miércoles, 30 de marzo de 2022

Noticias de Hollywood

 Me entero (no hay forma de no enterarse) que los minusválidos recuperan terreno frente a los  homosexuales en los premios de Hollywood. En el rubro dirección las mujeres derrotan a los hombres, en actrices destacan las valientes defensoras y/o practicantes del LGTBEtc., También imposible no enterarse de que el negro grande le pegó al negro más chico con el beneplácito de los concurrentes (en mi barrio el que le pegaba a los más chicos estaba mal visto). Un ruso de Rusia se queda fuera de los Oscars porque la Academia está más a favor de los rusos de Ucrania que de los rusos de Rusia. Un actor amenaza con fundir los oscars que consiguió en su momento porque no se ha invitado al presidente de los rusos de Ucrania a la gala. Ahora (hace un momento) me entero de que el negro grande ha pedido perdón al negro chico, no sea que pierda la ocasión de conservar el Oscar que le han dado (a la ocasión la pintan calva, ya se sabe). 

 De este lado del Atlántico las chicas están que arden. Maribel Verdú se queja de que todo el protagonismo se lo lleven los dos negros mientras la negra calva permanece "invisibilizada" y declara (un tanto tardíamente) que lo del gordo Weinstein también pasa y ha pasado en España. 

La pareja actualmente heterosexual de España se queda sin premio. Parece que se están planteando volver a filmar con Almodóvar.

 De cine se habla poco.

martes, 29 de marzo de 2022

Otra vez los indignados

 

 Me apresuro a aclarar que cualquier muerte de un inocente a causa de, digamos, un bombardeo es más que lamentable y que, para esta víctima o, mejor, para sus familiares, las estadísticas no significan absolutamente nada.

 Sin embargo, para los que estamos cómodamente lejos del conflicto y a la hora de indignarnos ante el sufrimiento de aquellos que padecen una guerra sin comerla ni beberla, sí que conviene revisar los números no sea que nos indignemos de una manera altamente desproporcionada, como parece que lo estamos haciendo ahora mismo.

Yo no lo he mirado porque prefiero que lo haga el improbable lector de estas líneas y, si yo se lo digo, lo olvidará más rápido que inmediatamente.

 La pregunta es: De los cuatro contendientes en esta pugna por imponer su filosofía de vida al resto de sus congéneres en todo el Mundo, a saber: los aliados occidentales, los rusos, los chinos y los musulmanes radicales, ¿   cual es el grupo que ha matado más ciudadanos civiles en los últimos, digamos, cincuenta años?  

 O bien, ¿ cuántos civiles han muerto en esta guerra de ahora y cuantos murieron, por ejemplo, en la guerra que hicimos contra Irak?  

Etc.

 ¿O es que unos muertos son más importantes que otros? 

                                   Qué quiere que le diga, con los indignados no hay manera.

viernes, 25 de marzo de 2022

Turismo solidario, pobre Buñuel


Monte en su SUV, conduzca hasta Ucrania y regrese cargado de ucranianos. 
                                                   El estado lo gratifica con una rebaja en sus impuestos.



martes, 22 de marzo de 2022

La verdadera realidad

 Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que el motivo de esta guerra de ahora tiene su base inmediata tanto en cuestiones económicas (los recursos de Ucrania, el litio, etc.) como de estrategia militar (más OTAN en las fronteras de Rusia), pero más me interesa analizar lo que detrás y en el fondo de estas motivaciones circunstanciales. 

 Podríamos inferir, también sin temor a equivocarnos, que hay cuatro principales contendientes en la pugna por el poder a nivel mundial y que todos ellos se apoyan en una profesión de fe, me explico:

 El mundo musulmán, el más atípico de los cuatro contendientes en cuanto su configuración es geográficamente dispersa y su poder bélico se parece más a una guerra de guerrillas que a una guerra convencional, basa sus pretensiones en la creencia de que todo aquello que quede fuera de su religión debe ser convertido o eliminado sin contemplaciones.

