sábado, 2 de marzo de 2024

La frase infaltable

  Entró en Netflix. Estuvo un rato zapeando. No había nada interesante. Al final se decidió por una más  de esas "trepidantes". Las trepidantes lo aburrían bastante. La diferencia en este caso era que en esta salía un amigo. A Marcos le gustaba decir que Neeson era conocido suyo. La anécdota era más o menos que, veinte o veinticinco años atrás, Marcos había estado en Nueva York por unos cuantos días. Marcos había alquilado uno de esos apartamentos pequeños en la calle 72 oeste a pocos metros del Central Park. Ni bien llegó dejó sus petates en el apartamento y salió a dar un paseo, empezaba a ser de noche. Iba bajando hacia el centro por Columbus cuando vio venir a un tipo muy alto con un gorrito de esos con visera en dirección contraria. Lo primero que se le vino a la cabeza fue " a ese tipo lo conozco". Lo segundo, de inmediato, fue "vaya tontería, estoy en Nueva York, a quién voy a conocer aquí". Pero esa forma de caminar...no sé. Ya casi a punto de cruzarse lo reconoció. "Hola Liam", le soltó. El otro sonrió amigablemente y respondió en español, "Hola, amigo" y a continuación siguió su camino. Así que Marcos, desde entonces, decía que Neeson era conocido suyo.

 La película era una más de las que el actor hacía últimamente. Ahora iba conduciendo su coche y llevaba a sus hijos detrás. El varón era bastante impertinente y la niña no se quedaba atrás. El caso es que alguien había puesto una bomba en el coche  y amenazaba con hacerla explotar en caso de que Liam no siguiera sus instrucciones al pie de la letra. Marcos siguió viendo el film distraídamente a la espera de que apareciera la frase. Marcos había descubierto que no había NINGUNA película ni serie donde la frase no saliera a relucir en algún momento. Encendió un cigarrillo mientras esperaba. No tardó mucho. La chica empezó a ponerse histérica y Neeson la tranquilizó: "todo irá bien". Desde luego no había ningún indicio de que todo fuera a ir bien excepto la confianza que el espectador podía tener depositada en Liam después de ver tantas otras películas trepidantes. Pero no era el caso de la niña para quien Neeson era solo un padre al uso. Pero daba igual, Marcos había conseguido su objetivo.

 A estas cosas se dedicaba Marcos desde que había dejado de trabajar. A eso y a jugar al golf, pero ahora había suspendido el golf a causa de la operación. Marcos había planeado que, cuando se jubilara, se dedicaría a escribir. Escribir se le daba con cierta facilidad pero pronto descubrió que era incapaz de adoptar una actitud profesional al respecto. Se le ocurría una historia, empezaba con una frase prometedora y contundente, avanzaba un poco y esto era todo. Rápidamente se iba desinflando y acababa por abandonar. Así que Marcos se dedicaba a tareas detectivescas como la que tenía ahora entre manos. Como la frase había salido demasiado pronto, Marcos siguió atento a ver si aparecía alguna vez más. Fascinante, cuando se repitió por cuarta vez Marcos se dio por satisfecho...todo un record.

 Se puso un whisky con hielo, encendió otro cigarrillo y se pasó a you tube. Ahora, desde la guerra de Ucrania, también le había dado por la geopolítica. Se dedicaba a predecir lo que iba a ir sucediendo y luego lo corroboraba con algunos analistas de lo más informados y eficaces que, por supuesto, no aparecían en ningún medio de prensa ni en ningún canal de televisión oficiales.

 Sonó el teléfono. No era la llamada que esperaba. Era su hija. Seguramente quería saber si Marcos ya tenía el resultado de los análisis post operatorios. No los tenía, así que no respondió.

 Rusia iba ganando por goleada. Ahora parecía que la única opción de Occidente era intervenir directamente. BOOOOOMMMMM!!!!!! 

 A Putin se lo veía de lo más tranquilo y a Marcos le daba igual. Volvió a sonar el teléfono. Ahora sí, era la doctora. Fue breve, no eran buenas noticias. Propuso a Marcos una cita para el día siguiente. Marcos dio las gracias y colgó. Se sirvió otro whisky y encendió otro cigarrillo. Bebió un buen trago, aspiró una buena bocanada de humo, se reclinó en el sofá y, apelando a su sentido del humor, con una sonrisa, se dijo:

                    todo irá bien

                                                 







No hay comentarios:

Publicar un comentario