jueves, 26 de enero de 2023

Acerca del dominio mental

 

APRENDIENDO A PENSAR

 

  Una definición de “pensar” podría ser la siguiente: Observar y escuchar con atención e imparcialidad y relacionar la información recibida haciendo uso de analogías con otros conocimientos o informaciones anteriormente adquiridos. Pongo un ejemplo: a partir de la caída del muro de Berlín se produce un hecho al alcance del ciudadano de a pie. Me refiero a la sustitución en los films policiales del clásico detective solitario, paradigma del tipo ético por excelencia, dueño absoluto de un criterio  propio, desconfiado de la doxa imperante,  por un equipo de funcionarios policiales que se reparten el discurso expresando cada uno de sus miembros un trozo equitativo de texto que el guionista ha pergeñado para avanzar hacia una solución del crimen que motiva la película o el episodio de la serie a la que estamos asistiendo distraídamente (CSI, Mentes criminales, etc.).

  No es casual.

  A partir de la caída del muro, el mundo occidental liderado por EEUU ya no necesita anteponer al héroe individual frente  la idea colectivista del bloque opuesto. Todo lo contrario, lo que hasta ahora venía siendo una herramienta útil y necesaria pasa a ser más bien un lastre. Porque como dejó dicho un filósofo uruguayo peyorativamente tildado de simple humorista: “ no se pelean porque quieren cosas diferentes, se pelean porque quieren lo mismo”.

  Pongo este ejemplo porque es algo que está al alance de todo el mundo y que forma una parte importante de lo que alguien con muchísima erudición, experiencia, claridad de pensamiento y enorme capacidad de comunicación como es el Coronel  Pedro Baños, a quien recomiendo visitar en you tube, denomina “el dominio mental”, dominio ejercido por los poderes supra gubernamentales para imponer al ciudadano de a pie sus criterios sin necesidad de utilizar la fuerza física o la censura explícita.

  Lo que quiero decir es que, pese a cualquier tipo de censura o desinformación, los datos necesarios para poder procesar nuestros propios razonamientos siempre están a nuestro alcance. Solo tenemos que estar atentos y aprender a leer entre líneas. Los ejemplos abundan. Basta con leer el periódico o mirar el tele diario con la misma dosis de desconfianza que caracterizaba al detective de antes. Es decir, las cosas pueden ser así como me las cuentan…o no.

  Personas como el citado Pedro Baños o el catedrático Julián Pavón nos lo proponen todo el tiempo como casi la única forma de contrarrestar la cada vez más potente invasión de los supra poderes en nuestro pensamiento cotidiano anulando de ese modo cualquier ejercicio efectivo de la cada vez más devaluada democracia por causa precisamente de dicha invasión.

  Dicho esto, tengo que declarar que no tengo ninguna esperanza de que  nada de esto vaya a prosperar  porque, a diferencia de estos grandes pensadores de fe democrática y defensores de la libertad, yo tengo observado que al bípedo humano no le interesa mayormente ni una cosa ni la otra y solo va a reaccionar, como siempre, cuando empiece a pasar hambre de verdad. Llegado ese momento podrá ser utilizado vaya uno a saber por quién o quienes  para oponerse a la actual servidumbre y caer en una servidumbre nueva o distinta.

  Y es que, una vez más

                                     con el pueblo no hay manera.

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