Parece que vamos a tener una guerra con China. Se barajan fechas para el inicio de la misma. Miro a mi alrededor y compruebo que el personal está de lo más tranquilo. Parece que al personal no le importa que vaya a haber una guerra contra China ni tampoco le interesa indagar el por qué de la anunciada confrontación bélica. Supongo que el personal, cuando le llegan estos siniestros anuncios, apela a la frase del título que es la más repetida en las películas y series que nos ofrece la industria del audiovisual norteamericana.
El Amigo Americano, que hace ya largo tiempo se ha dado cuenta de que al personal todo le da lo mismo, ya no se toma el trabajo de fraguar una excusa para iniciar una guerra, se limita a anunciarla por aquello de que "el que avisa no es traidor".
Entretanto Europa, liderada por el amigo Borrell (o amigue o amiga, no sé cual es el género que se atribuye), está furiosa con los rusos de Rusia y declara que el impoluto líder de los rusos de Ucrania ya ha ganado la guerra actual y se va preparando (Borrell) para la siguiente, la de China, o sea.
El personal financia los miles de miles de millones que se destinan a estas loables actividades sin preocuparse por imaginar qué pasará cuando le lleguen las facturas, la económica y la otra.
Pero, tranquilos, no hay de qué preocuparse.
"Todo irá bien"
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