jueves, 14 de marzo de 2024

Mejor lo dijo el poeta

 Israel fue

cuando era una nostalgia

                                    J.L.B.

martes, 12 de marzo de 2024

No van al cine

  

NO VAN ALCINE

La frase es de mi hermano y se refiere a cuando hablas con alguien de cualquier tema más o menos importante y percibes que no se entera de nada. Mi hermano es muy lacónico y no se toma el trabajo de explicar en detalle qué es lo que quiere decir con esa sentencia. Lo haré en su lugar. No se trata de que la gente no vaya al cine o que no vea películas o series en la televisión. Lo que mi hermano quiere decir es que asisten al espectáculo distraídamente y no lo relacionan con su propia vida o con lo que acontece a su alrededor. Y es un gran desperdicio, dado que si prestas un poco de atención, aún en las películas más superficiales y ni hablar de aquellas que tienen un contenido jugoso, no necesitas leer una infinidad de libros sesudos ni asistir a multitud de conferencias para sacar conclusiones acerca de temas de lo más trascendentes.

 Saco esto a colación porque he notado que la gente se toma con ligereza o con sorna el hecho de que yo vincule una película de Sam Peckinpah sobre Pat Garrett y Billy the KId  con el foro de Davos, sin ir más lejos. Pero el caso es que la gente no suele leer libros sesudos ni asistir a conferencias o tertulias inteligentes y, en cambio, sí que devora todo lo que le echen en Netflix. Y no hace falta mucho más para llegar a conclusiones similares a las de un José Antonio Zorrilla, un Pedro Baños, Lorenzo Ramírez, etc. que sí son gente verdaderamente culta, informada, inteligente y con una capacidad de análisis y comunicación excepcionales.

 Por eso es que yo comparo a aquel ganadero Chisum (al menos en su versión Peckinpah) con el amigo Soros. Porque, esencialmente, significan lo mismo: el poder real detrás de la política (me repito: el gobernador Lew Wallace pone de agente de la ley al pistolero Pat Garrett para que atrape y mate a Billy el Niño por sugerencia de John Chisum. El objetivo real (para Chisum) no es el propio Billy, el objetivo real es establecer un determinado orden (el orden de Chisum) más allá del río Pecos (donde tiene sus intereses económicos) y que la muerte del Niño sirva de ejemplo. En ese orden de cosas, podríamos decir que Soros es Chisum, que Biden es Wallace, que la OTAN es Garrett y que Putin es Billy. Vale decir: busquemos un personaje fácilmente censurable y demos ejemplo de que a Chisum no se le pueden robar tres vacas para que el mundo tome nota, como diría Juncal.

 No ignoro que mis detractores volverán a reírse de mí después de esta exposición, cosa que no me importa porque no me lee casi nadie. Lo que me preocupa es que la gente no vaya al cine

 La otra cuestión es que los de Davos aplicaron mal la cosa, porque en esta película de ahora a Garrett le está quedando un poco grande el Niño en cuestión.

sábado, 2 de marzo de 2024

La frase infaltable

  Entró en Netflix. Estuvo un rato zapeando. No había nada interesante. Al final se decidió por una más  de esas "trepidantes". Las trepidantes lo aburrían bastante. La diferencia en este caso era que en esta salía un amigo. A Marcos le gustaba decir que Neeson era conocido suyo. La anécdota era más o menos que, veinte o veinticinco años atrás, Marcos había estado en Nueva York por unos cuantos días. Marcos había alquilado uno de esos apartamentos pequeños en la calle 72 oeste a pocos metros del Central Park. Ni bien llegó dejó sus petates en el apartamento y salió a dar un paseo, empezaba a ser de noche. Iba bajando hacia el centro por Columbus cuando vio venir a un tipo muy alto con un gorrito de esos con visera en dirección contraria. Lo primero que se le vino a la cabeza fue " a ese tipo lo conozco". Lo segundo, de inmediato, fue "vaya tontería, estoy en Nueva York, a quién voy a conocer aquí". Pero esa forma de caminar...no sé. Ya casi a punto de cruzarse lo reconoció. "Hola Liam", le soltó. El otro sonrió amigablemente y respondió en español, "Hola, amigo" y a continuación siguió su camino. Así que Marcos, desde entonces, decía que Neeson era conocido suyo.

 La película era una más de las que el actor hacía últimamente. Ahora iba conduciendo su coche y llevaba a sus hijos detrás. El varón era bastante impertinente y la niña no se quedaba atrás. El caso es que alguien había puesto una bomba en el coche  y amenazaba con hacerla explotar en caso de que Liam no siguiera sus instrucciones al pie de la letra. Marcos siguió viendo el film distraídamente a la espera de que apareciera la frase. Marcos había descubierto que no había NINGUNA película ni serie donde la frase no saliera a relucir en algún momento. Encendió un cigarrillo mientras esperaba. No tardó mucho. La chica empezó a ponerse histérica y Neeson la tranquilizó: "todo irá bien". Desde luego no había ningún indicio de que todo fuera a ir bien excepto la confianza que el espectador podía tener depositada en Liam después de ver tantas otras películas trepidantes. Pero no era el caso de la niña para quien Neeson era solo un padre al uso. Pero daba igual, Marcos había conseguido su objetivo.

 A estas cosas se dedicaba Marcos desde que había dejado de trabajar. A eso y a jugar al golf, pero ahora había suspendido el golf a causa de la operación. Marcos había planeado que, cuando se jubilara, se dedicaría a escribir. Escribir se le daba con cierta facilidad pero pronto descubrió que era incapaz de adoptar una actitud profesional al respecto. Se le ocurría una historia, empezaba con una frase prometedora y contundente, avanzaba un poco y esto era todo. Rápidamente se iba desinflando y acababa por abandonar. Así que Marcos se dedicaba a tareas detectivescas como la que tenía ahora entre manos. Como la frase había salido demasiado pronto, Marcos siguió atento a ver si aparecía alguna vez más. Fascinante, cuando se repitió por cuarta vez Marcos se dio por satisfecho...todo un record.

 Se puso un whisky con hielo, encendió otro cigarrillo y se pasó a you tube. Ahora, desde la guerra de Ucrania, también le había dado por la geopolítica. Se dedicaba a predecir lo que iba a ir sucediendo y luego lo corroboraba con algunos analistas de lo más informados y eficaces que, por supuesto, no aparecían en ningún medio de prensa ni en ningún canal de televisión oficiales.

 Sonó el teléfono. No era la llamada que esperaba. Era su hija. Seguramente quería saber si Marcos ya tenía el resultado de los análisis post operatorios. No los tenía, así que no respondió.

 Rusia iba ganando por goleada. Ahora parecía que la única opción de Occidente era intervenir directamente. BOOOOOMMMMM!!!!!! 

 A Putin se lo veía de lo más tranquilo y a Marcos le daba igual. Volvió a sonar el teléfono. Ahora sí, era la doctora. Fue breve, no eran buenas noticias. Propuso a Marcos una cita para el día siguiente. Marcos dio las gracias y colgó. Se sirvió otro whisky y encendió otro cigarrillo. Bebió un buen trago, aspiró una buena bocanada de humo, se reclinó en el sofá y, apelando a su sentido del humor, con una sonrisa, se dijo:

                    todo irá bien