefiero evitar esta discusión porque entran demasiadas variables en el asunto

Yo digo que antes primaba el individuo y que ahora prima el sistema

El sistema, durante muchos años y con escasas excepciones, ha conseguido anular la magia de los individuos

Ahora parece que el Barcelona está consiguiendo un equilibrio entre ambas cosas, aunque yo pienso que todavía le falta
Todavía falta que Iniesta (que es el jugador moderno más parecido al jugador antiguo) se suelte la metafórica melena y adopte la actitud de Messi (que es el jugador antiguo más parecido al jugador moderno)

Y que el gusto del público se incline hacia la belleza y  la picardía (incluído el gol con la mano) antes que hacia el mero esfuerzo y la picaresca intitucionalizada (incluídas las caídas auto provocadas con el fin de acumular tarjetas de colores para el equipo rival)

Y que los comentaristas, sin necesidad de perder los buenos modales, tomen nota de la capacidad del Loco Gatti para ver y sentir el fútbol en toda su dimensión y busquen y encuentren la verdad que se esconde detrás de tanta estadística y tanta correción política

Es decir: todavía falta mucho para volver a la emoción profunda y verdadera que solo se me aparece esporádicamente cuando un Romario, un Zidane, singularmente, me recuerdan aquello que ví, en conjunto y por última vez, en Méjico, en mil novecientos setenta

Porque lo del Barcelona se parece mucho
                                                                             pero no es

jueves, 15 de diciembre de 2011

Huelga general

Ahora los indignados quieren una huelga general para obligar al Capitalismo (???) a que se haga cargo de la crisis
Que los capitalistas paguen lo que  los demás no pueden pagar por culpa de la crisis, que vendría a ser por culpa de los capitalistas, exclusivamente
El indigando sigue pensando que él no tiene la culpa de nada
Y que con una huelga general va a conseguir castigar a los culpables y solucionar el problema

A mí también me gustaría que los capitalistas (todos los que tienen un euro o más euros más que yo en su cuenta) se ocuparan de resolver este lío
Soy humano

Pero va a ser que no, vea

Aunque los indignados consigan su huelga general
(que no dudo de que lo consigan, quede claro)

Porque ya tuvimos aquel Mayo del 68
Y no conseguimos nada
Nada bueno
Conseguimos ayudar a que cayera el bloque soviético
Conseguimos que el Capitalismo (que ahora preocupa tanto a los indignados) no tuviera freno ni alternativa
Que pudiera mostrar su cara más feroz

Ya ahora me anticipo a su estúpida pregunta:
¿Qué pasa con vd., acaso es comunista?

No, no soy comunista
(aunque, quede también claro, no preocupa para nada que alguien crea que lo soy)
Digo que los muchachos de Mayo del 68 creían que iban contra el capitalismo mientras iban a su favor

Y digo que los indignados están distrayendo la atención del personal mientras por allá arriba se cocina el bacalao

Los indignados no son el problema
                                                      pero ayudan

Acerca de los columnistas y de lo ejemplar

Los columnistas de los periódicos se enuentran  particularmente interesados en un yerno del monarca local
Parece que se ha estado portando mal
El yerno, digo
Esta dando un mal ejemplo, dicen los columnistas
Dicen que lo que dictamine la ley no importa
Que lo que importa es el mal ejemplo que está dando el yerno con sus asuntos

El monarca, para dar buen ejemplo, aparta al yerno de los actos oficiales
Los columnistas se ensañan
Se ensañan con el yerno
Y felicitan al monarca

Parece que el monarca nunca ha dado un mal ejemplo
(que los columnistas recuerden, al menos)

Doña Sofía suspira discretamente

                                                                        Y la nave va...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Lo que hay que oir...

Tony Bennett hace entrega de un prestigioso premio (creo que un Grammy o algo así) a Alejandro Sanz al que acompaña de palabras elogiosas para con la música del premiado

Para compensar, pongo un CD en el equipo del coche
El tema es "The Way you look tonight"
La música es de Jerome Kern
La letra es de Dorothy Fields
La voz es de Antonio Benedetto (Tony Bennett)

Antes también había de todo
Pero a nadie se le ocurría mezclar el tocino con la velocidad

viernes, 25 de noviembre de 2011

Inconsecuencias de la crisis

Hoy sale en El País una nota sobre el señor Howard Gardner, psicólogo y prolífico escritor
Este señor ha establecido que poseemos siete inteligencias diferentes (primero eran ocho pero luego se arrepintió de una, parece)
Estas inteligencias funcionan, según el señor Gardner, de forma más o menos independiente para luego colaborar entre sí con el fin de "resolver problemas y crear productos útiles"
Taambién establece que necesitamos de todas ellas (menos de la que octava, que quitó del catálogo) pero que cada uno de nosotros tiene unas más desarrolladas que otras y viceversa
El señor entiende que el sistema educativo tiene que trabajar sobre las siete inteligencias que permanecen en lugar de centrarse (como el señor entiende que se hace ahora) en los dos tipos de inteligencia que sirven para trababar con números y para manejar letras y palabras y frases
Las otras inteligencias sirven para
        Bailar, esculpir, actuar, operar quirúrgicamente, practicar deportes
        Meditar, conservar la compostura
        Superar problemas, trabajar con personas
        Practicar artes musicales
        Hacerse el artista o el fotógrafo

Ahora bien, yo digo:

Cualquiera que haya visto jugar al fútbol a Maradona y también le haya oído hablar tiene que haber llegado a la conclusión de que se puede tener una gran inteligencia para algunas cosas y ninguna para otras cosas

Cualquiera que haya ido al colegio y tenga hijos en edad escolar habrá notado que, además de que siempre  se han promocionado más o menos las inteligencias menos imprescindibles o prioritarias, hace ya muchos años que se vienen descuidando con gran eficacia aquellas dos a las que el señor Gardner acusa de acaparadoras de la atención docente y sin las cuales no se puede funcionar mínimamente en el mundo de los adultos
Da la impresión de que Howard ha llegado un poco tarde a la fiesta
Pero parece que la actual crisis económica, con todos los males que trae aparejados, no consigue, como cabría esperar, compensar mínimamente dichos males con una reducción significativa de las preocupaciones baladíes de los inteligentes de turno, como el amigo Howard,  y de sus nefastas consecuencias
Así, en el día de ayer, otro fenómeno (ahora de algún estamento del Gobierno) anunciaba por televisión la inminente sustitución de las penas de cárcel para los conductores ebrios que causen lesiones o muerte a otros ciudadanos por un programa de desintoxicación y reeducación, etc.

Por lo visto, no parece que vayamos a retomar el sentido común hasta que la mierda nos tape por completo

Es lo que hay.

jueves, 24 de noviembre de 2011

F. y yo

F., mi reenviador de correos oficial, me reenvía ahora una edición virtual del Quijote acompañada de efusivos elogios, etc.
La enfermiza fascinación que me producen los reenvios y comentarios de F. me impide borrarlos sin leer, como suelo hacer con el resto de los reenvíos de los demás reenviantes, y me obliga, en más de una ocasión, a la inútil tarea de remitirle mis comentarios al respecto.
Para muestra de lo que pasa, copio mi respuesta de hoy:


   Estimado F. rescato de mi blog algo que escribí en su momento:

"Por televisión nos leen el Quijote a trozos
los primeros párrafos han corrido a cargo del monarca J.C.
los últimos podrían corresponder al argentino Jorge Valdano.
Yo recomiendo conectar mientras se realiza una sesión de anti-gimnasia, con lo cual ejercitaremos de un solo golpe (y sin el menor esfuerzo), cuerpo, mente y espíritu.
También es conveniente comprar el libro porque hace bonito en la librería al tiempo que da testimonio.
En caso de que vd. ya tenga el libro, ahora puede enterarse de qué va la historia.
En caso de que vd., además de tener el libro, lo haya leído, ahora podrá recordar de qué iba la historia.
En caso de que vd. tenga el libro, lo haya leído y  recuerde de qué iba la historia, seguro que tiene el televisor apagado         

Moraleja: Siéntate en el sofá de tu sala  y alguien acabará por leerte el Quijote."



                               _______________


Ahora me gustaría recordar que, al igual que aquel Principito que prefería ir caminando lentamente hasta el pozo y beber un jarro de agua fresca antes que tomarse una pastilla contra la sed, la idea de buscar el libro en la biblioteca y sentarme en el sofá, bajo la lámpara, me sigue resultando más atractiva que esta tan novedosa de leer por ordenador.
El caso es que, aunque la edición del libro que habita mi librería es claramente más modesta que la que me ofrece el ordenador,  a la mía la puedo tocar.
Manías que uno tiene, dirás tú. Pero, qué le vamos a hacer, yo soy a la antigua: entre un polvo con la vecina del quinto y una paja con Shakira, me quedo con el polvo.

No ignoro que este mensaje se perderá rápidamente en la papelera de reciclaje de tu lúcido cerebro, pero ahora mismo estoy aburrido y no tengo nada mejor que hacer que perder el tiempo acometiendo empresas que, mira por dónde, se podrían calificar de modestamente quijotescas.

                                                                                
Saludos

                                     H.

                                                     -------------------------------------

Lo interesante de este asunto viene a ser el absoluto paralelismo existente entre la forma de ver las cosas que profesa F. y la mía propia. Cada una de ellas sigue una línea que jamás, en ningún caso, absolutamente, puede llegar a tocarse con la otra.
F. y yo podemos leer el mismo libro, ver la misma película, escuchar el mismo discurso, ver la misma puesta de sol, el mismo partido de fútbol y nuestros pensamientos, nuestra reacción ante el compartido estímulo permanecerán incontaminados el uno del otro sin remedio.
La diferencia consiste, únicamente, en que a F., lo que yo pueda decir u opinar con respecto a lo que él dice, le resbala olímpicamente.  F. dispone de un sistema de protección que le hace invulnerable, inaccesible a cualquier intento de provocación. F. no acepta nada que le obligue a pensar. F. es una máquina repetidora dotada de un filtro implacable  que deja pasar únicamente las cosas que se siente obligado a repetir. El filtro de F., que data de los 60's , es un filtro forjado en el anticomunismo nacionalista cultito y de izquierdas (aberración político cultural puesta de moda por los franceses y adoptada rápidamente y en particular por los uruguayos, durante aquellos "maravillosos años") y que, con el tiempo, solo ha incorporado algunos matices post-post- modernos de última hora como permitir el paso a las verdes ilusiones, a los abusos de la cofradía del ano y a la indignación de los bobos.
Yo, en cambio, soy inmunodeficiente y me fumo los reenvíos de F. sin anestesia, lo que no me deja otro remedio que descargar en mis improbables lectores una parte de los residuos tóxicos a los que intento reciclar mediante la también improbable alquimia del  humor.



lunes, 21 de noviembre de 2011

Esta otra vida

Un mes entero en Uruguay donde constato que mis compatriotas han desarrollado una gran pasión por el abuso del gerundio
Un mes entero de:
Hijo, nieta, hermano, amigos, pelota vasca, ojos de bife, vino argentino....

