Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que el motivo de esta guerra de ahora tiene su base inmediata tanto en cuestiones económicas (los recursos de Ucrania, el litio, etc.) como de estrategia militar (más OTAN en las fronteras de Rusia), pero más me interesa analizar lo que detrás y en el fondo de estas motivaciones circunstanciales.
Podríamos inferir, también sin temor a equivocarnos, que hay cuatro principales contendientes en la pugna por el poder a nivel mundial y que todos ellos se apoyan en una profesión de fe, me explico:
El mundo musulmán, el más atípico de los cuatro contendientes en cuanto su configuración es geográficamente dispersa y su poder bélico se parece más a una guerra de guerrillas que a una guerra convencional, basa sus pretensiones en la creencia de que todo aquello que quede fuera de su religión debe ser convertido o eliminado sin contemplaciones.
Los chinos entienden, desde tiempos inmemoriales, que su pueblo y su cultura ocupan el centro del mundo y esperan que, con el tiempo, se les vaya rindiendo el tributo correspondiente.
Los rusos sienten que su pueblo está destinado a prevalecer y tienen, desde siempre, una propensión a expandirse todo lo más posible cuando sus fuerzas se lo permiten.
El mundo occidental y judeo-cristiano, liderado por Estados Unidos, profesa la fe democrática, más o menos republicana y liberal, y entiende que el resto del mundo debe irse acoplando a esta filosofía más tarde o más pronto.
Todos ellos parten de la idea de representar una superioridad manifiesta en relación con los otros tres, la idea de que mundo será cada vez mejor en tanto su fe se imponga progresivamente sobre las otras creencias en pugna.
Las cuestiones de estrategia militar y la búsqueda del predominio económico, por tanto, son meras herramientas que se han de utilizar para la consecución del objetivo final.
Dicho esto, se puede argumentar que todas las confrontaciones del alto nivel, y la mayoría de las otras, están provocadas por la ciega confianza en la propia superioridad moral o religiosa de las distintas partes del permanente conflicto.
La creencia que nosotros, los occidentales judeo-cristianos, tenemos de que nuestra postura es diferente de la de los otros resulta que no es verificable en los hechos. Digamos que la realidad, la verdadera realidad, es que, desde la Revolucíón Francesa, nos sentimos superiores porque defendemos la igualdad y, por tanto, tenemos el derecho y el deber de imponernos a los infieles de una forma u otra. Creemos ser moralmente superiores, pero somos los únicos que hemos utilizado el poder nuclear para exterminar a cientos de miles de civiles de un plumazo.
En esas estamos y esas profesiones de fe están en el origen de todas las guerras. El sr. Putin no es la causa de lo que pasa, el sr. Putin y lo que pasa son una consecuencia de la fe, cuya naturaleza es, por definición, irracional.
Ucrania y Huerson “el descreído”.
ResponderEliminar“Poco después de ser nombrado presidente, Ronald Regan convocó una serie de reuniones sobre, digamos, el estado del mundo. Yo asistía a ellas como subdirector de la CIA. Cuando sus asesores empezaron a hablarle de Rusia, él les empezó a preguntar: "¿Podemos utilizar con ellos el arma nuclear?". Los asesores, como él esperaba, lo desaconsejaron: moriría demasiada gente. Reagan preguntó entonces: "¿Ganaríamos una guerra convencional?". La opinión general era que el ejército convencional soviético era extremadamente poderoso y que nadie podía garantizar una victoria. Entonces Reagan les preguntó qué era lo que Estados Unidos tenía y Rusia no tenía. Él mismo se lo contestó: dinero. Así se puso en marcha la guerra de las galaxias, que salió carísima, y otras iniciativas paralelas. Y el dinero acabó con Rusia.
Recuerdo que, según las estadísticas que manejábamos, Rusia tenía un producto interior bruto que era la mitad del nuestro. Pero estábamos equivocados. Reclutamos a alguien que nos demostró que el PIB de Rusia era una sexta parte del de los Estados Unidos.”