 Los chinos entienden, desde tiempos inmemoriales, que su pueblo y su cultura ocupan el centro del mundo y esperan que, con el tiempo, se les vaya rindiendo el tributo correspondiente.

 Los rusos sienten que su pueblo está destinado a prevalecer y tienen, desde siempre, una propensión a expandirse todo lo más posible cuando sus fuerzas se lo permiten.

 El mundo occidental y judeo-cristiano, liderado por Estados Unidos, profesa la fe democrática, más o menos republicana y liberal, y entiende que el resto del mundo debe irse acoplando a esta filosofía más tarde o más pronto.

 Todos ellos parten de la idea de representar una superioridad manifiesta en relación con los otros tres, la idea de que mundo será cada vez mejor en tanto su fe se imponga progresivamente sobre las otras creencias en pugna.

 Las cuestiones de estrategia militar y la búsqueda del predominio económico, por tanto, son meras herramientas que se han de utilizar para la consecución del objetivo final. 

 Dicho esto, se puede argumentar que todas las confrontaciones  del alto nivel, y la mayoría de las otras, están provocadas por la ciega confianza en la propia superioridad moral o religiosa de las distintas partes del permanente conflicto.

 La creencia que nosotros, los occidentales judeo-cristianos, tenemos de que nuestra postura es diferente de la de los otros resulta que no es verificable en los hechos. Digamos que la realidad, la verdadera realidad, es que, desde la Revolucíón Francesa, nos sentimos superiores porque defendemos la igualdad y, por tanto, tenemos el derecho y el deber de imponernos a los infieles de una forma u otra. Creemos ser moralmente superiores, pero somos los únicos que hemos utilizado el poder nuclear para exterminar a cientos de miles de civiles de un plumazo.

 En esas estamos y esas profesiones de fe están en el origen de todas las guerras. El sr. Putin no es la causa de lo que pasa, el sr. Putin y lo que pasa son una consecuencia de la fe, cuya naturaleza es, por definición, irracional. 

miércoles, 9 de marzo de 2022

Munich o Versalles?

 Esta vez el Anticristo se llama Putin. Antes lo fueron Sadam y Milosevic (por ejemplos). Siguiendo con la peor censura que ha vivido la humanidad, que es ésta de ahora donde el censor es la estúpida masa, cualquier matiz que se quiera introducir en la discusión sobre esta guerra de ahora te hace automáticamente culpable de ser "pro Putin". Para el que quiera enterarse de mis reflexiones anteriores acerca de los peligros de este nuevo orden, este regreso a Westfalia (cuando nadie parecía estar preocupado u ocupado en estos temas y con "nadie" me refiero a mis pocos lectores), no hace falta otra cosa que acudir a dos entradas muy anteriores a ésta y que figuran en el apartado "política" bajo los títulos de "Rusos e ilusos" y "Chinos y Rusos".

 Resulta que el mundo, acabada la guerra fría, se está reconfigurando y los distintos actores pugnan por acceder a, o bien mantener, una posición de la mayor fuerza posible dentro de este nuevo escenario .Mi amigo R.R., como la inmensa mayoría de los occidentales judeo-cristiano, entiende que es mejor que el mayor poder esté en manos de U.S.A. y el resto de Occidente. El argumento teórico se basa en los valores democráticos y liberales de esta facción. El otro argumento, que no conviene explicitar pero que tiene igual o mayor peso, es que nosotros vivimos dentro de este bando y, por lo tanto, nos conviene que el poder mayor esté de este lado. Ambos argumentos son atendibles por mucho que yo sospeche de la consistencia de aquellos valores y que no me base en lo que a mí me conviene para analizar cualquier asunto. Pero la cuestión es que yo no estoy discutiendo eso sino más bien la conveniencia o inconveniencia de estirar la cuerda hasta correr el peligro de que esta cuerda se rompa, como parece ser el caso que ahora nos atañe.

