Sócrates, mi lector más pertinaz, resurge con un nuevo comentario en el que perpetúa una discusión que parece ser más consigo mismo que conmigo
Antes he señalado cuatro misterios en relación con los textos de Sócrates, ahora me gustaría ocuparme del quinto misterio que viene a ser la verdadera identidad de este Sócrates
Tiene que ser alguien que me conoce y a quien yo probablemetene conozca dada la absoluta intrascendencia de este blog
Tiene que ser alguien relativamente joven (o primerizo en esto de escribir) dado su entusiasmo por utilizar más palabras de las que hacen falta a la hora de expresar sus ideas
Parece ser una de esas personas que están llenas de buenas intenciones pero que no consiguen centrar dichas intenciones en un hecho concreto. Lo que yo denominaría: "El hombre abstracto"
Me lo puedo imaginar barajando infinitamente ideas acerca de cómo mejorar el Mundo
Me lo imagino provisionalmente (eso espero) incapaz de comprender que el Mundo es inmejorable (léase este adjetivo poniendo el énfasis en la acepción que el lector prefiera)
Desde luego, conozco muchas personas que encajarían dentro de este perfil, con lo cual el quinto misterio mantiene su condición de tal
Etiquetas
- aforismos (26)
- arte (4)
- artículos (10)
- artistas (24)
- cine (10)
- columnistas (11)
- curiosidades (8)
- Deportes (2)
- diario (117)
- discusiones (1)
- doce motivos para matar (2)
- el reloj sin cuerda (3)
- el sueño de los otros (7)
- el tipo hombre (17)
- ensayo (1)
- F (5)
- Frases esenciales (1)
- Futbol (5)
- Guiones (1)
- H (1)
- ii (1)
- indignados (11)
- internet (1)
- leyendo la prensa (3)
- libros (1)
- Literatura (13)
- monologos (1)
- narrativa (15)
- Necrológicas (20)
- Notas (1)
- P (1)
- poesía (6)
- política (84)
- Reflexiones (59)
Huerson, ante esta declaración tan equívoca, voy a desvelar el misterio: Sócrates era yo.
ResponderEliminarConfieso que tenía la tentación de continuar desmenuzando misterios. Pensé en enunciar el único y gran misterio de este Sócrates: la identidad. Te me adelantaste, Huerson.
Así las cosas declaro que si aparece otro Sócrates, no voy a ser yo. Ninguno de mis yoes, concretamente.
En paz queda el insigne nombre y la memoria del filósofo....(y del gato).
Saludos cordiales.