Entrevista a Vernon Walters. Arcadi Espada. EL PAÍS 25-8-2000
Parece que “la actual situación en Ucrania” ha sacado al finado HUERSON del letargo en el que estaba sumido desde hace años para pesar de los que seguimos su bitácora ( “Sobre esta guerra de ahora”, “Munich o Versalles”, “La verdadera realidad” y “Otra vez los indignados”)
Sus opiniones y la crítica a las mías han sacudido a su vez mi modorra y me han estimulado lo suficiente para dejar por escrito estas apostillas, discutirlas con él y también yo “poder volver a ello pasado un tiempo y mantener una discusión conmigo mismo con el fin de mejorar mi comprensión de las cosas, cosa que debería ser el objetivo principal de cualquier discusión”, como dice con toda la razón.
Deberá entenderse que todo lo que diga se basa en la información a la que he tenido acceso. En parte, a buen seguro, será incompleta, sesgada e interesada.
Las disquisiciones de HUERSON se refieren por un lado a la geopolítica mundial, por otro a lo que él llama con asepsia jesuítica “actual situación en Ucrania” y entremezclado con ello al mayoritario parecer del hombre común, adolescente e iluso a un tiempo, grupo en el que me incluye de un modo u otro.
Dibuja en el blog un mapa geopolítico mundial con cuatro contendientes principales:
ResponderEliminar-El mundo musulmán: Está geográficamente disperso, opera como un ejercito de guerrillas y plantea al mundo la opción de la conversión o la eliminación.
-China: Los chinos creen que su pueblo y su cultura son el centro del mundo y que, si occidente tiene el reloj, ellos tienen el tiempo y finalmente nos cobraran el tributo de pleitesía.
-Rusia: Tiene unos dirigentes que suponen que su pueblo está destinado a prevalecer y que propenden a la expansión territorial aunque para ello deban someter a su pueblo, desde siempre privado de democracia, de felicidad y entregado al exceso etílico.
-El occidente judeocristiano capitalista: Profesa la fe democrática republicana y liberal.
Sostiene que cada uno de los contendientes cree en la superioridad de sus ideas. Todas las confrontaciones son a su entender guerras santas porque todas derivan de dicha creencia. La estrategia militar y el poderío económico son herramientas para conseguir el fin que cada facción persigue: La imposición de su modelo a los demás.
El dibujo de Huerson plantea a mi entender tres problemas:
ResponderEliminar-Es una imagen estática del equilibrio de fuerzas. Leyéndole parecería que los actuales contendientes ostentan el papel de protagonistas de la historia en virtud de un derecho inalienable e inalterable.
Pero en los últimos 100 años los protagonistas y los personajes secundarios han ido cambiando a una gran velocidad. El imperio británico se acabó, el III Reich apareció y fue aniquilado, el emperador del Japón dejó de ser dios y paso a ser un apoderado de un general americano, la URSS se disolvió, Estados Unidos ganó la guerra fría y parece que China acabará ganando la paz a poco tardar. Ningún país tiene asegurada la condición de potencia mundial y, casi en cumplimiento de una ley física, ningún país puede serlo desde la debilidad y desde la pobreza. Para ser potencia mundial se necesita fortaleza militar y para ser fuerte se ha de ser rico. A partir de estas premisas se juega la partida geoestratégica. Y a la luz de ello se ha de analizar la crisis Ucraniana.
-El mapa también es una imagen estática de la idiosincrasia de cada bando. Huerson atribuye un determinado carácter uniforme a los gobernantes y a los ciudadanos de cada bando se diría que inscrito por una suerte de código genético fijo, inmutable, que modula de forma invariable el comportamiento de cada uno de los grupos dirigentes y de cada una de las poblaciones. Así, atribuye al ruso común un carácter sumiso que propende a la infelicidad y al alcoholismo, al dirigente ruso una irrefrenable pulsión imperialista y una problemática insumisión, a los españoles una inmadurez adolescente. Y a todos los bandos una sensación de superioridad racial y o religiosa. Sólo le falta decir que los andaluces son vagos, los catalanes laboriosos y agarrados y los brasileños pachangueros
Pero los alemanes actuales son distintos que los del tercer Reich y en el japonés de hoy, lector de manga, no se reconoce al piloto kamikaze que se inmolaba por Hiro Ito. No parece absurdo pensar que los grupos humanos reaccionan de forma parecida ante situaciones y estímulos similares y de forma distinta antes circunstancias disímiles. Esto explica el divergente comportamiento de los alemanes del este y del oeste durante la guerra fría y las diferencias entre norcoreanos y surcoreanos y entre chinos populares y taiwaneses.