Vuelvo y me encuentro con Rajoy presidente
LLueve
Me gustó estar por allí
Me gusta estar aquí, ahora
El sofá
la gata
el canal de golf (Tiger is back)
el campo de golf (I'm back)
El proyecto de tomar un café con Ramis....

Esta otra vida.

jueves, 13 de octubre de 2011

Consecuencias de un libro ameno

Afectuosamente dedicado, Miguel Soler me obsequia con su libro de memorias.
El libro cuenta ya con varios años de existencia pero yo no lo conocía, como tampoco, hasta hace poco tiempo, conocía a Miguel.
Lo encaro con el consabido temor de que no me guste y luego tener que decir o no decir algo al respecto, como suele suceder con las obras de amigos y conocidos.
Para mi grata sorpresa compruebo que se trata de una obra de lo más amena, escrita con profesionalidad y un fino sentido del humor.
El relato de las muchas anécdotas y los muchos y muy conocidos personajes que se pasean por las divertidas páginas del libro, y pese a que éste tiene la delicadeza de referirse a sí mismo apenas lo imprescindible, configura (y completa, para mí) el rostro esencial del autor
Resulta grato (y un tanto sorprendente), a estas alturas de la vida, encontrarse con que un ocasional compañero con el que compartes las verdes superficies del campo de golf y la mesa de póquer se nos revele de pronto como un incipiente amigo, palabra, ésta, a la que me gusta tratar con el máximo respeto. De ahí el adjetivo con que la acompaño y que espero borrar a su debido tiempo.

lunes, 10 de octubre de 2011

El hijo ausente

                                                                                          A mi amigo R.R.


a quien la fortuita conjunción de dos circunstancias vitales invitan a dudar de la conveniencia de haber elegido una vida dedicada a "los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden".

                                                               --------


La habitación, sorpresivamente en orden, sigue allí con su inalterada logística ahora ociosa
El perro ronda por la casa y olfatea desconcertado la creciente ausencia
           mientras tanto
                                 "El pájaro vuela hacia Dios
                                  y el dios se llama Abraxas"

Somos los que somos
El trabajo ha sido hecho
Ahora sólo cabe esperar que la suerte nos sea propicia

viernes, 7 de octubre de 2011

Una boda y un funeral

Se casó la Duquesa y se murió el Emprendedor

Otra vez no sé qué es lo que hay que lamentar primero

Me paso a la página de deportes

Los rebeldes

Lo mismo que las revueltas masivas, las actitudes de manifiesta rebeldía de los individuos en edad adulta no conducen a nada positivo.
En el mejor de los casos, un rebelde puede dejar un legado simbólico siempre que sea lo suficientemente hábil como para triunfar en alguna batalla y lo suficientemente fuerte como para no quejarse a la hora de (inevitablemente) perder la guerra.
Es el caso de los míticos "perdedores" de Hollywood, de los héroes de la novela negra, etc.
Yo he conocido a alguno, aquí, en el mundo real.

El problema lo tenemos con los rebeldes que no asumen su destino de perdedores ni rectifican su postura

Se oponen al sistema (el Estado, la familia, etc.) pero aceptan su protección

Se comportan como adolescentes, o sea. (*)


(*) Alguien me señala que este "o sea", así, puesto al final de la frase, se lo copié a Francisco Umbral
      Es cierto
      Se lo copié porque me cayó en gracia y porque creo que casa con mi estilo
      Y, con el permiso de Alguien y del finado Umbral, lo seguiré usando
      O sea

jueves, 29 de septiembre de 2011

Indignados y aterrados

Ahora parece que los que están indignados son los autodenominados "Economistas Aterrados"
Estos, lanzan un manifiesto manifiestamente anti-neo-liberal
Un poco tardíamente, se han dado cuenta de que la política neo-liberal con la consiguiente influencia de "los mercados" en el devenir de la economía, ha resultado nefasta

Y van y se indignan
Y se aterran

Tardíamente, digo yo

Como el resto de los indignados

A mí lo que me aterra es la gente, qué quiere que le diga


martes, 27 de septiembre de 2011

Otra de Fuentes

Sale en la revista semanal "Magazine"

Ahora, el interviuvado Carlos Fuentes quiere que su gobierno contrate los servicios de mercenarios israelíes, franceses y alemanes para que éstos eliminen por las malas a los narcotraficantes mejicanos
Porque parece que las milicias mejjicanas no pueden con los malos

Y agrega que, una vez hecho esto, no tiene por qúe saberse

Textual

Fuentes es bobo
No se ha enterado del motivo por el cual NADIE elimina el narcotráfico en NINGUN sitio (*)
Y se hace trampas
Le parece mal (en la misma interviú) que los soviéticos dieran prioridad al fin antes que a los medios pero no le parece mal que lo hagan los mejicanos
Y adultera (inútilmente) su cacareada Fe Democratica
Y no va al cine. Porque si fuera sabría lo que pasa cuando los blandos acuden a los duros para que les saquen del atolladero. Hay muchas películas que lo explican bien (siempre que el protagonista forme parte del grupo de los blandos, claro)


(*) Yo se lo aclaro, Fuentes: Porque vivimos una Economía de Mercado (que vd. aprueba)
                                            Porque "Los Mercados" determinan las acciones de los gobiernos
                                            Porque el mercado de la droga es el que deja más dinero limpio (o sucio,
                                            como vd. quiera, Fuentes)
                                            Formule vd. mismo el silogismo, Fuentes
                                            Y dedíquese a cantar rancheras, que parece que le salen bien.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Columnistas

X se interesa por saber el motivo que me induce a meterme con los columnistas profesionales

Respondo: No me meto con todos los columnistas, sólo con los que dicen pavadas
                 Me meto porque el columnista no perdona a nadie, pero él permanece impune

Ya Groucho Marx proponía que se pudiera comentar la columna de los críticos de artes y espectáculo:
"La crítica de hoy de Fulano de Tal no estuvo a la altura de sus antecedentes, etc. etc."

Hoy, por ejemplo, uno que escribe para el Diario de Mallorca y que parece que va en taxi a tomarse su gin tonic de la media tarde (no aclara qué medio de transporte utiliza para tomarse otros eventuales gin tonics), dice que los que más saben de la bolsa son los que más dinero pierden por ese medio.

Una pavada, vea

Y si me meto con esta clase de sujetos es porque, camuflados en su postura reivindicativa de la cultura, la información y el bienestar del tipo pedestre, no hacen más que aumentar la confusión de éste último

nunca mejor dicho

lo de "último", quiero decir

Todo el tiempo lo están invitando (al tipo pedestre) a quejarse, a indignarse, a echarle la culpa al otro, a sacar conclusiones apresuradas
a equivocarse, en suma
a permanecer último
a ser el quejica eterno

Es decir, el columnista trabaja para aquellos a los que pretende criticar
(véase, si no, quién le paga el sueldo)
Para que el tipo pedestre esté tranquilo ya que hay alguien que se ocupa de defender sus intereses
Para que no se le ocurra alborotar
O para que arme un alboroto inconducente, mejor

Mientras tanto, los que sí saben de bolsa se siguen llenando el bolsillo

Pero, bueno, qué se puede esperar de  tipos que a la hora de tomarse un gin tonic van en taxi

miércoles, 21 de septiembre de 2011

una de Dios

He leído por ahí que "el hombre verdaderamente inteligente es aquel que busca a Dios"

Puede ser, pero yo agregaría una coletilla:
                                                                siempre y cuando no pretenda encontrarlo con su inteligencia

Por mi parte, seguiré jugando al golf todos los días que pueda
Y si Dios quiere aparecerse por allí, que lo haga.

Smith y Marx

La anterior reflexión del día de hoy (Los Mercados) me retrotrae a la permanente discusión que mantengo con mi amigo Ramis

Ramis se empeña en coincidir con Adam Smith en aquello de que la cosa no se arregla en base a la generosidad sino más bien por la concurrencia de los egoísmos individuales

La propuesta de Smith podría ser válida siempre y cuando los citados individuos poseyeran la inteligencia necesaria para darse cuenta de qué cosa es lo que más les conviene a sus respectivos egoísmos

Pero, para ese supuesto (el de unas inteligencias superiores), también podría valer la doctrina de Marx, digo yo

O cualquier otra

O ninguna, mejor

Pero parece que falta un rato, todavía

Los mercados

Según parece, nos gobierna un encumbrado ente platónico denominado "Los Mercados"

Los mercados se niegan a...
Los mercados dudan de que ...
Los mercados retiran su apoyo a...
Los mercados exigen que...
Etc.

Los gobiernos acatan

La cosa va de mal en peor

Nadie sabe quién manda ni para qué

Un día de estos viene uno cualquiera y dice

                                                                                   ¡Aquí mando yo, carajo!!!

Y volvemos a empezar otra vez


A mí, más que indignante me resulta triste

                                                                                  Somos unos boludos, che (*)

(*) Y Adam Smith, como su nombre de pila lo indica, el primero de todos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Inextricable, Del Pozo

Ahora dice, Raúl, que no hay que ver y/o escuchar a Santiago Segura y sí hay que leer a Marx. Esta parte de la columna resulta tan clara en su exposición como ridícula en su contenido. Porque, imagínese vd. a un fan de Segura acometiendo El Capital, así nomás, sin anestesia ni nada.

A partir de allí la cosa se complica bastante y no me veo capaz de desentrañar el mensaje que Raúl quiere trasmitir

Como diría mi hermano: "Gran confusión"

jueves, 15 de septiembre de 2011

Dos autores

Hoy, el mismo día en que se cumplen veinticinco años desde la muerte de Borges, se anuncia la edición de una novela de Boris Izaguirre

Uno no sabe qué cosa lamentar primero.
.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

No sabían

La Comisión Europea envía expertos a Grecia para enseñar a los griegos a recaudar impuestos (sic).

Me quedo más tranquilo...

martes, 13 de septiembre de 2011

Ejercicio ético

Siempre que tus principios coincidan con aquello que más te conviene
revisa tus principios

Catalán al Nobel

Ahora parece que hay un catalán que podría ser candidato al Nobel de literatura
Parece que está por editar un libro de mil páginas
Parece que ya tiene editado otro libro que ha sido un enorme éxito

Ya decía Borges, cuando el premio a Garcia Márquez, que alguien que había escrito un libro del tamaño de "Cien años de soledad" se tenía bien ganado el Nobel

Por otro lado, a los del Nobel les gusta dar premios a representantes de países raros

El catalán, entonces, parece que lo tiene bien encaminado

Por trabajador y por catalán, valga la redundancia.

