Por fin muere el agente inmobiliario Vargas. Estratega literario de lectura interminable, estaba tramitando la nacionalidad china a ver si le daban el premio Confucio, uno de los pocos galardones que le faltaba adquirir.
Su epitafio reza así:
Aquí yace Mario Vargas
bien cubierto en este osario
Fue niño, joven y adulto
pero nunca necesario
Sus restos han de quemarse
para evitar desconcierto
Murió para presentarse
en un concurso de muertos
No hay comentarios:
Publicar un comentario