-Su equidistancia ideológica. Sostiene Huerson que los occidentales, como los chinos, los rusos y los musulmanes, profesamos nuestra fe no por verdadera sino por nuestra y porque ganando la nuestra gana nuestro bando. Hace esta afirmación desde la superior atalaya de un ateísmo ideológico que le permite sustraerse a sus particulares intereses para analizar la situación desde una imparcialidad y objetividad que nos está vedada a los demás.
Y como en este punto hace una alusión personal voy a entrar al trapo:
ResponderEliminarEfectivamente yo profeso la que él llama fe democrática capitalista. No es que considere que el bando occidental sea el paraíso. No es que no me abrumen situaciones y derivas indeseables en ese bando, muy numerosas. Pero como dijo el católico que recibió en casa la visita proselitista de testigo de Jehová “ya me cuesta creer en mi religión, que es la verdadera, como para pasar a creer en una falsa” y en este sentido creo, sin soberbia intelectual ni nacionalismo ideológico, que son evidentemente falsas la fe china, la rusa o la musulmana. Y también lo es la del ateo que desde su campo de golf de occidente afirma que la democracia está sobrevalorada y que todas las fes son igual de malignas, tumores que haríamos bien en extirpar.
La democracia y el capitalismo han mejorado la vida de los pueblos como no lo ha hecho ningún otro sistema político y económico en la historia y creo que, abstracción hecha de factores como el clima, el idioma, la comida, etc. los mejores países para vivir son los que según los índices mundiales fiables son más democráticos y económicamente más libres: Noruega, Islandia, Suecia, Nueva Zelanda, Finlandia, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Suiza, Luxemburgo, Reino Unido, Taiwan (República de China) o Estonia (antigua república soviética).
Si uno tuviera la inconsistencia adolescente de John Lennon podría imaginar un mundo sin imperio hegemónico. Pero esto es un lujo que una persona adulta no debería permitirse. En esta tesitura la elección entre Washington, el Kremlin, Tiananmen y la Meca, a mi entender, no admite duda: El coronel Nathan R. Jessep es nuestro amigo.
Y si la vida nos llevara a la situación de ser objeto de la ira de uno de los grupos de poder descritos por Huerson y se pudiera elegir no acabo de ver las ventajas de preferir a los chinos, a los rusos, a los musulmanes, a los alemanes del III Reich o a los japoneses de Hiro Ito en vez de optar por sufrir al imperio americano.
Parece lamentarse Huerson de que le vuelva a “acusar de pro comunista” por el solo hecho de que “no le parece claro que el señor Putin sea el único responsable de la actual situación en Ucrania”.
ResponderEliminarPuede que alguna vez en el curso de una discusión le haya llamado “pro comunista” incurriendo en una inexactitud. Bien es verdad que es una inexactitud pequeña:
Por un lado Putin fue miembro de la KGB desde 1975 hasta 1991 llegando a teniente coronel, cargo al que renunció según manifestó el mismo a Oliver Stone porque no estaba de acuerdo con el golpe de estado contra Gorbachov.
Al parecer en 1999 describió el comunismo como "un callejón sin salida, lejos de la corriente principal de la civilización", pero ahora que lleva en el poder 23 años es el mayor aliado de la China comunista.
Por otro lado, si no he interpretado mal su discurso tantas veces reiterado, Huerson opina que el comunismo es la única opción política que ha plantado cara al capitalismo y a la democracia de forma consistente y lo ha hecho sobre la base de dos premisas: La claridad de sus objetivos y la determinación para llevarlos a cabo. Todo el resto han sido mamandurrias socialistas y socialdemócratas.