Del Pozo y la Duquesa

Raúl del Pozo no quiere que el personal se interese por la boda de la Duquesa de Alba
Quiere que el personal se ocupe de la política y de la crisis y del asunto de Grecia y todo eso

Del Pozo no es más simple porque hay techo

¿Qué se piensa que haría el personal si en lugar de ocuparse de la boda de la Duquesa se ocupara de la política?

Yo se lo digo, Raúl: Si el personal, estando distraído como está ahora con las bodas y los divorcios de los famosos, vota a Rajoy y a Rubalcaba, puesto en serio a la labor de tomarse a pecho lo de la política votaría a la Duquesa de Alba

Y nos gobernaría su futuro marido, el chulo.

F. y los toros

F. no escribe, se limita a reenviar cosas que recibe de otros reenviantes
Cuando digo "se limita", digo mal. Los reenvíos de F. no parecen tener límite
Entre los cuatro o cinco reenvíos que me reenvía hoy, hay uno muy prolijo contra las corridas de toros
F. quiere que la gente deje de ir a los toros
Porque su reenvío dice, entre otras cosas, que Anonio Gala, hace unos mil años, se convirtió en anti-taurino al encontrarse con la mirada del toro agónico, etc.etc.
Y que Shopenhauer decía que el que es cruel con los animales no puede ser buena persona, o algo así.
Etc.

Yo, no es que tenga nada a favor de las corridas de toros, que nunca me han interesado
Para que vd. se haga una idea, los únicos libros de Hemingway que no he podido terminar son los que van de toros

Ahora bien, ayer, a través de la televisión, me encontré con la mirada de un  Nadal agónico después de recibir la estocada final de Djokovic
Lo de Djokovic y Nadal empieza a ser un poco bastante cruel

¿Prohibimos el tenis?

PS: Voy a comer con F.
                  pedimos entrecot de buey
                                  mientras F. me habla de la labor de los indignados le pido a Dios que el buey
                                  haya sido asesinado de forma piadosa

  F. pasa de los indignados a la primavera árabe
                           Dios, como siempre, no dice nada
                                                           Voy a ir al Infierno, seguro
                                                                                                      Y F., al Limbo






lunes, 12 de septiembre de 2011

11 S

El espectáculo de las torres siendo atacadas y luego cayendo sigue siendo, como tal, absolutamente impresionante
Los americanos, en esto del espectáculo, resultan insuperables incluso cuando no lo organizan ellos mismos

Empiezan los discursos

Me paso al canal de golf

viernes, 9 de septiembre de 2011

Pérez Reverte

Es curioso
Me encantan los libros de Pérez Reverte, sobretodo los de Alatriste
Y estoy deseando que llegue el 27 de octubre para comprarme el último y meterme en la bañera con él y disfrutar de la vida

Pero ahora viene Pérez y se pregunta "de qué serían capaces los españoles si en lugar de tener que ir a ganarse la vida por ahí, a Flandes (como Alatriste), a América o Alemania, tuvieran el respaldo de un país decente, de un gobierno decente, de polítcos que los apoyaran y potenciaran."

Yo se lo digo, Pérez: Si eso fuera posible (que no lo es), los españoles serían capaces de echarlo todo a perder más rápido que inmediatamente
                          
Yo diría que la cosa es más bien al revés: si los españoles (o cualquier otro grupo de bípedos)  fueran gente
 lúcida, honesta, etc., entonces tendrían un gobierno decente de políticos que los apoyaran y potenciaran.
Pero los españoles, así, como género, y mal que le pese a Pérez, son igual de gilipollas que el resto de los humanos y por eso tienen los gobiernos que tienen.

Es asi, Pérez, el mundo es como es
Por eso necesitamos, de vez en cuando, un poco de Alatriste
Gracias por dárnoslo
                              y, cuidado con las entrevistas, Pérez.

PS: Como dice el antiguo kôan: "Si tienes un bastón, te daré uno. Si no lo tienes, te lo quitaré".

                                             

La última de Almodóvar

Matías Vallés, que es un profesional de esto de escribir, un buen profesional, diría yo, me ahorra tener que constatar durante dos horas lo que ya sé desde que me encontré en el periódico con la cara de nene enfadado de Banderas en el anuncio de la última de Almodóvar.
Gracias, Matías
                        te debo una

jueves, 8 de septiembre de 2011

En ausencia del Rey

En ausencia del Rey, que está minusválido (no digo cojo porque no queda bien, creo), el Príncipe hace un llamamiento a todos los políticos, de derecha a izquierda y de arriba a abajo, para que, juntos y unidos, se pongan a la tarea de sacar la cosa adelante.

Normal, como Primer Interesado en que la cosa funcione tiene el derecho y el deber de hacer el citado llamamiento

Ahora bien, si espera que los políticos le hagan caso está listo, el Principe

Pero, bueno, uno tambíén está jodido
Y, por si fuera poco, la mujer de uno come todos los días

Así que no se queje, el Príncipe

Del Pozo y la cultura

Hoy, el que se hace un lío con su columna es Raúl del Pozo.

Para comentarnos que van a meter la foto de una tal Clara Campoamor en los billetes Euro (???)
va y saca a relucir al pintor Matisse, a la política Merkel, a una serie de prostitutas históricas (Cleopatra, Eva Perón, Coco Chanel...) y no me acuerdo qué cosas más.

Estos tipos han leído tanto, tienen una cultura tan vasta, que no le queda espacio a la neurona para hacer su trabajo creativo
Van y empiezan a escupir pedazos de su archivo y lo mezclan todo
Al final, no se sabe qué carajo querían decir

Y aburren

Y mire que es difícil llegar a aburrir con una columnita de mierda, ¿eh?

Pero lo consiguen, vea

Merkel pronuncia la palabra

Esto del blog tiene la ventaja (y la desventaja) de que lo que uno piensa y dice ahora queda registrado para el futuro
No es que yo pretenda trascender, claro
Lo que me gusta de la cosa es que, a diferencia de cuando uno se expresa verbalmente y luego nadie se acuerda de que se le avisó de esto o de lo otro, ahora se puede recurrir al blog y espetar: ¿ves?, te lo había dicho.

Ayer dije que los alemanes, así, como género, han sido, son y serán unos cabrones
Hoy leo que la señora Merkel, luego de amonestar a sus compatriotas europeos del euro en general, nos advierte de la importancia de tener una moneda única
Por muchas razones, dice
Pero, sobre todo, para evitar una posible guerra entre los europeos del euro, dice también

Bueno, la señora Merkel tiene razón en un montón de cosas
Y los alemanes resultan admirables en un montón de cosas
(los de las dos grandes guerras también, claro)
Pero la señora Merkel se equivoca en dos cosas
La primera, que existen, existieron y existirán, las guerras civiles
Pese a que los contendientes tienen, tenían y tendrán una moneda única.

La otra cosa en la que se equivoca la señora Merkel es en mostrar el plumero
Porque a nadie se le había ocurrido, hasta ahora, considerar la posibilidad de una guerra entre los europeos del euro

Se le tenía que ocurrir a la señora Merkel

La señora Merkel es alemana

El que quiera, que complete el silogismo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Otra de Stephan

Al simpático anciano Stephan Hessel lo entrevistan ahora en ABC

Amén de reiterarse en sus perogrulladas y ante el comentario del entrevistador acerca de que a algunos de "sus indignados" no les gustó que alabara a Rodríguez, presidente de España, don Stephan matizó que, "como él no es Español, no sabe a ciencia cierta si Rodríguez lo está haciendo del todo bien..."(sic)

Para ser un Gurú de la política alternativa y espontánea (?), a la vez que inminente candidato al Premio Nobel, Stephan parece estar poco documentado
A no ser, claro, que la ambigüedad de la respuesta apunte prioritariamente, al igual que aquellos políticos contra los que Stephan propone indignación activa y colectiva, a no poner en peligro la cifra de sus (e)lectores.

Picarón, el viejito.

martes, 6 de septiembre de 2011

La forma y el contenido (otra vez)

Lo de la forma y el contenido viene a ser como lo del huevo y la gallina
Parece no tener solución

Pero la tiene

Por ejemplo
Leo un artículo de Andrés Trapiello que sale en su columna de una revista semanal
Trapiello se hace un lío con la parábola del hijo pródigo y la crisis económica que nos castiga
Trapiello sabe escribir muy bien, pero en este artículo no parece haber pensado con gran claridad lo que quería decir
El artículo, amén de falaz, resulta poco atractivo en su forma
Aburre (*)

Ergo
el contenido precede a la forma
(y la condiciona)

De lo que se deduce que
La forma es el contenido

L.Q.Q.D., diría Brandariz (**)


(*) Si aburre, ha fallado en la forma (aunque esté "correctamente" escrito (y viceversa, claro)).
(**) "Lo Que Queda Demostrado"
         José Brandariz, profesor de matemáticas allá por los años 50.

Trapiello y la parábola

En su columna de una revista semanal, el amigo Trapiello se hace un lío con la actual crisis económica y la parábola del hijo pródigo y los corderos.
Trapiello parece querer decir que el hijo pródigo en este caso el Pueblo español) no tiene la culpa de encontrarse en la indigencia.
Que sólo ha querido vivir dignamente (sic).
Que la culpa la tiene el gobierno.  
                   .
A Trapiello no le gusta que los alemanes nos impongan sus condiciones.
Preferiría que los alemanes repartieran sus corderos con nosotros, sin cargo, creo entender.

Parece uruguayo, Trapiello.

Yo no aprecio a los alemanes, así, como género.
Más bien estoy con Stalin en que lo mejor hubiera sido exterminarlos a todos o, como mínimo, mantenerrlos esclavos el resto de sus vidas.
Porque siempre han sido unos cabrones y siempre lo serán, me parece a mí
(lo mismo que a Stalin).

Pero los corderos son suyos.

Así que, moraleja: Si no quieres que los alemanes te hagan pagar por los corderos no te hagas el hijo pródigo...¡boludo!

Taquilla

Leo en el periódico de hoy que se ha necesitado hacer coincidir en la misma pantalla a cowboys y alienígenas para poder superar en taquilla el último estreno de Pedro Almodóvar.

Se aplaude desde aquí la sagacidad de los productores para rizar el rizo en lo que se refiere a intuir los gustos del personal.

Creo que voy a dejar de leer el periódico.
Cada mañna me tomaré un vaso de hiel y ¡santas pascuas!.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Stephan Hessel

Parece que esto de los indignados tiene su Gurú
Un tal Stephan Hessel
dicen
Tiene noventa y cuatro años
dicen
Es admirador de Rodríguez
Rodríguez, el presidente de España
Y de Pérez
Pérez, el nuevo candidato socialista

Un ingenuo, Stephan.

Ahora, lo que no sé bien es si los indignados no están de acuerdo con su Gurú o si su indignación no va contra Rodríguez ni contra Pérez.

A Hessel parece que ya andan queriendo darle un premio Nobel.

Esto de los premios Nobel empieza a resultar un poco indignante,
digo yo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

La pasión de F.

F. se levanta a las siete de la mañana (me lo ha contado él mismo) y se pone delante del PC. A continuación lee todos los correos nuevos, selecciona dos o tres de ellos (o más ) y los reenvía a su lista de destinatarios, en la cual estoy incluído.
La seleccíón de F. tiene dos vertientes, a saber:
Una, la elección de textos bienintencionados, con independencia de la calidad y/o veracidad de los mismos. Por ejemplo, te recomienda curar el cáncer con zumo de limón.
La otra vertiente está compuesta por cualquier noticia que tenga que ver con Uruguay, siempre que sea favorable a dicha nación o alabe a cualquier político, escritor, etc. de una fracción específica de la auto denominada "izquierda" del país.
F. es un uruguayo nacionalista de izquierdas (aberración política ,ésta, muy a la moda en todo el orbe).
Curiosamente, en lo que se refiere a su comportamiento natural, F. es un tipo de lo más burgués que se pueda pedir (dicho esto en el sentido peyorativo que le suele otorgar esa misma izquierda de la que hablábamos antes).

Ahora resulta que F. se ha erigido en Presidente de la Asociación de Uruguayos Residentes en Baleares.
A F. le gusta, le encanta, trabajar de uruguayo.
Pasión, siente.

F. me invita, me emplaza, se podría decir, a afiliarme a su Asociación.

Yo, al cabo de reflexionar un rato
(un rato corto)
casi prefiero abandonar la quimio y hacerle caso con lo del zumo de limón.

Muerto el perro...

Leo, consternado, que el 35% de las personas entre 25 y 45 años padece de estrés post-vacacional.
La cosa resulta claramente alarmante
Se impone hacer algo al respecto

De pronto se me ocurre una posible solución:

Y ¿si elimináramos las vacaciones?

Digo yo, por aquello de que "muerto el perro..."

Reflexión del día: Yo estaba convencido de que la actual crisis conseguiría mitigar la pasión del personal por la pavada. Compruebo una vez más que,como profeta, no tengo un gran futuro, que se diga.

martes, 30 de agosto de 2011

Un deportista

Hace unos días que no escribo. Esto es porque estoy jugando bastante bien al golf. Cuando juego bien no me interesa más nada.
Soy un deportista.

Como Frank Costello...

jueves, 25 de agosto de 2011

EL SUEÑO DE LOS OTROS (6)

                                                                       (6)

                                             LA FASCINACION DE LAS TABLAS


Es el tipo de cosas que te pasan cuando vas sobrado de tiempo.
Era un grupo de psicólogos de la escuela lacaniana y estaban todo el día y gran parte de la noche dale que te pego con Lacan y Roland Barthes y todo ese rollo inextricable sumamente. Yo había estado luchando sin mayor éxito contra la frigidez de una de las componentes quien, por razones igualmente inextricables, había decidido que yo era una especie de genio con un talento artístico fuera de lo común, etc.
Así que ahí estaba yo, en medio de aquella fauna, perdiendo una parte del tiempo que me sobraba mientras asistía a la denostación de todos los psicólogos que no pertenecieran a aquella pequeña, dilecta y selecta sub-secta.
De pronto pasa que el sumo sacerdote de la secta global (creo que era el yerno y continuador de Lacan, o algo así), anuncia que se va a dar un garbeo por Buenos Aires para dentro de unos meses y también pasa que uno de los sectarios, un tal Hugo Nomeacuerdoqué, tiene escrita una pieza de teatro para dos personajes de lo más lacaniana, ella. Entonces empiezan a hablar de preparar la obra para representarla durante los eventos programados para la visita del Gran Visir. Otro de los sectarios (Mauricio Tampoco-meacuerdoqué) se ofrece inopinadamente para dirigir y, entonces, mi amiga y admiradora me propone para organizar la producción de la cosa en virtud de mi "talento, experiencia y conocimiento del mundo de la representación" (sic). Todo ello basado en un medio metraje en Super 8 que yo habia hecho en Montevideo justo antes de saltar a la Gran Capital.
Como dije antes, tenía mucho tiempo para perder.
Y eso es lo que hice.

Lo primero, leí la obra. El planteo era previsible pero más o menos correcto: Una actriz en conflicto con su otro yo (la mujer "real"), etc. Los parlamentos eran previsiblemente inextricables, epíteto, éste, cuyo uso reiterado en esta parte del relato se me antoja ineludible. Lo siento.

El promitente director trajo a una conocida suya que había hecho algo de teatro amateur, para el papel de la actriz. El otro personaje lo haría la mujer del autor, ya que daba el físico (un buen físico, todo hay que decirlo), la edad y además, claro, era la mujer del autor.

Reinaba el entusiasmo.

Entretanto yo, que era el único que no conocía a casi nadie en Buenos Aires, me ocupaba de intentar conseguir una sala gratuita para la única representación prevista y al menos media docena de ensayos,
las reuniones de trabajo transcurrían en el despacho del autor.

Las actrices le preguntaban al director por el significado de un párrafo y el director les respondía, como corresponde a un psicólogo, con otra pregunta del tipo: ¿A vos qué te parece?

Y allí comenzaba un largo debate.
Un debate lacaniano.
Inextricable, o sea.
El ensayo propiamente dicho quedaba para otro dia.

La actriz amateur se cansó pronto y se bajó del autobús.

Habia que huir.
Mi modo de huir siempre ha sido hacia adelante (excepto cuando se trata de una agresión física, claro).
Propuse contratar a una actriz profesional y plantearnos poner la obra en un teatro de verdad.

El autor se mostró entusiasmado. .
Su mujer estuvo encantada.
El director mantuvo una actitud muy profesional (como psicólogo, claro).
Aventuró un: " Bueno, no digo que sí ni que no..."

Quedaba pendiente el tema de la financiación. El autor se mostró entusiasmado y declaró que hacia cargo de la mitad del presupuesto si yo me hacía cargo de la otra mitad.
La mujer miró al autor.
El autor apostrofó que lo último que alguien debía hacer era traicionar el deseo, y que su mayor deseo era ser autor teatral. Si hacía falta vendería el coche.
Casi me hizo llorar.
La mujer siguió mirando al autor.
El director no dijo nada.
Yo dije: bueno, allá vamos...

Y empezamos a ir.

Conseguí una actriz que había hecho bastante televisión, algo de cine y casi nada de teatro. Daba el tipo.
Conseguí una sala pequeña para ensayar.
Reservé una sala del circuito para el estreno y un mes de representaciones.

Tenía una actriz profesional y tenía una sala en la calle Corrientes. En base a estas dos verdades, algunas medio verdades, unas cuantas mentiras y toda clase de promesas y chantajes, conseguí asegurarme mi mitad del presupuesto. Mis amigos y conocidos corrían el riesgo de perder su dinero y yo corría el riesgo de perder unos cuantos amigos y conocidos.

Reinaba el entusiasmo.

Retomamos los ensayos.
La actriz profesional (Marcela Yalgomás) pedía ayuda para la interpretación del texto.
El director respondía con una pregunta ("¿A vos qué te parece?").
Marcela me miraba a mí.
Yo ponía cara de póker.
Se organizaba un debate lacaniano.

Por si eso fuera poco, el director, sin previo aviso, faltaba a la mitad de los ensayos por razones profesionales o familiares.
Indistintamente.
En ausencia del director y para que no decayera el ánimo, yo dirigía los ensayos.

La obra se abría con un largo monólogo de la actriz (un monólogo inextricable) en la sala de estar de su casa y, al final del mismo, aparecía su "otro yo".
La actriz preguntaba por el significado del monólogo y yo le decia que no se preocupara mucho por ello, que jugara con ritmo de las frases, con el peso específico de cada palabra, etc.
El efecto era positivo.
Los actores profesionales quieren que los dirijas. Son obedientes y muy responsables en cuanto a esa obediencia. Toda otra responsabilidad se la dejan al director, así que ella soltaba las frases buscando un ritmo y la cosa quedaba bastante aparente.

Y muy inextricable.

Otra clase de apoyo que yo le daba a las actrices era del tipo:

Mujer del autor - Pero, vamos a ver, ¿mi personaje es real, es de carne y hueso o ...?
Yo                    - (rápidamente) A ver, vos lo que querés saber es si tu personaje mueve el intestino o no lo mueve...
Mujer del autor - Ssí, algo así.
Yo                    - Bueno, no. No mueve el intestino.

El autor estaba encantado.
Las actrices estaban encantadas.
El director empezaba a estar celoso.
Y preocupado.
Yo no estaba bien de la cabeza, evidentemente. Yo me comportaba como un tipo duro de Broadway, había visto muchas películas y sabía perfectamente cómo comportarme: presionaba aquí, condescendía allá, volvía a presionar. Siempre al límite. La mujer del autor empezó a llorar a menudo durante sus ensayos conmigo. Yo hacía un alto y les daba una sesión de relajación tipo yoga. Después le daba unos masajes en el cuello y las sienes a la mujer del autor.
La mujer del autor estaba encantada.
Marcela, la actriz profesional, empezaba a estar preocupada. Esto sólo se podía arreglar de una manera. Le dí un adelanto a cuenta de sus honorarios por las futuras representaciones.
Santo remedio.
El director empezó a cagarse en los pantalones. Un día me dijo que con toda la presión que yo metía alguien iba a sufrir un infarto. Yo le respondí que "en este negocio nadie se muere de viejo".
El papel de tipo duro de Broadway me salía cada vez mejor.
El director dimitió.

Continué con mi huida hacia adelante y salí a buscar un director profesional. Le pasé el texto a unos cuantos pero todos lo encontraban inextricable. Mientras tanto seguía dirigiendo los ensayos. Durante uno de estos, la actriz profesional preguntó para qué buscábamos un director si yo lo estaba haciendo de maravilla. La mujer del autor estaba encantada. El autor tenía sus dudas.
Decidimos hacer un par de ensayos empezando desde cero y tomar una decisión.

Primer ensayo:

El escenario a oscuras.
La actriz comienza su monólogo inextricable con un ritmo más que aceptable.
Una luz va creciendo  muy lentamente sobre el rostro de la actriz.
El escenario a oscuras, la voz de la actriz y su rostro iluminado.
El monólogo, junto con la luz,  tiene que crecer en intensidad...y crece.
Sobre el respaldo del sofá, en una postura felina, la antagonista.
Otra luz empieza a crecer sobre ella, lentamente.
El monólogo continúa.
Fascinante.
Inextricable.
La antagonista se despereza como un felino, sensual, lentamente. El vestuario simula un desnudo.
La luz del escenario va creciendo hacia el final del monólogo...

