jueves, 24 de abril de 2025

COMO TE DIGO UNA COSA...

 Hace unos días yo me reía en este mismo blog de la manía que tiene el personal  mediático de vaticinar que todo cambia para siempre ante la cuestión más peregrina y baladí que se cuele entre las noticias del día.

 Ahora bien,  hay algo que yo creo que sí lo puede cambiar todo para siempre y a lo que no le estamos prestando la suficiente atención aunque se hable de ello un día sí y el otro también. Hablo de la inteligencia artificial.

 Es como si asistiéramos al advenimiento inminente de este disruptor asunto como quien mira una película de Netflix y luego se come una pizza y se va a la cama, tan ancho.

 Dejando de lado a Gutiérrez, el ciudadano de a pie, al que el asunto le queda tan grande que no se le puede pedir que se detenga en ello cuando ya le queda holgado ocupar la mente en cosas mucho más a su alcance, a uno le llama la atención que los sesudos pensadores geopolíticos decidan ignorar  en sus análisis y sus predicciones tan importante asunto.

 Incluso cuando alguno se ocupa de este problema lo hace poniendo el énfasis en que el que gane la batalla de la AI será el que se haga con la hegemonía, o algo por el estilo.

 Pero yo planteo una hipótesis: Vamos a imaginar un contexto bipolar, tripolar, etc., donde dos o tres o cuatro potencias con un poder más o menos equilibrado en lo económico y en lo militar, también lo estuvieran en el terreno de la AI.

 En este escenario es donde aparece la pregunta que yo me hago y que no veo que aparezca por ningún lado, que yo sepa. Y la pregunta es: ¿No será que el que va a tener la ventaja, llegado el caso, va a ser el que utilice con mejor criterio y control esta peligrosa herramienta DE PUERTAS ADENTRO? Porque yo creo que dentro de nada las luchas por imponerse en la política internacional, en el comercio o en el campo de batalla militar, ninguna va a ser más peligrosa y definitoria que el asunto al que me refiero..

  Y pienso que nadie se está planteando este dilema porque nadie tiene la más remota idea adonde estamos yendo y también porque nadie sabe cómo parar la música.

 Los japoneses, por ejemplo, han empezado a tomar alguna medida para mitigar el abuso de energía eléctrica que supone el mantenimiento de la AI. No es que sea gran cosa pero, bueno, por algo se empieza, digo yo. Porque el primer peligro es quedarnos a oscuras, que ya es suficiente. Y luego todo lo que viene detrás, que otro día te lo cuento.

 En suma, que pintan bastos. 

   

  

 

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