lunes, 26 de septiembre de 2011

Columnistas

X se interesa por saber el motivo que me induce a meterme con los columnistas profesionales

Respondo: No me meto con todos los columnistas, sólo con los que dicen pavadas
                 Me meto porque el columnista no perdona a nadie, pero él permanece impune

Ya Groucho Marx proponía que se pudiera comentar la columna de los críticos de artes y espectáculo:
"La crítica de hoy de Fulano de Tal no estuvo a la altura de sus antecedentes, etc. etc."

Hoy, por ejemplo, uno que escribe para el Diario de Mallorca y que parece que va en taxi a tomarse su gin tonic de la media tarde (no aclara qué medio de transporte utiliza para tomarse otros eventuales gin tonics), dice que los que más saben de la bolsa son los que más dinero pierden por ese medio.

Una pavada, vea

Y si me meto con esta clase de sujetos es porque, camuflados en su postura reivindicativa de la cultura, la información y el bienestar del tipo pedestre, no hacen más que aumentar la confusión de éste último

nunca mejor dicho

lo de "último", quiero decir

Todo el tiempo lo están invitando (al tipo pedestre) a quejarse, a indignarse, a echarle la culpa al otro, a sacar conclusiones apresuradas
a equivocarse, en suma
a permanecer último
a ser el quejica eterno

Es decir, el columnista trabaja para aquellos a los que pretende criticar
(véase, si no, quién le paga el sueldo)
Para que el tipo pedestre esté tranquilo ya que hay alguien que se ocupa de defender sus intereses
Para que no se le ocurra alborotar
O para que arme un alboroto inconducente, mejor

Mientras tanto, los que sí saben de bolsa se siguen llenando el bolsillo

Pero, bueno, qué se puede esperar de  tipos que a la hora de tomarse un gin tonic van en taxi

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