Fin del primer ensayo.

El autor - "No me lo puedo creer...lo has entendido mejor que yo..." (sic)

Gran entusiasmo general.
Productor y Director...por el mismo precio.

Quedaba un mes para el día del estreno.

A medida que nos acercábamos al día D, la actriz profesional se iba afirmando en su personaje (decía las frases inextricables con un ritmo cada vez más convincente).
La mujer del autor lloraba más a menudo y lo hacía cada vez peor.
Por otra parte, se acercaba el momento en que el autor tenía que poner el dinero que le correspondía. Yo ya había pagado el adelanto de la actriz y un anticipo a cuenta para la sala, el decorado y el vestuario.
La presión crecía.
La actriz profesional aguantaba,
Yo aguantaba (como un tipo duro de Broadway).
La mujer del autor lloraba.
El psicólogo y ex-director resultó ser un visionario.
Al autor le pegó un infarto.

La mujer del autor vino con la noticia.
El tipo no había muerto pero estaba bastante jodido y no iba a poner su parte del dinero.
Decidimos suspender ahí mismo.
La actriz profesional se lo tomó con filosofía (sobre todo porque yo le dije que no tendría que devolver el anticipo).
El  autor me llamó por teléfono para darme una explicación de por qué no había cumplido con su parte del trato.
Yo le recordé aquello de no traicionar el deseo, etc.
Continuó con su explicación.
Era una explicación larga e inextricable.

Los siguientes meses me los pasé devolviendo el dinero ajeno que había invertido de forma tan inopinada.
De vez en cuando también le daba algún que otro masaje a la mujer del autor.

La fascinación de las tablas, en suma.

                                                          -------------

miércoles, 24 de agosto de 2011

Francotirador

X. iniste en recriminar mi falta de compromiso señalando que adopto la postura fácil del francotirador.

Me apresuro a recordarle a X. (y al resto del abecedario) que mis compromisos (que seguramente difieren del tipo de compromiso al que alude X.) se manifiestan a la hora de actuar, no a la hora de hablar o escribir.

En cuanto a la facilidad del francotirador, depende de la puntería, digo yo.

Reflexión del día: Comprométete y te asegurarás una porción del mercado.

martes, 23 de agosto de 2011

Gadaffi

Parece que los rebeldes libios van a acabar con Gadaffi. No tengo nada a favor de Gadaffi (ni de los rebeldes libios, dicho sea de paso). Lo que me interesa del caso es el generoso apoyo de la OTAN, siempre dispuesta a velar por los más desfavorecidos.
Supongo que ahora que van a tener un respiro se aplicarán a apoyar a los rebeldes del Reino Unido.

La hipocresía, en otros tiempos, gobernaba pero no reinaba. Ahora reina y gobierna.

Paradójicamente, podemos decir que ahora somos menos hipócritas que antes.

Si continuamos por este camino, pronto nos sentiremos liberados y podremos manifestar abiertamente nuestras verdaderas intenciones.

Como Adolfo, o sea.

lunes, 22 de agosto de 2011

Seguimos con la pavada...

El cantautor Luis Eduardo Aute opina (lo leí hoy en no sé qué periódico) que deberíamos eliminar toda la banca privada y tener un único Banco estatal.

Supongo que también debe de estar pensando en su amigo Teddy Bautista como Director General de dicho Banco.

Y conste que yo no tengo nada a favor de la banca privada. Pero si hemos de tener un único Banco estatal quiero a Stalin al frente del Estado y a Beria en el despacho adjunto.

En suma, como dice el antiguo proverbio zen: "dámelo frío o caliente, porque tibio te lo vomitaré"

jueves, 18 de agosto de 2011

Europa


18/08/11

Los alemanes y los franceses parecen dispuestos a hacerse con el mango del sartén de forma más explícita y más contundente. Ya se empiezan a oir las protestas de los países más "desfavorecidos".

Me repito: El Mundo es como una comunidad económica. Una comunidad económica es como un páis. Un país es como una empresa. Una empresa es como una familia:

El hijo, el padre, el cuñado, el primo, etc. que no puede con su vida y solicita ayuda debe asumir que ello conlleva una pérdida más o menos importante de su autonomía.

Los adolescentes no entienden esta regla tan simple.

Hay adultos que se comportan como adolescentes y hay países que se comportan como estos adultos.

Y, ¡POR FAVOR!, conste que no siento ninguna simpatía por los franceses ni por lo alemanes.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Mario Conde

10/08/11

Hace un par de días leí en un peródico que entre un Ayuntamiento de Mallorca y el Consell Insular o el Govern (nunca sabré qué cosa le compete a quién), contribuían a financiar una conferencia del Sr. Mario Conde con dinero de las arcas públicas. No me cabe duda del interés que pueda despertar entre el personal de las islas el conocimiento que el Sr. Conde seguramente es capaz de aportar en lo que se refiere al mundo de los negocios y  a la ética empresarial (aunque este afamado emprendedor no llegue a dar la talla de un Meyer Lansky o un Lucky Luciano, por poner ejemplos ilustres).
Y, para que no se diga que siempre estoy criticando, declaro que me complace ver cómo, a veces, se utiliza el dinero del ciudadano de forma claramente constructiva.
                                                                 

lunes, 8 de agosto de 2011

Educación

08/08/11


En el telediario cuentan que una sra. experta (no sé si psicóloga o algo parecido) comenta que no está mal que los niños vean la serie de Los Simpson siempre y cuando tengan a su lado una persona adulta que les explique el significado de lo que se oye y/o se ve.
Me acerco a la ventana y compruebo que el mundo sigue su marcha, como si nada.
Supongo que el efecto mariposa, si realmente existe, no es algo que se pueda corroborar de forma inmediata.
No sé cuánto va a demorar en alcanzarnos el gran meteorito... pero que está en camino, seguro que está en camino...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Otra de indignados

03/08/11

X. recrimina mi postura ante los indignados. Insiste en creer que defiendo lo indefendible.
Sabiendo que resulta absolutamente inútil, me explicaré una vez más:

Estoy de acuerdo en que lo que dicen los indignados que les indigna resulta claramente indignante.

No estoy de acuerdo en que los indignados se indignen por razones éticas o morales, se indignan porque los desmanes de siempre, cometidos por los mismos de siempre, les están tocando sus propios bolsillos.
Antes de que esto sucediera estaban de lo más felices mirando Pasapalabra, fumándose un porro o abusando del paro y las subvenciones indiscriminadas, etc.

Y ya que estoy aprovecho para agregar que no tengo nada que ver con los otros que critican a los indignados esgrimiendo razones filosóficas y/o políticas cuando lo que pasa es que a ellos todavía les resulta rentable este (des)orden de cosas.
Y advierto de paso que, en cuanto este grupo se sienta verdaderamente tocado por la situación reinante, aprovecharán, entre otras cosas, la indignación de los indignados para promover un golpe de timón en el sentido opuesto al que los idiotas de la inteligencia progre creen que conducirá todo este pueril pataleo.
Como siempre, o sea.

miércoles, 27 de julio de 2011

Leticia

27/07/11


Hoy viene al Club de golf que frecuento cada día, no sé en relación a qué tipo de evento, Leticia.
Sí, ésa Leticia.
Todo el mundo parece estar muy alborotado con la cosa.
Ni que viniera Shakira.
Ni que viniera Shakira y encima estuviera afónica...
Tengo que llamar al Club porque hay algo que me preocupa bastante: ¿irán a cerrar el campo o podré hacer mis 18 hoyos habituales?

lunes, 25 de julio de 2011

Uruguayo al fin

Después de todo parece que soy más uruguayo de lo que yo pensaba. El caso es que la selección de fútbol me ha vuelto a emocionar, con el plus de que esta vez incluso ha conseguido el título.
La actitud de estos muchachos se ajusta muchísimo a la idea que yo quiero tener de los uruguayos y que no suele coincidir con la realidad que la mayría de las veces me ha tocado constatar: valientes pero no pendencieros, humildes pero no sumisos, luchadores, no quejicosos, etc.
En fin, es bueno percibir cada tanto de que no todo va siempre a peor.

(Asumo que esta declaración bastante sentimentaloide no va con mi estilo y que va a decepcionar al menos a la mitad de mis fans. Pero si cuento la mitad de mis fans en cifras absolutas en lugar de hacerlo en porcenta-je ,la pérdida no va a resultar demasiado dramática).

lunes, 18 de julio de 2011

La gente

No se atreven a tomar decisiones pero reclaman su derecho a opinar y censurar y/o recortar o modificar las decisiones de quien sí se atreve a asumir la responsabilidad.
Esto vale para el problema familiar a que me veo enfrentado ahora y para el resto de los asuntos que atañen a esta maldita humanidad.

lunes, 11 de julio de 2011

Facundo Cabral

Muere Facundo Cabral baleado por accidente. Un tipo de lo más simpático con una vida, creo yo, plena y feliz. Todos tenemos que morir, antes o después, de una  forma u otra. Me  quedo con el recuerdo de algunas de sus frases  felices y su sentido del humor. No creo que a él le hubiera gustado que nos  indignáramos o nos pudiéramos a llorar.

jueves, 7 de julio de 2011

Requisitos del escritor incipiente

07/07/11

Hace un montón de años, en Buenos Aires, en casa de Grillo de la Paolera (creo que festejábamos el cumpleaños de Agustín Pereyra Lucena), un joven declaraba estar a punto de comenzar a escribir un libro en cuanto pudiera adquirir un ordenador.
Hace unos días leí por ahí que E. Galeano se jacta de escribir “a mano”, como no sé cual héroe literario suyo que por lo visto hacia otro tanto.
A uno no le extraña que Galeano prefiera hacérselo a mano, dado el contenido y la forma de su producción.
En cuanto al otro tampoco me extrañaría que ahora mismo estuviera esperando la siguiente versión del procesador de textos de Aple para ponerse con la dichosa novela.

