A mí, si tiene más razón el negro grande o el negro chico me tiene sin cuidado. No me interesa el tema y entiendo que la pasión que ha despertado el incidente de la gala de los premios de la Academia es absolutamente desproporcionada. Lo único que me interesa y me preocupa de este asunto es que, una vez más, el juicio sumario promovido por la jauría de Hollywood puede acabar con el trabajo de un actor hasta ahora apreciado y exitoso. De nuevo la Suprema Corte de Injusticia se pone por delante de la Justicia a secas y condena sin posibilidad de apelación y lo aparta, quizás para siempre, del Paraíso hollywoodense como antes se hizo con Kevin Spacey, que fue absuelto por la justicia ordinaria. En el caso de Smith la cosa es aún peor en tanto ni siquiera fue acusado de ninguna falta o delito.
Lo que me interesa señalar es la facilidad con que el personal se muestra dispuesto a linchar a alguien en base al ciber machaque mediático de moda.
La cosa se vuelve más peligrosa cuando las pasiones inopinadamente desatadas del personal apuntan a la creciente beligerancia contra los rusos de Rusia atendiendo a una tormenta de desinformación que nadie denuncia ni pone en tela de juicio. Los rusos de Rusia son malísimos porque han muerto dos mil y pico de civiles. Por esta misma causa se refugian cuatro millones de rusos de Ucrania. Los gobiernos de Europa, que ponen trabas a la inmigración de todas las manera posibles, premian a quienes traigan refugiados y da entrada legal a los mismos (es anecdótico pero resulta curioso asistir a las quejas de los refugiados en Mallorca por la falta de organización de quienes los han acogido generosamente). No recuerdo que hayamos dado refugio a civiles iraquíes, afganos, etc. mientras eran machacados en una proporción de quince o veinte a uno con respecto a los rusos de Ucrania. Al presidente de los rusos de Ucrania se le tilda de héroe y hasta se le compara con Julio César (de forma positiva, porque a Putin también se le compara pero de forma negativa, es decir: un Julio César bueno y un Julio César malo) olvidando las corruptelas de este payaso convertido en líder carismático.
En medio de estos despropósitos, leo que las autoridades españolas eliminan el estudio de la Filosofía, las calificaciones numéricas, la cronología de la Historia, etc. para aplicarse a cuestiones de inclusión, de multiplicación de géneros y de otras modas más o menos peregrinas.
Oponerse a la maldad no garantiza en absoluto que vayas a triunfar. Oponerse a la estupidez parece que tiene infinitas posibilidades menos de alcanzar el éxito.
Tengo un nieto de nueve años, estoy MUY preocupado.
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