No puede negarse que los comunistas han tenido claros sus objetivos -acabar con el capitalismo y la democracia- y han mostrado una evidente determinación en sus medios -y aquí, a título de ejemplo, basta citar el holodomor ucraniano de los años 30, la matanza de Katín en Polonia, el gulag soviético, el gran salto adelante chino, las matanzas de los jemeres rojos y así hasta llegar a los más de 120 millones de muertos que calculan algunos estudios históricos-. Pero no hay que olvidar que la URSS perdió la guerra fría y que los tibios socialdemócratas han conseguido, bien que lo lamento, que en una buena parte de países desarrollados el Estado administre más de la mitad del PIB y que la mayoría de la población dependa económicamente de lo que aquel les abona (pensiones, subsidios y sueldos de empleados públicos), todo ello con el aplauso y beneplácito del respetable. El comunismo ha sido más brutal pero el socialismo o la socialdemocracia más eficaz.
Sobre la que Putin llama “operación militar especial” se extiende Huerson para sostener, ya lo he dicho, que “no le parece claro que el señor Putin sea el único responsable de la actual situación en Ucrania”, que USA “ha querido ir demasiado lejos al aprovechar los nacionalismos del anterior entorno soviético para poner a Rusia en una situación de cada vez mayor debilidad”.
ResponderEliminarY para sostener su tesis trae al debate las autorizadas voces de Kissinger y Churchill.
Recuerda que Churchill no era partidario de las sanciones económicas a Alemania en el periodo de entreguerras pero omite que lo que Winston proponía a cambio de perdonar las sanciones económicas era que se impidiera el rearme militar del III Reich. No temía a una Alemania más rica pero si más poderosa. Y olvida asimismo que si de Churchill hubiera dependido los americanos en 1945 no se habrían parado en Berlín sino que habrían continuado hasta Moscú.
Según lo poco que he leído sobre el particular parece que con cuando se produjo la disolución de la URSS, Estados Unidos y Rusia llegaron, entre otros, a un doble compromiso:
ResponderEliminar-USA se comprometió a limitar la expansión de la OTAN a Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Es decir, dejando fuera a Ucrania, Bielorusia, Moldavia y Georgia.
-Por su parte Rusia, prometió respetar la independencia y soberanía de Ucrania si ésta entregaba su arsenal nuclear, como así ocurrió.
No se si en realidad estos fueron los reales términos del acuerdo, con que grado de formalidad se llegó a ese pacto, si fue expreso o tácito y si ambas partes tenían entonces intención de respetarlo.
Lo que ocurrió después fue lo siguiente: La práctica totalidad de los países del Pacto de Varsovia y tres antiguas repúblicas soviéticas lo abandonaron e ingresaron en la OTAN (Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Republica Checa, Eslovenia, Rumania, Albania, Croacia, Montenegro, Estonia, Letonia y Lituania) y en la Unión Europea (Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa y Rumania). Así el pacto de Varsovia, que era un bando de adscripción obligatoria, acabó convirtiéndose en un acuerdo de Rusia consigo misma. La inmensa mayoría de países de la antigua órbita soviética, que hoy son democracias más o menos consolidadas, no han mostrado interés en permanecer en la misma y han preferido, cuando han podido, insertarse en el bloque militar, político y económico occidental.
Es lógico que este proceso interesara a los Estados Unidos, que lo auspició y alentó y desagradara a Rusia, que seguramente lo intentó boicotear ya se ve que sin éxito. Pero que interesará a Estados Unidos no resta justicia a la postura de los países que hicieron el tránsito de bloque. Por razones militares o políticas o económicas o por todos ellas a un tiempo se cambiaron voluntariamente al bando más fuerte, más rico y más libre.