Por mi parte, a la hora de escribir, como me siento más cómodo es estando en calzoncillos. Supongo que si mi mujer me regala el último modelo de Calvin Klein para mi cumpleaños, que está al caer, seré capaz de escribir un best-seller de lo más aparente.

miércoles, 6 de julio de 2011

Algunos viejos rockeros deberían morirse

06/07/11

Teddy Bautista: de rockero contestatario a gestor corrupto con Víctor Manuel ( ) en su banda,. Cada tanto aflora la evidencia acerca de la calaña de tipos que siempe me han caído muy mal.
No es algo que me haga feliz pero me deja el ego un poco más a gusto.
Me da un poco de pena por J.M. Serrat que seguro no tenía ni idea de por dónde le iba a salir tan cierto aquello de "mis amigos son unos atorrantes..."
Es el problema de hacer amistades basadas en afinidades ideológicas: empiezas por embarcate en la imposible tarea de ponerle música a Benedetti y acabas con esto otro.

martes, 5 de julio de 2011

Diario

04/07/11

Todo lo que me afecta en estos días es demasiado personal, y la fecha de hoy, por razones también muy personales, la vivo cada año con la tristeza más profunda.
En el bar, leo el periódico, veo pasar la gente...todo desde una distancia que se me antoja infinita.
Y no hay nada que me importe decir.

martes, 28 de junio de 2011

Las palabras

Algo o alguien le pide a algunos famosos que elijan la palabra que más les guste del idioma español y a continuación  pone a votación del personal, vía Internet, dichas palabras para que éste determine cuál es la preferida del público, un procedimiento tan democrático como inadecuado allí donde los haya. Pero esto no es lo más triste del caso. Lo más triste viene de la mano del acumulador de premios Vargas Llosa. Resulta que este señor elije la palabra libertad como su preferida. Triste pero no sorprendente, ya que este señor tiene por costumbre hacer política cuando intenta hacer literatura y hacer literatura cuando intenta hacer política. Hace unos cuantos años, en el transcurso de una prolongada y simultánea entrevista que alguien hizo a Ernesto Sábato y a J.L .Borges, el eternamente indignado Sábato también eligió una palabra por el estilo que incluso (ahora no me viene a la memoria) podría ser la misma que prefirió en esta ocasión el amigo V.Ll.- Borges, claro está, eligió ámbar. Y de esto sí que me acuerdo perfectamente porque me emocionó cantidad. Yo, antes de leer la respuesta de los dos entrevistados, había elegido jazmín, que es otra palabra que también me emociona cantidad.

Al final, la palabra elegida fue la que propuso ese actor que interpretó indistintamente a Ernesto Guevara y a un comilón de esos de Almodóvar, entre otras indistintas interpretaciones. Una palabra que yo ahora no recuerdo y que sospecho que no recuerda ninguno de los votantes de la misma.

La elección se podría entender bajo la perspectiva de que el personal quizás vote menos en función de la palabra propuesta que del personaje que la propone. En ese caso yo me hubiera inclinado más por la que propuso Shakira, que tampoco recuerdo cuál es pero que, en este caso, me importaría bien poco.

lunes, 27 de junio de 2011

Fatalidad

                                                            FATALIDAD

 

                                                                (1) 

                                                           
 Norah estiró el brazo y cogió el paquete de la mesa de noche, luego encendió un cigarrillo y se tomó su tiempo antes de hablar.

–Lo siento, no es culpa tuya...supongo que no es culpa de nadie pero, en todo caso, no es culpa tuya...
   Lo dijo sin mirarlo. Lo dijo como si hablara consigo misma o, mejor, como si se lo dijera a todos los que se lo había dicho o no se lo había dicho antes. No estaba amargada ni deprimida. No era ese tipo de persona. Comprobaba un hecho y sólo cabía hacerse una pregunta: ¿Por qué insistía en intentarlo?
   Pero era una pregunta que no se estaba haciendo en este momento. Simplemente fumaba y esperaba a que Marcos (esta vez se llamaba Marcos) se decidiera a desaparecer de su cama, de su piso y, si fuera posible, de su vida lo más pronto posible.
   Seguramente más tarde volvería sobre el tema y se cuestionaría su supuesta inteligencia. Había una infinidad de mujeres que no disfrutaban con el sexo, muchas más de lo que podía salir en cualquier informe pseudo científico. Todos éstos se basaban en una confesión que pocas mujeres estaban dispuestas a hacer. Preferían fingir y asegurarse una vida más o menos normal. Con los hombres no sabía Norah muy bien lo que pasaba pero, por razones obvias, no podía ser exactamente el mismo problema.
   Pero el caso es que Norah no era una persona al uso. Era una mujer inteligente y emocionalmente fuerte. Era una persona que no estaba dispuesta a mentirse a sí misma y en cambio sí estaba dispuesta a pagar el precio que viene implícito en ello.
   Marcos lo puso fácil. Se abstuvo de hacer cualquier comentario, se vistió y se fue todo lo pronto que se puede esperar en un caso así sin pecar de grosero. Marcos era un buen tipo. De no ser así Norah no habría caído en la inútil tentación de intentarlo una vez más.
   Norah cogió el mando y encendió el televisor sin moverse de la cama. Iba a ser otra noche larga, había que pasarla de alguna manera y, en todo caso, no estaba en disposición de leer y mucho menos de intentar escribir un poco. Los programas, pese a la avanzada hora de la noche, resultaban poco digeribles. Estuvo practicando el zapping durante un buen rato hasta que se decidió por el canal de informativos. Lo que le llamó la atención fue la noticia de la nueva faena del presunto asesino múltiple que ocupaba un lugar preponderante en los tele diari de los tres últimos meses. Pese a que Norah consideraba el asunto de los asesinos psicópatas, en serie, etc. como un tema demasiado trillado y falto de interés personal, éste tenía el doble atractivo de que el individuo actuaba en la zona específica donde Norah vivía y que Norah llevaba bastante tiempo sin encontrar tema para su nueva novela, sobre la que ya había cobrado un adelanto de su editor. Enseguida pensó que tenía que hacer una visita a su tío. El tío de Norah era jefe del departamento de homicidios de la ciudad. Aparte de ser el tío preferido de Norah y casi el padre que Norah apenas recordaba de modo bastante difuso. Norah había perdido a sus padres a los nueve años en un accidente de tráfico y había pasado los años siguientes en un internado en el extranjero, todo ello financiado por el tío Miguel con cuya familia también había pasado todas sus vacaciones durante aquellos años de estudio. Ahora todos vivían en la misma ciudad.
 
   Las víctimas eran todas mujeres entre los treinta y los cuarenta años. Norah tenía treinta y tres años y vivía en el casco antiguo de la ciudad que era donde habían acontecido la totalidad de los crímenes –tres en poco más de un año, de momento–. Pero esto, de alguna manera, no inquietaba en absoluto a Norah. El interés de ella estaba en intentar descifrar la psicología del asesino y ver si ello podía tener algún interés novelístico. Enseguida su imaginación comenzó a volar y prefirió pensar en un individuo particularmente inteligente, sutil y profundamente perverso, capaz de ser encantador. Al buscar una forma física que encajara con la idea que se hacía de su personaje, Norah, que era bastante cinéfila,  se inclinó por un tipo John Malkovic o Klaus María Brandauer. También decidió que su hombre no mataba a cualquiera sino sólo a mujeres que, de alguna manera, le pedían que lo hiciera. Se acordó de una novela de Marguerite Duras que trataba ese tema en concreto. En fin, ya tenía algo sobre lo que trabajar. Desde luego la realidad acabaría estando totalmente alejada de sus ideas, pero a la ficción no le interesa la realidad, que suele ser bastante inverosímil. En una historia de ficción todo tiene que tener una explicación y una lógica contundentes, además de mantener un ritmo sostenido. En esto Norah era una experta. Quizá nunca le darían el premio Cervantes ni la harían académica de la lengua, pero sus estructuras eran sólidas y sus ritmos más que sostenidos. Sus libros se leían y se vendían con facilidad y Norah estaba perfectamente satisfecha con estos logros que otros consideraban menores. En estos pensamientos estaba cuando, por fin, el sueño vino sin que la imagen de un inoportuno Marcos volviera a aparecer su mente.

                               
                                                                  (2)

                                                              
  Hans Grüber, como alemán, no era el caso más tópico.  De hecho, había pasado la mayor parte de su vida en Sudamérica donde sus padres habían tenido que emigrar pocos años después de la última guerra europea debido a los estrechos vínculos que su abuelo había mantenido con el régimen de Adolfo Hitler. El motivo por el que ahora se encontraba en Mallorca era más bien fortuito y, en todo caso, no era por disfrutar del sol y las playas como sucedía con el resto de sus compatriotas. En todo caso, Grüber detestaba el calor, de ahí que se sintiera mucho más cómodo viviendo en el casco antiguo de Palma y que limitara, en todo lo posible, sus movimientos a esa pequeña zona de la isla donde podía encontrar todo lo que al él le interesaba de lo que ésta le podía ofrecer. Le gustaban las calles estrechas, los bares donde la gente hablaba en voz más baja que en el resto de la ciudad, los pequeños negocios “de ultramarinos” como a él le gustaba denominar en un gesto un tanto melancólico hacia las novelas de más de medio siglo atrás, las charcuterías y los negocios de especias, pequeños y atestados de mercancías de calidad.

   Grüber entró en la librería de viejo y se puso a hojear un volumen aquí y otro allá. Era una actividad que le causaba un suave placer y casi siempre acababa comprando algún libro que conseguía, generalmente por motivos diferentes, llamarle la atención. Ahora mismo había encontrado un ejemplar de Panait Istrati, una edición en rústica con una buena traducción.
En este caso le había interesado el autor. Este, como tantos otros, no tenía lugar en los planes de las editoriales actuales más aplicadas a lanzar libros de periodistas televisivos, literatura infantil para adultos y ese tipo de productos para el hombre inmediato, como le gustaba a Hans llamar al espécimen humano actual. En eso, le llamó la atención la mujer. No era una mujer particularmente hermosa, cosa que para Grüber no era primordial. Era una mujer con cierto estilo que vagamente podríamos describir como un estilo engañosamente indiferente, dotado de una suerte de sutil altanería (no de clase, sino más bien la tenue arrogancia de alguien que se sabe fatalmente un poco por encima del resto de los mortales en algún aspecto). A Grüber le fascinaba este tipo de mujer. Sentía enseguida el impulso de establecer un juego con ella que, en principio, nada tenía que ver con lo sexual...

   La mujer sintió la mirada concentrada de Grüber y se volvió hacia éste como si esperara encontrarse con alguien conocido. Al cruzarse con los ojos de Hans se vio doblemente sorprendida. En primer lugar porque la persona le era totalmente desconocida. En segundo lugar porque Grüber no se parecía físicamente a Malkovic ni a Brandauer aunque su actitud (su actitud interior, podríamos decir) concordaba precisamente con los personajes que estos actores solían interpretar y que a Norah tanto le fascinaban. El encuentro duró apenas un par de segundos. Norah volvió al libro ilustrado que había elegido para regalar a su sobrina. Algo más tarde, cuando se volvió con cautela hacia el lugar donde había visto al hombre, aprovechando que tenía que dirigirse hacia el dependiente de la librería, aquel ya no estaba allí ni en ningún otro sitio del negocio.
Sencillamente, había desaparecido dejando el libro que tanto parecía haberle interesado abandonado sobre la mesa...

