Ahora tenemos esta nueva moda según la cual cada diez minutos hay algo que "cambia para siempre".
Parece que estamos empeñados en hacer de cualquier estupidez algo trascendente.
A mí me parece que el objetivo de esta forma de presentar las cosas consiste, una vez más, otro poco más, en mantenernos distraídos con cualquier tontería para alejarnos de cualquier clase de pensamiento medianamente serio sobre cualquier cosa.
Mientras tanto, nada de lo que tendría que cambiar cambia en absoluto. Por ejemplo, y sin ir más lejos, esta manera calculadamente tremendista de valorar las cuestiones más peregrinas.
Ahí lo dejo para el que quiera ir prestando atención a la cantidad de pequeñas cosas que nos van dejando caer para volvernos más tontos e ignorantes de lo que ya somos por propia vocación.
Este último párrafo resulta ocioso en tanto casi nadie me lee, y los pocos que me leen no me entienden.
No hay comentarios:
Publicar un comentario