Es en esta tesitura en la que a Huerson “no le parece claro que el señor Putin sea el único responsable de la actual situación en Ucrania”. Resulta llamativo que, siempre tan claro y contundente en sus opiniones, use en una sola frase dos eufemismos propios del idioma politiqués:
ResponderEliminar-Dice que “no le parece claro que el Sr. Putin sea el único responsable” para no decir que está claro que hay otros personajes con una culpa de comparable entidad a la de Putin.
-Con la expresión la “actual situación en Ucrania” se refiere a la invasión militar violenta, cruenta y unilateral rusa de todo el territorio de Ucrania, que tuvo su antecedente en la intervención militar en la península de Crimea, en Donetsk y Lugansk en 2014 y 2015, con el supuesto propósito de evitar una incorporación de Ucrania en la OTAN que ha día de hoy aún no se ha producido.
Para ello Huerson recurre a la tesis de Kissinger pero la toma a beneficio de inventario. En un artículo publicado en el Washington Post días antes de la invasión de Ucrania el Premio Nobel de la Paz señaló que "Putin debería darse cuenta de que, cualesquiera que sean sus quejas, una política de imposiciones militares produciría otra Guerra Fría.” Y propuso una solución a partir de los siguientes elementos:
1.-Reconocer el derecho de Ucrania a elegir libremente sus socios políticos y económicos, incluida Europa.
2.-Ucrania no debería unirse a la OTAN. Ya lo dijo hace siete años, cuando Rusia ocupó la península de Crimea.
3. Ucrania debe poder elegir libremente un gobierno compatible con los deseos de su pueblo y dirigentes ucranianos capaces (sabios, dice Kissinger) optarán acto seguido por la reconciliación entre las distintas partes de su país, manteniendo una posición internacional comparable a la de Finlandia: independiente, cooperando con Occidente en casi todo y evitando cuidadosamente cualquier hostilidad hacia Rusia.
4. La anexión de Crimea es incompatible con las reglas del actual sistema internacional, pero hay que desactivar los elementos conflictivos, reconociendo la soberanía de Ucrania sobre el territorio, pero también una autonomía amplia y los derechos históricos de la Flota del mar Negro en Sebastopol.
Respecto al estado actual de los principios Kissingerianos hay que decir lo siguiente:
ResponderEliminar-Ucrania renunció en su día a su arsenal nuclear a cambio del reconocimiento de su soberanía.
-Ucrania no es miembro de la OTAN.
-Rusia ocupa militarmente desde hace años la península de Crimea.
-Rusia hace años que ha colocado a gobiernos títeres en Donetsk y Lugansk.
-Rusia ha declarado la guerra total a Ucrania y está intentando ocupar todo su territorio.
-Ni la OTAN ni ningún país occidental ha intervenido militarmente en el territorio ucraniano.
-Rusia ha amenazado con utilizar armamento nuclear contra occidente en general y contra países como Suecia y Finlandia que Kissinger pone como ejemplo de imparcialidad.
-Hasta hoy USA y el resto de occidente ha limitado su reacción a la invasión a duras sanciones económicas.
Así las cosas, a la hora de otorgar el Oscar al culpable del conflicto, analizado en los términos de Kissinger, Rusia tiene más nominaciones que nadie.
Ante este argumento Huerson muy probablemente preguntará si de verdad no me doy cuenta de que a Estados Unidos le interesa acabar con el poderío militar ruso y de que toda su política estratégica en la zona pivota sobre este objetivo. Y claro que me doy cuenta de que esto es así con toda seguridad.
Pero la pregunta que me parece pertinente es ¿porqué tiene Rusia ese poder militar?, ¿es equilibrado que lo tenga?
En el mundo hay 9 países con armas nucleares. En números redondos el 48% son rusas, el 43% estadounidenses, el 3% chinas, el 2% francesas, otro 2% inglesas, India y Pakistán tiene 1% y Israel y Corea del Norte menos del 1%.
El poder nuclear de Rusia esta absolutamente sobredimensionado respecto a su PIB.
El PIB de USA es hoy 14 veces mayor que el ruso (era 6 veces mayor cuando se desintegró la URSS), el de China y el de la UE son 11 veces mayor, el de Japón 3, el de la India y el de Corea del Sur 2.
