jueves, 26 de enero de 2023

Los chicos del Foro y los caprichos de Bill Gates

 Los chicos del Foro de Davos nos anuncian que pronto no importará tener propiedades (ni coche propio ni casa propia ni nada). Dicen que seremos más felices usando las cosas sin necesidad de poseerlas, etc.

Mientras tanto Bill Gates adquiere cientos de miles de hectáreas de tierra cultivable.

Parece que Gates no quiere ser feliz.

 

Chisum y el foro de Davos

 Los muchachos del foro de Davos tienen un plan. El plan parece bastante pueril pero yo no creo que lo sea. Básicamente proponen resolver una serie de temas que a todo el mundo importan y preocupan si bien no dejan muy claro de qué modo van a conseguir esos objetivos en nada mas que a diez años vista. Yo entiendo que a estos caballeros no les importa convencer a nadie con razones sino que apelan a las emociones del personal: ¿quién no va a apoyar unos objetivos tan loables como acabar con el hambre en el mundo?, por ejemplo. El personal, distraído como siempre, va asumiendo que hay unos caballeros tan poderosos como bien intencionados se van a ocupar de solventar TODOS sus problemas, así, sin más. Como expresa la frase más presente con diferencia en TODOS los guiones de cine y series: "todo irá bien".

  Criticar la falta de argumentos sólidos de la famosa Agenda 2030 resulta entonces ocioso. Porque yo tengo para mí que el único objetivo del discurso reiterado del bendito foro consiste en ir acostumbrando al personal (cosa que no resulta nada difícil) a esperar que otros se ocupen de resolver sus problemas.

  Creo entonces que estos destacados caballeros acabarán saliéndose con la suya y manipulando cada vez más al dichoso pueblo a su antojo y conveniencia.

  La cosa no es nueva, ya decía yo hace tiempo que detrás del marshall Pat Garrettt estaba el gobernador del Estado y detrás de éste estaba el ganadero Chisum. Chisum ya era entonces el poder supra estatal a que ahora se refiere el Coronel Pedro Baños en su libro "La encrucijada mundial" que vendría a estar representado ahora por los muchachos del Foro de Davos, el Club Bilderberg, etc. Yo me refiero a Chisum para acercar un poco al perezoso personal de a pie a las diáfanas observaciones de insignes pensadores como el Sr. Baños en tanto no creo que se vayan a tomar el trabajo de leer los libros de éste pero pueden  sí tener a tiro las historias sobre Garrett y Billy the Kid a través de la pantalla de cada vez más pulgadas.

  Desde luego Chisum tampoco inventó nada, todo estaba inventado hacía ya mucho rato. Utilizo la anécdota como una simple metáfora accesible a todo el mundo y me apresuro a aclarar: Nadie puede dudar de que Billy era un tipo peligroso cuya leyenda dice que había matado a veintiún hombres (sin contar mejicanos), pero el caso es que a Chisum le importaba poco y nada que Billy le robara tres vacas. El asunto consistía en llevar adelante un acto propagandístico para que el personal apoyara la idea de imponer un orden más allá del rio Pecos...el orden de Chisum, o sea. Hoy en día Chisum estaría en el Foro de Davos, digo yo.

Acerca del dominio mental

 

APRENDIENDO A PENSAR

 

  Una definición de “pensar” podría ser la siguiente: Observar y escuchar con atención e imparcialidad y relacionar la información recibida haciendo uso de analogías con otros conocimientos o informaciones anteriormente adquiridos. Pongo un ejemplo: a partir de la caída del muro de Berlín se produce un hecho al alcance del ciudadano de a pie. Me refiero a la sustitución en los films policiales del clásico detective solitario, paradigma del tipo ético por excelencia, dueño absoluto de un criterio  propio, desconfiado de la doxa imperante,  por un equipo de funcionarios policiales que se reparten el discurso expresando cada uno de sus miembros un trozo equitativo de texto que el guionista ha pergeñado para avanzar hacia una solución del crimen que motiva la película o el episodio de la serie a la que estamos asistiendo distraídamente (CSI, Mentes criminales, etc.).

  No es casual.

  A partir de la caída del muro, el mundo occidental liderado por EEUU ya no necesita anteponer al héroe individual frente  la idea colectivista del bloque opuesto. Todo lo contrario, lo que hasta ahora venía siendo una herramienta útil y necesaria pasa a ser más bien un lastre. Porque como dejó dicho un filósofo uruguayo peyorativamente tildado de simple humorista: “ no se pelean porque quieren cosas diferentes, se pelean porque quieren lo mismo”.

  Pongo este ejemplo porque es algo que está al alance de todo el mundo y que forma una parte importante de lo que alguien con muchísima erudición, experiencia, claridad de pensamiento y enorme capacidad de comunicación como es el Coronel  Pedro Baños, a quien recomiendo visitar en you tube, denomina “el dominio mental”, dominio ejercido por los poderes supra gubernamentales para imponer al ciudadano de a pie sus criterios sin necesidad de utilizar la fuerza física o la censura explícita.

  Lo que quiero decir es que, pese a cualquier tipo de censura o desinformación, los datos necesarios para poder procesar nuestros propios razonamientos siempre están a nuestro alcance. Solo tenemos que estar atentos y aprender a leer entre líneas. Los ejemplos abundan. Basta con leer el periódico o mirar el tele diario con la misma dosis de desconfianza que caracterizaba al detective de antes. Es decir, las cosas pueden ser así como me las cuentan…o no.

  Personas como el citado Pedro Baños o el catedrático Julián Pavón nos lo proponen todo el tiempo como casi la única forma de contrarrestar la cada vez más potente invasión de los supra poderes en nuestro pensamiento cotidiano anulando de ese modo cualquier ejercicio efectivo de la cada vez más devaluada democracia por causa precisamente de dicha invasión.

  Dicho esto, tengo que declarar que no tengo ninguna esperanza de que  nada de esto vaya a prosperar  porque, a diferencia de estos grandes pensadores de fe democrática y defensores de la libertad, yo tengo observado que al bípedo humano no le interesa mayormente ni una cosa ni la otra y solo va a reaccionar, como siempre, cuando empiece a pasar hambre de verdad. Llegado ese momento podrá ser utilizado vaya uno a saber por quién o quienes  para oponerse a la actual servidumbre y caer en una servidumbre nueva o distinta.

  Y es que, una vez más

                                     con el pueblo no hay manera.