                                                   







                                                          (3)

                                              

    Miquel Nadaf había ingresado en la policía en  su condición de psicólogo con el primer gobierno democrático después de la muerte de Francisco Franco para cubrir un puesto en un departamento que ahora hacía casi veinte años que había dejado de existir.  Pero las dotes organizativas y la natural habilidad para aprovechar y conciliar los distintos tipos de aportaciones que sus colaboradores dentro del departamento y fuera de éste podían ofrecer lo había llevado en un tiempo relativamente corto a ocupar la jefatura del departamento de Homicidios, cargo que ya venía desempeñando durante más de doce años. Los distintos gobiernos nacionales y provinciales habían respetado siempre su capacidad profesional y su postura claramente apolítica. Su esposa, Maite, trabajaba en los servicios sociales de protección al menor y el matrimonio había tenido, un poco tardíamente, una niña que ahora contaba con ocho años de edad. Antes de eso se habían dedicado al cuidado y la educación de Norah que era hija del fallecido hermano de Maite. Para ellos, Norah era una hija en todos los demás sentidos. Pese a que Norah sentía por Maite el mismo amor y agradecimiento que por su tío Miquel, el nivel de complicidad y disfrute de la relación con éste último era sensiblemente más profundo. Esto no afectaba en absoluto a Maite, quien disfrutaba de asistir a esa complicidad desde el ángulo de una espectadora privilegiada.
   Norah cogió el teléfono y marcó el número de su tío.

     –Hola, tío, ¿ qué tal?, soy Norah
     – Hola sobrina, ¿ cómo van esos libros?
     – Bien... bueno, estaba un poco atascada desde la última novela... por cierto, ¿la has leído?
     –Claro, esperaba a verte para hacer los comentarios de rigor, pero últimamente se te ve menos de lo que quisiéramos...
     –Sí, tienes razón, sólo te llamo para aprovecharme de tus experiencias, y lo peor es que ahora mismo estoy cometiendo el mismo pecado.
     –Ya, pero no te preocupes, yo también he sido joven, ya lo pagarás  con tus hijos...o con tus sobrinos preferidos.
     –Más bien sobrinos, creo yo. En fin, quería pedirte un poco de información sobre ese caso que creo que llevas tú, el del supuesto asesino en serie. Creo que allí puedo tener un punto de partida para el nuevo libro.
     –Claro, cuando quieras, aunque la cosa está bastante verde, te diré...de momento no hay pistas ni nada que se le parezca...
    –No importa, me interesan más las víctimas que otra cosa, tengo una idea al respecto  que...bueno, ya te contaré. ¿Qué te parece si me invitas a cenar y de paso veo a mi familia?
    –De acuerdo, lo arreglaré con Maite pero creo que podemos quedar para mañana por la noche sin problema...¿te apetecen mis ravioli con estofado?
    –Eres el mejor
    –No tan bueno como el inspector Cané de tus novelas, que a ese no se le escapa un asesino y es mucho más guapo y seductor que tu tío.
    –Bueno, yo no veo tanta diferencia. Lo he adecuado un poco al gusto popular, pero yo te prefiero a ti así como eres.
    –Venga, a todos los tíos les dirás lo mismo
    –No, sólo a ti te hago la pelota y eso para asegurarme que sigo siendo la prefe...
   – Vale, ¿quedamos para mañana, entonces?
   –Mañana sobre las ocho u ocho y media en tu casa, yo llevo el vino.
   –Vale, pues. Hasta mañana
   – Hasta mañana.
Norah apagó el teléfono y se quedó pensativa. Ya tenía algo sobre lo que trabajar.   





                                                          (4)     
 
  Al terminar la cena en casa de los Nadaf, Maite se retiró con Lucía (que así se llamaba la niña) con el fin de disfrutar un rato del libro que Norah le había traído de regalo, antes de que tocara la hora de dormir.
  Norah y Miquel pasaron a la sala biblioteca donde este último sirvió dos copas de Oporto mientras Norah acomodaba las piezas de ajedrez sobre el tablero para disputar la clásica partida que venían sosteniendo repetidamente desde que Norah era apenas una niña. Norah se dio por vencida en un tiempo desusadamente corto para una lucha entre dos rivales que, en todo caso, ostentaban fuerzas bastante equilibradas. Al ver que en menos de diez jugadas Miquel le daría jaque mate, Norah empujó suavemente su rey hasta que éste cayó derrotado sobre el tablero.
   La falta de su habitual concentración en la partida por parte de Norah no había pasado desapercibida a su tío, a quien no solían escapársele estas cosas y mucho menos en el caso de su sobrina preferida. De ahí que, luego de una pausa en la que ambos bebieron otra copa de Oporto, Miquel preguntó a boca de jarro:

–¿ Qué le preocupa hoy a mi sobrina?
–No sé, supongo que es ese algo que me ronda la cabeza desde hace días y que quería comentar contigo –respondió Norah, comenzando a animarse.
–Y ¿ qué es ese algo que no te deja vencer al viejo maestro?
–Verás, he estado pensando en esos asesinatos que parecen estar relacionados entre sí y me pregunto si podía ser un tema para mi próxima novela. El caso es que estoy un poco atascada y he pensado que una historia real me podía servir como punto de partida para romper el hielo, no sé…
–Y quieres que tu tío, el gran inspector Clouzot, te ayude a hacerte una composición de lugar...
–Sí, algo así, no sé qué te parece.
–Bueno, por mi parte no hay problema siempre que la información que te dé te la guardes para ti y para tu obra de ficción hasta que se cierre el caso. Pero, de todas maneras, me llama la atención que encares un tema, digamos policial. Hasta ahora, pese a que tus personajes siempre están rondando de alguna manera el límite de lo legalmente correcto, nunca habían aparecido asesinos en tus obras.
–Sí, es verdad, pero en este caso no me interesan los asesinatos en sí mismos sino la personalidad del asesino. La que yo me estoy inventando, claro, que seguramente no va a coincidir para nada con el asesino real que estoy segura vas a atrapar en cualquier momento.
–Bien, y ¿ qué quieres saber?
–Bueno, ya sé que las víctimas son todas mujeres entre treinta y cuarenta años, que todas han sido asesinadas dentro del área del casco antiguo de la ciudad...
–Sí –se apresuró a responder Nadaf–, y esto me recuerda que debes andar con mucho cuidado, porque tú encuadras precisamente dentro de ese perfil, e incluso  he pensado que te vengas a pasar una temporada con nosotros hasta que esto acabe.
–Bueno –respondió Norah, divertida– lo consideraré, pero no creo que se atreva conmigo.
–No sé, tú te lo tomas a broma pero yo estoy hablando muy en serio.
–Vale, ya hablaremos de eso...sigo: no ha habido agresión sexual ni robo  en ninguno de los casos y todas han sido muertas por un solo golpe de estilete que les ha atravesado el corazón...
–De acuerdo, sí –continuó Nadaf–, pero ahí se acaban las coincidencias, aparte de una cierta unidad de estilo en el vestir y un nivel social y cultural bastante uniforme en el que tú, por cierto, encuadras también a la perfección.
–Y ¿ fuera de eso? – inquirió Norah empujando hacia el tema que a ella más le interesaba.
–Fuera de eso, una casada, una divorciada y una soltera. Fuera de eso, dos de cabello castaño oscuro y una rubia muy blanca de ojos muy claros. Fuera de eso, una murió en su propio piso, otra en el portal de una residencia ajena y la otra en un palco del Teatro Principal durante la representación de una obra hasta ahora inédita de Peter Brook. Fuera de eso, nadie ha visto al asesino, no hay ninguna huella ni pista ni rastro ni nada de nada. Así que, de momento, toda fantasía que tú tengas al respecto es tan válida como cualquier otra. De modo que ¿por qué no me cuentas tu versión de la historia?
–Vale, verás, yo veo a un hombre de una inteligencia superior, quizá un centroeuropeo, ni joven ni viejo (aunque en esto quizá me estoy dejando influenciar por un individuo que ví esta mañana en la librería, cuando buscaba el libro para Lucía...)
–No me asustes, Norah – dijo rápidamente Nadaf, sin indicios de ironía.
–Por favor, tío, ya te dije que nadie se atreve conmigo, sigo: Yo digo que está jugando, que no es el típico psicópata que busca que lo atrapen. Se arriesga, eso sí, porque es parte del juego. Pero quiere ganar, ya lo ha hecho antes en otros sitios y nunca lo han atrapado ni han estado cerca de hacerlo. Establece unos parámetros y se ciñe a ellos: la zona donde opera, que quizá es la misma zona donde vive, el tipo de víctima que elije, aunque aquí no estoy tan segura...
–¿Por...? –la animó Nadaf, visiblemente interesado.
–Porque yo digo que el hombre no elige las víctimas sino que las... detecta...
–No entiendo... –volvió a animar Nadaf a Norah
–Sí, algo como que no mata a cualquiera sino a las que se lo piden...de alguna manera, quiero decir...Digamos que él tiene la capacidad de detectar a  esa clase de personas y se toma todo el tiempo que haga falta. Quizá flirtea con una serie de mujeres antes de dar con la que le pide esto...de alguna manera...
–Y tú crees que  existe esa clase de personas...de mujeres, en este caso...
–No sé, pero la idea me viene de una novela que leí hace tiempo.
–Y es sólo un juego, conmigo en este caso...
–No, en parte también, pero el juego principal es con las víctimas. El verdadero juego.
–Y, ¿ qué tipo de relación mantiene con las víctimas antes de llevar a cabo el crimen?
–Una relación sin sexo. Un juego de poder. Las lleva a que se lo pidan, todavía no sé muy bien de qué manera, pero es como si condujera con su inteligencia y su perversidad la voluntad de las víctimas que ya, en todo caso, tienen que estar propensas a todo ello.
–Y ¿ qué más?
–De momento nada más, tío. Recién empiezo y esto de escribir novelas suele llevar unos cuantos meses.
–Bueno, como novela no está mal, pero a mí no va a servirme de mucho. En cuanto a ti, si te parece, te pasas uno de estos días por mi despacho y te muestro todo lo que hay. Que no es mucho. por cierto.
–De acuerdo, trato hecho. Y yo te dedico la novela.
–¿Otra vez?
–Bueno, sí. Eso va a ser un problema, claro...