En mi opinión, ya lo he dicho anteriormente, ningún país tiene asegurada la condición de potencia mundial. Para ser potencia mundial se necesita ser fuerte y para ser fuerte se necesita ser rico.
ResponderEliminarRusia es una potencia militar pero es demasiado pobre para serlo.
No es extraño que Estados Unidos quiera acabar con dicho potencial como no es extraño que China prefiera que, por el momento, se mantenga el actual status quo para contrarrestar el poderío americano.
Pero Putin y Rusia se resisten a aceptar lo que hace siglos aceptamos los españoles y en el último siglo aceptaron el Imperio Británico, a las buenas, y el III Reich y el Japón Imperial, a las malas, esto es, que estaban en la cima pero dejaron de estarlo y que no es inteligente comportarse como un viejo hidalgo arruinado que exigiera agresivamente reconocimiento y pleitesía para con sus escudos y blasones.
Según Huerson Occidente y en especial USA tienen responsabilidad en la guerra de Ucrania: han aprovechado el nacionalismo de las antiguas republicas soviéticas para poner a Rusia en una situación de cada vez mayor debilidad. Pero a los países del antiguo pacto de Varsovia y las antiguas repúblicas soviéticas les gustaría a vivir mejor de lo que lo hacen y por ello quieren ser miembros de la Unión Europea. La UE es un muy estimable proceso político de superación de la pulsión nacionalista, pulsión que en el pasado ha desangrado una y otra vez a la vieja Europa. Y si aquellos son o quieren ser miembros de la OTAN es porque temen a Rusia que acaba de darles una poderosa razón para ello.
Rusia no es débil por culpa de occidente, lo es por su propio devenir histórico. Lo que ha hecho Estados Unidos es ponerle delante un espejo para que viera su debilidad y la aceptara. Y el Kremlin ha visto reflejado a un pueblo orgulloso y sacrificado que enfrente tenía a países ricos con poblaciones pusilánimes que, dependientes de su gas y su petróleo, se iban a achantar cabizbajos y apaciguadores a sus pretensiones.
Tengo la sospecha de que USA sabía que Putin empezaría una “operación militar especial” que parece que está resultando menos exitosa de lo que esperaba.
ResponderEliminarEn su aventura Rusia ha amenazado con utilizar su armamento nuclear contra occidente.
Como reacción a la invasión de Ucrania casi todos los gobiernos europeos han anunciado el aumento sustancial del gasto militar y se han replanteado seria y urgentemente un cambio en su política energética que les libere de su dependencia de Moscú. Alemania ha anunciado que abandona el “nuclear, no gracias” y proyecta un ambicioso plan de centrales atómicas. Suecia y Finlandia, antes no alineados, ya han pedido su entrada en la OTAN. Incluso la neutral Suiza se ha adherido al programa de sanciones económicas.
Rusia se ha enemistado con la EU, su mejor cliente, y con todos sus vecinos al este de los Urales.
Creo que todo ello entraba en los pronósticos de Estados Unidos pero en la mano de Putin estaba no confirmarlos. Ojalá hubiera sido hubiera coincidido con Sergey Karaganov, uno de los internacionalistas más prestigiosos de la ex Unión Soviética que propuso –propuesta que Mijail Gorbachov hizo suya–, una gran Alianza de Europa desde Lisboa a Vladivostok, en la que el comercio y las personas se pudieron mover libremente, “Debemos unir el poder blando de Europa con el poder duro y los recursos de Rusia”.
Huerson y otros brillantes analistas dan por sentado que los rusos tienen una determinación inasequible al desaliento y una capacidad de sacrificio muy superior a los occidentales en lo que quizá tengan parte de razón. Pero a mi modo de ver olvidan a Vernon Walters. Hace 30 años los rusos perdieron la guerra fría a pesar de su arsenal nuclear y la potencia de su ejercito convencional. En ese conflicto Dios ayudó a los buenos porque eran más ricos que los malos. ¿Por qué va a ser distinto ahora?