viernes, 4 de marzo de 2022

Sobre esta guerra de ahora

 Mi buen amigo R.R., de ferviente fe democrática, liberal y pro U.S.A., me vuelve a acusar de pro comunista (sic) porque no me parece claro que el señor Putin sea el único responsable de la actual situación en Ucrania. Supongo que esto se debe a que las chicas de Unidas Podemos defienden a los rusos, solo que sus intenciones y argumentos difieren radicalmente de los míos en tanto están, como los de mi buen amigo, contaminados por su propia fe. Yo, en primer lugar, no soy un hombre de fe. Me gusta analizar las cosas distanciándome de mis propias preferencias o simpatías. En este caso en particular pienso que un occidente liderado claramente por U.S.A. ha querido ir demasiado lejos al aprovechar los nacionalismos del anterior entorno soviético para poner a Rusia en una situación de cada vez mayor debilidad. Ya Henry Kissinger advirtió hace unos años que no era buena idea promover la inclusión de Ucrania en la OTAN y que dicha inclusión, o peligro de inclusión, iba a provocar un desequilibrio excesivo de poder y, por tanto, empujar a Rusia a acciones indeseables para todo el mundo.   Ante el bombardeo de opiniones más o menos sentimentales y/o tendenciosas, no estaría mal consultar al amigo Henry quien, no en vano (pese a lo que opine mi propio hermano con quien solemos coincidir, aunque no en este caso), pienso que sí se ganó el premio Nobel de la Paz (premio éste que hace muchísimos años que no me merece mayor respeto y menos desde que se lo dieron al mamarracho de Dylan en el apartado literatura, pero que, insisto, me parece justo que se lo dieran a H.K.). Porque lo  que la gente no suele entender es que la paz no se consigue con expresiones de deseo sino con acciones y proposiciones diplomáticas que apunten a mantener un equilibrio de poder en el mundo, cosa cada vez más difícil desde que se desintegró la URSS y nos olvidamos de Westfalia. Desde este punto de vista, entiendo que Occidente debería garantizar que Ucrania quede fuera de la OTAN como primera medida para intentar parar una guerra que no debería interesar a nadie. 

 Desde luego no espero que lo que digo se entienda, porque, como dice mi buen amigo R.R. (esta vez con razón) no siento mayor respeto por la inteligencia de mis prójimos cuando ésta se ve empañada por sus propios deseos y temores, cosa que sucede en la mayoría de los casos y, sobre todo, en este tipo de cuestiones. Lo escribo para poder volver a ello pasado un tiempo y mantener una discusión conmigo mismo con el fin de mejorar mi comprensión de las cosas, cosa que debería ser el objetivo principal de cualquier discusión, digo yo. 

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