 Ya Winston Churchill, entre otros, advirtió que las feroces  (y digo feroces y no inmerecidas) sanciones que se impusieron a Alemania al acabar la primera guerra mundial no era en absoluto la mejor manera de asegurar la paz futura en Europa. Ahora, como digo en la anterior entrada, H. Kissinger viene diciendo tres cuartos de lo mismo en lo que se refiere a acorralar a una Rusia que, por muy tocada que esté, tiene detrás de sí una historia y una cultura que no aceptan fácilmente la sumisión. Y un poder nuclear, claro.

 No es conveniente, una vez que has ganado la pelea, digo, abusar de tu status de vencedor salvo que acabes definitivamente con el rival, cosa que no parece posible ahora mismo. Si no le dejas otro camino, va a pelear hasta donde sea, digo yo.

En fin, no sé cómo va a acabar todo esto pero creo que hay mucha gente posicionándose claramente a favor de una intervención en esta guerra que va a lamentar más rápido que inmediatamente después de conseguir su inopinado objetivo. 

Quiero decir que esto se parece más a Versalles que a Munich, y no sé si hay tiempo para rectificar.

viernes, 4 de marzo de 2022

Sobre esta guerra de ahora

 Mi buen amigo R.R., de ferviente fe democrática, liberal y pro U.S.A., me vuelve a acusar de pro comunista (sic) porque no me parece claro que el señor Putin sea el único responsable de la actual situación en Ucrania. Supongo que esto se debe a que las chicas de Unidas Podemos defienden a los rusos, solo que sus intenciones y argumentos difieren radicalmente de los míos en tanto están, como los de mi buen amigo, contaminados por su propia fe. Yo, en primer lugar, no soy un hombre de fe. Me gusta analizar las cosas distanciándome de mis propias preferencias o simpatías. En este caso en particular pienso que un occidente liderado claramente por U.S.A. ha querido ir demasiado lejos al aprovechar los nacionalismos del anterior entorno soviético para poner a Rusia en una situación de cada vez mayor debilidad. Ya Henry Kissinger advirtió hace unos años que no era buena idea promover la inclusión de Ucrania en la OTAN y que dicha inclusión, o peligro de inclusión, iba a provocar un desequilibrio excesivo de poder y, por tanto, empujar a Rusia a acciones indeseables para todo el mundo.   Ante el bombardeo de opiniones más o menos sentimentales y/o tendenciosas, no estaría mal consultar al amigo Henry quien, no en vano (pese a lo que opine mi propio hermano con quien solemos coincidir, aunque no en este caso), pienso que sí se ganó el premio Nobel de la Paz (premio éste que hace muchísimos años que no me merece mayor respeto y menos desde que se lo dieron al mamarracho de Dylan en el apartado literatura, pero que, insisto, me parece justo que se lo dieran a H.K.). Porque lo  que la gente no suele entender es que la paz no se consigue con expresiones de deseo sino con acciones y proposiciones diplomáticas que apunten a mantener un equilibrio de poder en el mundo, cosa cada vez más difícil desde que se desintegró la URSS y nos olvidamos de Westfalia. Desde este punto de vista, entiendo que Occidente debería garantizar que Ucrania quede fuera de la OTAN como primera medida para intentar parar una guerra que no debería interesar a nadie. 

 Desde luego no espero que lo que digo se entienda, porque, como dice mi buen amigo R.R. (esta vez con razón) no siento mayor respeto por la inteligencia de mis prójimos cuando ésta se ve empañada por sus propios deseos y temores, cosa que sucede en la mayoría de los casos y, sobre todo, en este tipo de cuestiones. Lo escribo para poder volver a ello pasado un tiempo y mantener una discusión conmigo mismo con el fin de mejorar mi comprensión de las cosas, cosa que debería ser el objetivo principal de cualquier discusión, digo yo.