martes, 9 de septiembre de 2025

Pequeña historia sin moraleja

    Voy a morir, pensó sorpresivamente mientras iba conduciendo hacia su casa. No tenía una edad demasiado avanzada ni le aquejaba ninguna enfermedad. La idea se cruzó en su mente de forma inopinada, sin una causa aparente que la justificara. No experimentó una reacción emocional de ningún tipo. No entró en pánico. No se sintió preocupado. Sí se sintió extrañado ante el hecho de saber que en algún momento tendría que morir...de ser consciente. 

   Sonó el teléfono, activó el bluetooth. Era su mujer

   - Hola -dijo la voz-, te acuerdas de que cenamos en casa de los Ramis?

   - Sí -respondió-, estoy de camino a casa, supongo que me dará tiempo a ducharme.

   - Sí -dijo ella-, quedé de ir hacia las nueve, más o menos.

   - Vale, sobra tiempo -concluyó.

   Cortó la comunicación. Los Ramis eran unos buenos amigos y seguro pasarían una velada agradable. Me pararé en el super a comprar una botella de vino, ayer vi un Malbec que tenía muy buena pinta, pensó.

   Al final la velada resultó como él esperaba.

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