                                                            (5)


   Los días que siguieron a la cena en casa de su tío, Norah estuvo bastante activa esbozando el argumento de su nuevo libro y rellenando fichas aquí y allá con escenas y detalles que se le iban ocurriendo. También se dedicó a pasear por el casco antiguo mirándolo todo con nuevos ojos en la medida en que ese entorno iba cobrando una importancia cada vez mayor. Norah empezaba a verlo como una metáfora de otras cosas. La idea de un universo deliberadamente acotado siempre le había resultado a Norah atractiva. La idea de limitar la vida a una serie determinada de cosas y, dentro de eso, encontrar alguna especie de plenitud.
   Alessandro Baricco lo había plasmado de manera insuperable con aquello de las ochenta y ocho teclas del piano de Novecento. Sólo que aquí el juego se tornaba perverso, aunque esto no era precisamente un contratiempo para Norah que siempre había puesto una dosis más o menos importante de este condimento en sus trabajos anteriores.
  Ahora, Norah se detenía a observar cada portal, cada pequeño negocio, cada balcón, cada recodo de una calle, el empedrado, en fin, cualquier detalle que contuviera la esencia de la idea general. En esto se le ocurrió anotar que el asesino evitaría aquellas partes de la zona que aún no habían sido restauradas y enseguida se le ocurrió la idea de trazar un mapa del territorio en el cual su personaje estaría dispuesto a actuar. Esto acotaba aún más la zona de acción. Pensó en comunicarle esta idea a Miquel Nadaf por si le podía ser de utilidad y esto le hizo sonreír para sí misma,  imaginando que su tío la recibiría con disimulado escepticismo y enseguida se olvidaría de ello.

    Otra cosa que Norah repitió en esos días, aunque esto lo hacía movida por impulsos menos claros y conscientes que el resto de sus paseos, fue su visita a la librería de viejo donde había visto a aquel hombre que ahora era la imagen de referencia que había adoptado para su personaje, abandonando la de los dos famosos actores a los que había acudido anteriormente para fijar en su mente el físico que ejecutaría las acciones en la ficción de su nuevo libro. Cada vez, Norah no podía evitar el buscar con la mirada la presencia de aquel hombre y siempre se marchaba de la librería con una cierta sensación de frustración al no dar con aquella figura y aquella mirada que, de alguna manera, le habían fascinado.

   Uno de esos días, Norah fue a ver a Nadaf a su despacho y éste le facilitó copias de toda la documentación de que se disponía: fotos de las víctimas (antes de los asesinatos y después), informe de los inspectores de Homicidios que actuaban en el caso, del forense que se había ocupado de todas las autopsias, etc.
   Norah no encontró nada interesante en todo este material. Tal como había dicho el tío Miquel, no había pistas que siquiera esbozaran un camino de investigación. Norah estuvo revisando el material en su piso y luego lo archivó cuidadosamente, por si acaso. Intentó avanzar con la historia pero el choque con la realidad de los hechos le había producido un cierto bloqueo. Así que decidió salir a respirar un poco del entorno y a dejar volar la fantasía. Como en tantas otras ocasiones, no pudo evitar entrar en la librería, aunque a estas alturas ya se había percatado de sus impulsos inconscientes y se había impuesto la determinación de no esperar irracionalmente encuentros mágicos. Estuvo un buen rato hojeando toda clase de libros y revistas hasta dar con un ejemplar de Cahiers du Cinema  de los años setenta en el que aparecía una reseña sobre Moderato Cantábile, el film de Peter Brook  basado en la novela en la que Norah había basado su idea de las víctimas que reclaman a su asesino.

–Un film muy interesante –dijo la voz a su espalda– de los que ya a casi nadie interesan, por cierto…

   Norah supo de quién se trataba mucho antes de girarse para encontrar el rostro de Hans Grüber. Más tarde podría recordar que, incluso antes de enfrentarse con ese rostro, hubiera podido describir cada rasgo del mismo y, sobre todo, lo que expresaban los ojos del hombre. Había allí una mezcla extraña que se podría definir como la mirada de un depredador que acecha a su presa, a la que se superponía una sonrisa divertida, esa sonrisa en los ojos que podría ser la de un padre que estuviera jugando con su hija pequeña.

–Estoy de acuerdo –respondió Norah, sin perder la compostura. Y luego de una pausa continuó–, ¿nos conocemos?

–Yo creo que sí, ¿y usted?...–respondió el hombre sin dejar de sonreír.

   Norah no supo qué responder a esa pregunta. Simplemente se quedó mirándole mientras intentaba tomar una decisión. No tuvo que pensar mucho porque Grüber le allanó el camino rápidamente.

–¿Le parece que tomemos un café?, sólo tenemos que cruzar la calle y ya tenemos un lugar estupendo y acogedor, por eso me gusta esta zona de la ciudad, todo lo que uno necesita se encuentra siempre muy cerca.

Esto último lo dijo con un sutil énfasis, o al menos eso le pareció notar a Norah. En todo caso, un motivo más para que una personalidad como la de la muchacha no pudiera rehusar la invitación....

-          ¿Por qué no? –dijo Norah, casi sin pensarlo- A esta hora del día y con tanta gente alrededor no creo que vaya a correr ningún peligro…

Durante la breve pausa que siguió a la respuesta de Norah las miradas se mantuvieron fijas la una en la otra. La de Grüber seguía siendo divertida. La de Norah, como si aceptara implícitamente el juego, empezó por ser desafiante para acabar pareciéndose a la de su oponente. Más tarde Norah se preguntaría si este cambio entrañaba una claudicación o bien una muestra de que estaba a la altura de su adversario.

- Por supuesto –dijo finalmente Grüber, de día y rodeados de gente la ventaja es siempre para la dama…

                                                          (6)

  Horas más tarde y ya en su piso, Norah se recostó contra los cojines de su cama, encendió un cigarrillo y empezó a repasar el encuentro con Grüber (¿ por qué pienso en el como Grüber si quedamos en que lo llamaría Hans? -pensó enseguida).
 La conversación había tenido  un poco de todo. Por supuesto Norah le había contado que era escritora y esto los llevó a hablar durante un rato de literatura. Grüber se reveló como un tipo culto y con buenos gustos literarios, pero Norah se interesó más en averiguar de dónde era oriundo Grüber y qué estaba haciendo en Palma de Mallorca. Resultó que era de XXXX, un pueblo pequeño, cerca de Frankfurt y que estaba auditando una empresa hotelera de Palma para un posible comprador de la misma en Frankfurt. Norah preguntó de qué grupo hotelero se trataba, pero Grüber se las arregló para evitar una respuesta concreta.
 Los siguiente que Norah repasó fue si había habido algún atisbo de perversidad en las palabras o los gestos de Grüber, pero no encontró nada significativo salvo en el momento de la despedida, cuando Grüber, volviendo a exhibir esa mirada sonriente, le dijo: Por cierto, ¿sabe que usted tiene un algo como de Jeanne Moreau?, momento en el que Norah sintió que la mirada del hombre penetraba dentro de ella de una manera casi obscena. Aunque ahora ella no estaba del todo segura que fuese así o bien se lo había parecido por el hecho de que esa era justamente la actriz que había interpretado el film de Peter Brook sobre la novela de Marguerite Duras.
  Lo siguiente que hizo Norah fue plantearse una tarea de investigación que iba a dejar para el  día siguiente ya que le iba a llevar un cierto trabajo y estaba un poco cansada, pero antes de dormirse decidió que no le contaría a su tío el encuentro con Grüber, para no preocuparlo.

                                                                  (7)

  La investigación de Norah consistió, en primer lugar, en recorrer en el Google map el pueblo de donde provenía Grüber. Enseguida descubrió que había allí un casco antiguo muy parecido al de Palma, que era donde vivía Norah y también el alemán. Lo siguiente fue acudir a Chat gtp y esto resultó,  más que una sorpresa, una confirmación de lo que Norah casi no se había atrevido a sospechar. El caso es que en XXXXX se había producido asesinatos de mujeres con el mismo patrón de los que estaban aconteciendo ahora en Palma. A partir de allí, una parte de Norah le decía que debía ponerse en contacto con su tío Miguel y trasmitirle lo que había descubierto. Pero otra parte de sí misma la empujaba en una dirección muy distinta. Se sentía atraída por el juego al que aparentemente la estaba invitando Grüber e hizo el mayor esfuerzo en convencerse de que ella podía manejar la situación y seguir jugando a ese juego perverso. Pero tenía dos días para tomar una determinación, puesto que había quedado para el viernes en volver a verse con Grüber en el mismo café donde habían estado el día anterior.

                                                                  (8)

     Ambos había pedido un brandy añejo además del excelente café que servía el local. Norah no había llamado a su tío y había decidido continuar con la partida, solo que no estaba segura de con quién era dicha partida. Si con Grüber o consigo misma. Y tampoco tenía claro cual de las dos cosas era más inquietante. Sentía como que se estaba metiendo en un terreno demasiado peligroso que le daba miedo pero que, a la vex, la atraía como una marea a la cual no tenía fuerzas para resistirse. Habían estado hablando un poco de literatura pero la conversación estaba decayendo como si ambos estuvieran esperando el momento de ir a lo que verdaderamente les interesaba. En eso, Grüber hizo la proposición.
- Soy consciente de que no soy Belmondo -dijo, con aquella sonrisa mitad juguetona, mitad perversa- pero ¿ te gustaría que la próxima copa la tomemos en mi piso? Tengo la misma marca de brandy.
- ¿Por qué no? -respondió Norah un tanto precipitadamente- después de todo yo tampoco soy Jeanne Moreau.
- Bueno -dijo él, penetrándola con la mirada- yo no me refería tanto a la actriz como al personaje.
   En este punto Norah sintió que la marea la arrastraba irrevocablemente. Los dos brandy que había bebido acentuaban la sensación de vértigo.
- Entonces -insistió Grüber- ¿vamos?
  
                                                                (9)

 Norah despertó un poco mareada. En parte por el alcohol y en parte por lo intenso que había sido el sexo. Se quedó todavía un tiempo muy relajada, disfrutando. La habitación tenía una ventana que daba al mar. Norah no miró por la ventana, simplemente pensó: afuera el mar debe de estar muy quieto...y la Luna, brillante y quieta sobre el mar. Luego pensó en girarse hacia Hans y en darle las gracias y en decirle que era la primera vez que lo había conseguido, pero enseguida supo que no había ninguna necesidad, que, de alguna manera, él lo sabía. Que él podía leerla con esa mirada que la dejaba totalmente a su merced, que la abarcaba y la dominaba, que la volvía vulnerable y mujer.
  Después, cuando Hans le confesó que en realidad no era un auditor empresarial sino un agente de la ley que estaba en Palma con la misión de encontrar a un asesino en serie que había actuado antes en su pueblo de Alemania y que ahora lo estaba haciendo en Mallorca, Norah, que de alguna manera se sintió decepcionada, atinó a preguntar: Y ¿ quién me dice que ese asesino no eres tú mismo?
 Grüber se limitó a sonreír, sabiendo que aquello solo iba a funcionar mientras el juego se siguiera jugando.
  Semanas más tarde, cuando Miguel Nadaf consiguió atrapar al asesino gracias al aporte de Grüber y centrando la investigación en residentes alemanes ubicados en aquella zona tan acotada del casco antiguo, Grüber volvió a Alemania. El hechizo se había roto y Norah se despidió de él amistosamente. Ya de vuelta en su casa, Norah se dijo: Vale, fue bueno mientras duró y, además, tengo material para mi novela...