Ahora pasa que todo el mundo está muy entretenido con el último circo que ha montado Donald Trump en el despacho oval y a cámara abierta. Que si Trump es un maleducado y un prepotente, que mira qué clase de diplomacia, etc.
En lo que nadie o casi nadie se detiene es en el acuerdo que Zelensky no llegó a firmar pero que, si no lo firma él, lo hará su pronto sucesor.
Algunos analistas de los más destacados están diciendo que dicho acuerdo para el fin de la guerra es un triunfo para la Rusia de Putin; no opino lo mismo. Si tenemos en cuenta que el principal y casi único objetivo de Putin para emprender esta guerra era que Ucrania no entrara en la OTAN, resulta que, ahora, con la inminente y casi segura firma del acuerdo propuesto, Rusia va a tener a sus puertas, en lugar de una OTAN descafeinada, a los mismísimos EEUU que, según dicho acuerdo, habrán comprado Ucrania por completo y a precio de saldo.
Falta saber cual será la respuesta de Rusia a esta jugada maestra de Trump y también qué estará dispuesto este último a conceder a Putin para proseguir con su estrategia de mantener a los rusos lo más distanciados posible de China.
Hay mucha tela por cortar y tenemos unas semanas o meses por delante a los que habrá que prestar la mayor atención.
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