"No se pelean porque quieren cosas diferentes
se pelean porque quieren lo mismo"
Creo que es como la tercera o cuarta vez que no encuentro mejor modo de resumir lo que pasa que acudiendo a esta frase que nos dejó el uruguayo Wimpy allá por los años cincuenta del pasado siglo.
Ahora resulta que los Estados autoritarios, en la medida que pueden establecer estrategias a mediano y largo plazo en tanto no están sujetos a cambios de orientación en sus respectivos gobiernos, vienen resultando sensiblemente más eficaces en cuanto a la aplicación de sus estrategias geopolíticas y geoeconómicas. Así, van obteniendo un posicionamiento cada vez más significativo en lo que hace al equilibrio de poder ante la impotencia del bloque occidental (principalmente de U.S.A. y U.K.) que no sabe cómo "parar la sangre".
En este nuevo contexto prospera y se acelera la intención de poner en marcha una idea que los muy ricos de Occidente vienen pergeñando desde hace ya unos cuantos años. Hablamos de lo que ahora se ha dado en llamar "la agenda 2030". Resumiendo, y separando la paja del trigo, la idea consiste en llegar a una situación equivalente a la de los gobiernos autoritarios mediante el manejo cada vez más apabullante de lo que ahora se ha dado en llamar "la narrativa" para, de ese modo, anular los efectos "negativos" de la democracia y poder llevar adelante sus planes sin oposiciones molestas.
La narrativa, el discurso, está compaginado en base a toda una serie de objetivos de lo más loables, de modo que el ciudadano de a pie no pueda estar en discordancia sin resultar sospechoso frente a otros ciudadanos de a pie (los que se aferran a aquellos objetivos con fe religiosa) que se encargan de ejercer la censura sin necesidad de que los gobiernos (totalmente alineados con la "agenda") se vean en la triste obligación de acudir a ningún tipo de violencia explícita.
Los planes de la "agenda" no difieren de los de los gobiernos autoritarios. Se trata de que unas pocas personas controlen la situación y se ocupen de cuidar del ciudadano de a pie tomando todas las decisiones en su nombre con mayor o menor beneficio para éste. Es decir, por un lado tenemos el sistema de partido único (China) o un gobierno casi dictatorial (Rusia) y por otro lado una élite cada vez menos en la sombra, verbigracia "Rollerball", como modo de equiparar las posibilidades estratégicas... en detrimento de la democracia, o sea.
Personalmente no me llama la atención de que estemos llegando a este orden de cosas en tanto siempre he entendido que lo que dijo J.L.B., "la democracia es un abuso de la estadística" , aparte de ser estéticamente encantador, resulta lamentablemente cierto.
¿Significa esto que yo estoy a favor de los gobiernos autoritarios?
Me apresuro a decir NO. Lo que significa es que, mientras vivamos distraídos y contentos con ir a comer un Sushi el viernes por la noche y darnos un garbeo por El Corte Inglés el sábado a mediodía (o ver el partido o ir a la clase de yoga, o lo que sea) y no nos queramos enterar de qué va la cosa, la cosa va francamente mal. Y la cosa va de que, cuando la famosa democracia ya no le sirve a los que detentan el verdadero poder, la democracia desaparece.
Y a nadie le importa, me lo crea.