domingo, 25 de agosto de 2024

Delon

 Falleció hace unos días Alain Delon. Como diría mi también difunto amigo Horacio haciendo, como era su costumbre, un uso inopinado del plural: "Ese era de los nuestros"

jueves, 14 de marzo de 2024

Mejor lo dijo el poeta

 Israel fue

cuando era una nostalgia

                                    J.L.B.

martes, 12 de marzo de 2024

No van al cine

  

NO VAN ALCINE

La frase es de mi hermano y se refiere a cuando hablas con alguien de cualquier tema más o menos importante y percibes que no se entera de nada. Mi hermano es muy lacónico y no se toma el trabajo de explicar en detalle qué es lo que quiere decir con esa sentencia. Lo haré en su lugar. No se trata de que la gente no vaya al cine o que no vea películas o series en la televisión. Lo que mi hermano quiere decir es que asisten al espectáculo distraídamente y no lo relacionan con su propia vida o con lo que acontece a su alrededor. Y es un gran desperdicio, dado que si prestas un poco de atención, aún en las películas más superficiales y ni hablar de aquellas que tienen un contenido jugoso, no necesitas leer una infinidad de libros sesudos ni asistir a multitud de conferencias para sacar conclusiones acerca de temas de lo más trascendentes.

 Saco esto a colación porque he notado que la gente se toma con ligereza o con sorna el hecho de que yo vincule una película de Sam Peckinpah sobre Pat Garrett y Billy the KId  con el foro de Davos, sin ir más lejos. Pero el caso es que la gente no suele leer libros sesudos ni asistir a conferencias o tertulias inteligentes y, en cambio, sí que devora todo lo que le echen en Netflix. Y no hace falta mucho más para llegar a conclusiones similares a las de un José Antonio Zorrilla, un Pedro Baños, Lorenzo Ramírez, etc. que sí son gente verdaderamente culta, informada, inteligente y con una capacidad de análisis y comunicación excepcionales.

 Por eso es que yo comparo a aquel ganadero Chisum (al menos en su versión Peckinpah) con el amigo Soros. Porque, esencialmente, significan lo mismo: el poder real detrás de la política (me repito: el gobernador Lew Wallace pone de agente de la ley al pistolero Pat Garrett para que atrape y mate a Billy el Niño por sugerencia de John Chisum. El objetivo real (para Chisum) no es el propio Billy, el objetivo real es establecer un determinado orden (el orden de Chisum) más allá del río Pecos (donde tiene sus intereses económicos) y que la muerte del Niño sirva de ejemplo. En ese orden de cosas, podríamos decir que Soros es Chisum, que Biden es Wallace, que la OTAN es Garrett y que Putin es Billy. Vale decir: busquemos un personaje fácilmente censurable y demos ejemplo de que a Chisum no se le pueden robar tres vacas para que el mundo tome nota, como diría Juncal.

 No ignoro que mis detractores volverán a reírse de mí después de esta exposición, cosa que no me importa porque no me lee casi nadie. Lo que me preocupa es que la gente no vaya al cine

 La otra cuestión es que los de Davos aplicaron mal la cosa, porque en esta película de ahora a Garrett le está quedando un poco grande el Niño en cuestión.

sábado, 2 de marzo de 2024

La frase infaltable

  Entró en Netflix. Estuvo un rato zapeando. No había nada interesante. Al final se decidió por una más  de esas "trepidantes". Las trepidantes lo aburrían bastante. La diferencia en este caso era que en esta salía un amigo. A Marcos le gustaba decir que Neeson era conocido suyo. La anécdota era más o menos que, veinte o veinticinco años atrás, Marcos había estado en Nueva York por unos cuantos días. Marcos había alquilado uno de esos apartamentos pequeños en la calle 72 oeste a pocos metros del Central Park. Ni bien llegó dejó sus petates en el apartamento y salió a dar un paseo, empezaba a ser de noche. Iba bajando hacia el centro por Columbus cuando vio venir a un tipo muy alto con un gorrito de esos con visera en dirección contraria. Lo primero que se le vino a la cabeza fue " a ese tipo lo conozco". Lo segundo, de inmediato, fue "vaya tontería, estoy en Nueva York, a quién voy a conocer aquí". Pero esa forma de caminar...no sé. Ya casi a punto de cruzarse lo reconoció. "Hola Liam", le soltó. El otro sonrió amigablemente y respondió en español, "Hola, amigo" y a continuación siguió su camino. Así que Marcos, desde entonces, decía que Neeson era conocido suyo.

