Algo o alguien le pide a algunos famosos que elijan la palabra que más les guste del idioma español y a continuación pone a votación del personal, vía Internet, dichas palabras para que éste determine cuál es la preferida del público, un procedimiento tan democrático como inadecuado allí donde los haya. Pero esto no es lo más triste del caso. Lo más triste viene de la mano del acumulador de premios Vargas Llosa. Resulta que este señor elije la palabra libertad como su preferida. Triste pero no sorprendente, ya que este señor tiene por costumbre hacer política cuando intenta hacer literatura y hacer literatura cuando intenta hacer política. Hace unos cuantos años, en el transcurso de una prolongada y simultánea entrevista que alguien hizo a Ernesto Sábato y a J.L .Borges, el eternamente indignado Sábato también eligió una palabra por el estilo que incluso (ahora no me viene a la memoria) podría ser la misma que prefirió en esta ocasión el amigo V.Ll.- Borges, claro está, eligió ámbar. Y de esto sí que me acuerdo perfectamente porque me emocionó cantidad. Yo, antes de leer la respuesta de los dos entrevistados, había elegido jazmín, que es otra palabra que también me emociona cantidad.
Al final, la palabra elegida fue la que propuso ese actor que interpretó indistintamente a Ernesto Guevara y a un comilón de esos de Almodóvar, entre otras indistintas interpretaciones. Una palabra que yo ahora no recuerdo y que sospecho que no recuerda ninguno de los votantes de la misma.
La elección se podría entender bajo la perspectiva de que el personal quizás vote menos en función de la palabra propuesta que del personaje que la propone. En ese caso yo me hubiera inclinado más por la que propuso Shakira, que tampoco recuerdo cuál es pero que, en este caso, me importaría bien poco.
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