Que yo sepa, los lectores de este blog no pasan de, digamos, cuatro o cinco personas, todos ellos amigos
La excepción vendría a ser el otro lector y comentarista autodenominado Sócrates
El primer misterio, para mí, radica en el interés que Sócrates parece tomarse para con las reflexiones que yo aquí profiero sin mayor rigor
El segundo misterio estaría en la libre asociación de ideas que Sócrates practica a partir de mis textos y la libre interpolación que Sócrates realiza por su cuenta trasladando datos de un texto a otro que, también para mí, no tienen absolutamente relación entre sí. Por ejemplo, Sócrates saca a Vargas de un texto y lo implica en otro en el cual lo habíamos dejado descansar de nuestra fobia personal
El tercer misterio viene a estar en la ambigüedad del estilo de Sócrates. Un estilo que me resulta inextricable sumamente
Por fin, cuarto misterio, Sócrates insiste en pedir disculpas para el caso de que sus comentarios me hubieran molestado, lo que vendría a no ser posible en tanto no consigo relacionarlos con lo que yo he dicho ni tampoco entiendo el sentido de sus aportes
Releo todo esto y empiezo a entender que corremos el riesgo de una respuesta por parte de Sócrates que podría multiplicar infinitamente estos misterios
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Don Huerson, permitame decirle que considero su reflexión súmamente exagerada en cuanto a los misterios que enuncia. No le aburriré con vanos itentos clarificatorios que como usted señala, probablemente contribuiran a multiplicar los misterios, pero si quisiera referirme escuétamente al último de los misterios manifestados. Mi insistencia en disculparme podría responder a una actitud cordial propia de quien mete la pezuña allá donde nadie lo llamó. Diria pues que es una cuestión de temperamento. Misterio desvelado. Saludos cordiales.
ResponderEliminarLe encuentro a usted últimamente silencioso, amigo Huerson. Permitame entonces que me entretenga en comentar algun otro de los misterios enunciados para con mi personaje.
EliminarEl estilo.
No se bien a qué se refiere usted y creo que cualquier explicación al respecto será infructuosa.
Se me ocurre hacer un simil musical. En la música, como usted sabe, existen gran variedad de estilos que responden a unos patrones, a una intención, a una inspiración y a otros muchos factores difícilmente determinables. A esto hay que añadir infinitos matices que se dan en cada intérprete, en cada instrumento, en cada espacio de sonoridad particular. Finalmente la música cumple con su razón de ser si le sirve al intérprete para expresarse y comunicar algo, y si le sirve al receptor para entenderlo. A mi entender el estilo como tal no tiene mayor releváncia. Ahora, si no se entiende, pierde probablemente su razón de ser.
En las letras, me parece que el estilo no es más que circunstancial. Pero si no se entiende lo que el texto expresa, si resulta, como ustede expone, inextricable, entonces podria decirse que el texto es infructuoso.
En cualquier caso no veo en ello nada demasiado misterioso, sino más bien la repetición de una situación de lo más correinte, en la que uno escribe y no consigue explicar, y otro lee y no consigue entender.
Reciba un cordial saludo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarProsiguiendo con mi estilo seré escueto:
Eliminarla forma ES el contenido. Por ende, si la forma es confusa, el contenido también lo es, Digo yo.