 La película era una más de las que el actor hacía últimamente. Ahora iba conduciendo su coche y llevaba a sus hijos detrás. El varón era bastante impertinente y la niña no se quedaba atrás. El caso es que alguien había puesto una bomba en el coche  y amenazaba con hacerla explotar en caso de que Liam no siguiera sus instrucciones al pie de la letra. Marcos siguió viendo el film distraídamente a la espera de que apareciera la frase. Marcos había descubierto que no había NINGUNA película ni serie donde la frase no saliera a relucir en algún momento. Encendió un cigarrillo mientras esperaba. No tardó mucho. La chica empezó a ponerse histérica y Neeson la tranquilizó: "todo irá bien". Desde luego no había ningún indicio de que todo fuera a ir bien excepto la confianza que el espectador podía tener depositada en Liam después de ver tantas otras películas trepidantes. Pero no era el caso de la niña para quien Neeson era solo un padre al uso. Pero daba igual, Marcos había conseguido su objetivo.

 A estas cosas se dedicaba Marcos desde que había dejado de trabajar. A eso y a jugar al golf, pero ahora había suspendido el golf a causa de la operación. Marcos había planeado que, cuando se jubilara, se dedicaría a escribir. Escribir se le daba con cierta facilidad pero pronto descubrió que era incapaz de adoptar una actitud profesional al respecto. Se le ocurría una historia, empezaba con una frase prometedora y contundente, avanzaba un poco y esto era todo. Rápidamente se iba desinflando y acababa por abandonar. Así que Marcos se dedicaba a tareas detectivescas como la que tenía ahora entre manos. Como la frase había salido demasiado pronto, Marcos siguió atento a ver si aparecía alguna vez más. Fascinante, cuando se repitió por cuarta vez Marcos se dio por satisfecho...todo un record.

 Se puso un whisky con hielo, encendió otro cigarrillo y se pasó a you tube. Ahora, desde la guerra de Ucrania, también le había dado por la geopolítica. Se dedicaba a predecir lo que iba a ir sucediendo y luego lo corroboraba con algunos analistas de lo más informados y eficaces que, por supuesto, no aparecían en ningún medio de prensa ni en ningún canal de televisión oficiales.

 Sonó el teléfono. No era la llamada que esperaba. Era su hija. Seguramente quería saber si Marcos ya tenía el resultado de los análisis post operatorios. No los tenía, así que no respondió.

 Rusia iba ganando por goleada. Ahora parecía que la única opción de Occidente era intervenir directamente. BOOOOOMMMMM!!!!!! 

 A Putin se lo veía de lo más tranquilo y a Marcos le daba igual. Volvió a sonar el teléfono. Ahora sí, era la doctora. Fue breve, no eran buenas noticias. Propuso a Marcos una cita para el día siguiente. Marcos dio las gracias y colgó. Se sirvió otro whisky y encendió otro cigarrillo. Bebió un buen trago, aspiró una buena bocanada de humo, se reclinó en el sofá y, apelando a su sentido del humor, con una sonrisa, se dijo:

                    todo irá bien

                                                 







jueves, 15 de febrero de 2024

La democracia y la agenda

                                                                        "No se pelean porque quieren cosas diferentes

                                                                          se pelean porque quieren lo mismo"

 Creo que es como la tercera o cuarta vez que no encuentro mejor modo de resumir lo que pasa  que acudiendo a esta frase que nos dejó el uruguayo Wimpy allá por los años cincuenta del pasado siglo.

 Ahora resulta que los Estados autoritarios, en la medida que pueden establecer estrategias a mediano y largo plazo en tanto no están sujetos a cambios de orientación en sus respectivos gobiernos, vienen resultando sensiblemente más eficaces en cuanto a la aplicación de sus estrategias geopolíticas y geoeconómicas. Así, van obteniendo un posicionamiento cada vez más significativo en lo que hace al equilibrio de poder ante la impotencia del bloque occidental (principalmente de U.S.A. y U.K.) que no sabe cómo "parar la sangre".

 En este nuevo contexto prospera y se acelera la intención de poner en marcha una idea que los muy ricos de Occidente vienen pergeñando desde hace  ya unos cuantos años. Hablamos de lo que ahora se ha dado en llamar "la agenda 2030". Resumiendo, y separando la paja del trigo, la idea consiste en llegar a una situación equivalente a la de los gobiernos autoritarios mediante el manejo cada vez más apabullante de lo que ahora se ha dado en llamar "la narrativa" para, de ese modo, anular los efectos "negativos" de la democracia y poder llevar adelante sus planes sin oposiciones molestas.

  La narrativa, el discurso,  está compaginado en base a toda una serie de objetivos de lo más loables, de modo que el ciudadano de a pie no pueda estar en discordancia sin resultar sospechoso frente a otros ciudadanos de a pie (los que se aferran a aquellos objetivos con fe religiosa) que se encargan de ejercer la censura sin necesidad de que los gobiernos (totalmente alineados con la "agenda") se vean en la triste obligación de acudir a ningún tipo de violencia explícita.

 Los planes de la "agenda" no difieren de los de los gobiernos autoritarios. Se trata de que unas pocas personas controlen la situación y se ocupen de cuidar del ciudadano de a pie tomando todas las decisiones en su nombre con mayor o menor beneficio para éste. Es decir, por un lado tenemos el sistema de partido único (China) o un gobierno casi dictatorial (Rusia) y por otro lado una élite cada vez menos en la sombra, verbigracia "Rollerball", como modo de equiparar las posibilidades estratégicas... en detrimento de la democracia, o sea.

 Personalmente no me llama la atención de que estemos llegando a este orden de cosas en tanto siempre he entendido que lo que dijo J.L.B., "la democracia es un abuso de la estadística" , aparte de ser estéticamente encantador, resulta lamentablemente cierto.

 ¿Significa esto que yo estoy a favor de los gobiernos autoritarios?

  Me apresuro a decir NO. Lo que significa es que, mientras vivamos distraídos y contentos con ir a comer un Sushi el viernes por la noche y darnos un garbeo por El Corte Inglés el sábado a mediodía (o ver el partido o ir a la clase de yoga, o lo que sea) y no nos queramos enterar de qué va la cosa, la cosa va francamente mal. Y la cosa va de que, cuando la famosa democracia ya no le sirve a los que detentan el verdadero poder, la democracia desaparece. 

 Y a nadie le importa, me lo crea.  

 

 

miércoles, 7 de febrero de 2024

Para que quede claro

 Ante la confusión de algunos amigos y conocidos que, como le sucede, por ejemplo, a personas mucho más relevantes que yo (el ex diplomático Zorrilla, el coronel Baños, etc.), me perciben como pro ruso, conviene explicar de la mejor manera posible mi postura ante los acontecimientos que ocupan la actualidad geopolítica.

 En primer lugar debo señalar que pertenezco a la cultura occidental judeo-cristiana y que me he nutrido principalmente de la literatura, la música y el cine anglosajones con su importantísima participación de la colectividad judía, cosa que agradezco infinitamente.

Dicho lo que precede, me gustaría que nuestro mundo occidental mantuviera los valores que nos trajeron (con aciertos y errores) adonde estábamos hasta hace muy poco y que dichos valores fueran respetados y defendidos cada vez más por los poderes que nos dirigen y administran.

 Lamentablemente no es esto lo que viene sucediendo, sobre todo desde que EEUU se impuso en lo que se denominó "la guerra fría", momento a partir del cual los poderes anglosajones decidieron pecar de una injustificada y peligrosísima arrogancia entendiendo que, porque habían "prevalecido", en textuales palabras del presidente Bush Sr., tenían el derecho y el deber de imponer a un vasto mundo claramente ajeno a nuestra cultura y a nuestras tradiciones, los valores democrático republicanos apoyados en una supuesta ventaja moral, económica y militar que, como se viene demostrando últimamente no se cumple ni en lo uno, ni en lo otro ni en lo otro. Conviene aclarar el apartado moral porque no basta con predicar algo con lo que no se cumple en la práctica.

 El caso es que, mientras nos dormíamos en los laureles renunciando a repasar la historia y también de escuchar a nuestros más lúcidos analistas geopolíticos (Henry Kissinger, sin ir más lejos) decidimos creer que podíamos, impunemente, ahogar a Rusia y aprovecharnos de la mano obra barata china sin que estas dos potencias históricas fueran a reaccionar en algún momento. Pues bien, resulta que hace unos pocos años ese momento ha llegado y la reacción ha sido tan rápida como eficaz en ambos casos. Y ahora estamos donde estamos, viendo como el único poder que nos queda es la fuerza bruta mientras el poder económico se va desplazando rápidamente hacia el Este, donde la economía crece sin parar y las materias primas abundan. Esto sin contar con el poder bélico combinado de Rusia y China.

 Bajo este panorama, al poder anglosajón no se le ocurre otra cosa que provocar y favorecer la mayor cantidad de guerras posibles y realizar el inútil intento de intimidar a sus adversarios involucrando a una Europa lamentable y ciegamente obediente que es quien viene pagando las facturas de esa costosísima política en base a un endeudamiento y un deterioro económico y moral tan triste como incomprensible y poniendo al mundo al borde de una monumental catástrofe nuclear o no nuclear.

 La pregunta entonces sería: ¿Qué debería hacer o haber hecho Occidente para evitar esta peligrosísima situación?      

Solo hay una respuesta: Aceptar un nuevo orden donde los distintos actores compitieran en términos comerciales y de producción en el que EEUU dejaría de ser la única potencia hegemónica y se abocara a mantenerse entre los principales líderes con sus también importantísimos recursos y su todavía innegable capacidad de liderazgo apoyando y apoyándose en sus  aliados más cercanos y naturales en lugar de desangrarlos como viene haciendo desde hace un tiempo ya demasiado largo. 

 Pero esto, siento decirlo, no creo que vaya a suceder mientras nuestros líderes continúen con su estrategia cortoplacista y los ciudadanos estemos distraídos y felices gastando un dinero a cuenta de la perdición de nuestros nietos, joder.