jueves, 6 de septiembre de 2012

La sensibilidad de los artistas

Mi amigo RC (o RG, según su nombre artístico) me envía una narración de una conocida suya de Montevideo

La escritora, con estilo formalmente correcto, esgrime como coartada la presencia imprevista de un piano en la casa abandonada que acaba de comprar para contarnos en clave baladí las habituales peripecias de todo reformador de casa propia

La escritora se muestra suficientemente sensible como para contarnos el cruel destino del piano

Su sensibilidad no alcanza, sin embargo, como para hacer algo más por el piano que intentar (sin éxito) deshacerse de él y acaba por hacerlo desarmar y dejarlo morir por partes a la intemperie

Ahora comprendo por qué yo nunca voy a ser un escritor de verdad

Yo habría restaurado el piano y le pasaría una franela todos los días para mantenerlo bonito hasta que alguien digno de él me permitiera regalárselo

Y me quedaría sin coartada. claro

No hay comentarios:

Publicar un comentario