Como mi joven amigo Pep no lo entiende y su padre, mi viejo amigo Rafael, tampoco, lo explicaré de otro modo. Aprovecharé que ellos me recomendaron la serie "The wire" para utilizarla como metáfora de lo que quiero señalar.
En esta serie, durante ene temporadas y muchos capítulos, unos policías intentan acabar con una banda de "afros" traficantes de drogas en la ciudad de Baltimore. Luego de mil acciones infructuosas y a pesar de las escuchas por fin autorizadas por las autoridades superiores, uno de los agentes suelta la frase clave: "hay que seguir el rastro del dinero". Puestos a ello, acaban por trincar a un senador directamente implicado en el asunto. Cuando lo interrogan, el político se ríe y les dice a los policías que no tienen la más remota ideo acerca de qué se trata este asunto. Les dice que él mismo no es nadie, que es un mero peón sin importancia, que la cosa se cuece mucho más arriba, en un estadio al que ellos nunca podrán llegar. Finalmente, la red de "afros" queda desarticulada solo para ser sustituida por nuevos elementos que van suplantando todas y cada una de las figuras clave de la organización...y todo sigue como estaba.
Dicho esto, mis amigos consideran esta serie como una de las mejores que se hayan hecho, pero se abstienen de extrapolar la moraleja. Por eso no entienden que yo diga que me dan igual los políticos de izquierdas o de derechas o de centro. No entienden que, para mí, los políticos son los "afros" de la serie, que no importan, que si los trincas se verán sustituidos por otros similares. Que hay que seguir el rastro del dinero para saber por qué las cosas suceden como suceden y quién se beneficia REALMENTE y en qué medida, de todas las corrupciones que se detectan y las que no se detectan. No es tan difícil de deducir: al final de la cadena están los que blanquean el dinero, los que financian a los políticos, los que están en más consejos de administración de los que permitía la ley después de controlar mínimamente a los Morgan y compañía hace un siglo, más o menos, y que luego decidimos dejar de controlar, etc. etc., etc.
Y esta es la última vez que me ocupo de hablar de "afros". Sinceramente, me aburre.
En esta serie, durante ene temporadas y muchos capítulos, unos policías intentan acabar con una banda de "afros" traficantes de drogas en la ciudad de Baltimore. Luego de mil acciones infructuosas y a pesar de las escuchas por fin autorizadas por las autoridades superiores, uno de los agentes suelta la frase clave: "hay que seguir el rastro del dinero". Puestos a ello, acaban por trincar a un senador directamente implicado en el asunto. Cuando lo interrogan, el político se ríe y les dice a los policías que no tienen la más remota ideo acerca de qué se trata este asunto. Les dice que él mismo no es nadie, que es un mero peón sin importancia, que la cosa se cuece mucho más arriba, en un estadio al que ellos nunca podrán llegar. Finalmente, la red de "afros" queda desarticulada solo para ser sustituida por nuevos elementos que van suplantando todas y cada una de las figuras clave de la organización...y todo sigue como estaba.
Dicho esto, mis amigos consideran esta serie como una de las mejores que se hayan hecho, pero se abstienen de extrapolar la moraleja. Por eso no entienden que yo diga que me dan igual los políticos de izquierdas o de derechas o de centro. No entienden que, para mí, los políticos son los "afros" de la serie, que no importan, que si los trincas se verán sustituidos por otros similares. Que hay que seguir el rastro del dinero para saber por qué las cosas suceden como suceden y quién se beneficia REALMENTE y en qué medida, de todas las corrupciones que se detectan y las que no se detectan. No es tan difícil de deducir: al final de la cadena están los que blanquean el dinero, los que financian a los políticos, los que están en más consejos de administración de los que permitía la ley después de controlar mínimamente a los Morgan y compañía hace un siglo, más o menos, y que luego decidimos dejar de controlar, etc. etc., etc.
Y esta es la última vez que me ocupo de hablar de "afros". Sinceramente, me aburre.
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