Según se deja saber en la película que dirigió George Clooney, el periodista Edward Mullrow apelaba a las palabras de William Shakespeare para venir a señalar lo que el título de este texto expresa de un modo harto más coloquial. Como habrá notado mi hipotético y poco probable lector, en mis reflexiones no dejo de abundar en este tema. Cada vez que Chisum (mi caprichoso arquetipo del poderoso) da un nuevo paso en su inexorable avance hacia el poder más absoluto, increíblemente avalado por la distracción del ciudadano de a pie, me pregunto hasta dónde vamos a seguir durmiendo esta siesta, hasta cuándo vamos a seguir rascando el lomo del chancho, tan campantes.
Y, tristemente, me respondo: hasta el día del juicio final, vea.
Y, tristemente, me respondo: hasta el día del juicio final, vea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario