Tras un largo adiós, falleció Fidel Castro
Se oyen y leen apasionados discursos enalteciendo la figura del hombre o vituperándola según sea el color del cristal con que se la mire, unos y otros de lo más pueriles
A uno le gustaría tomarse un café con Mayer Lansky o con Henry Kissinger para poder tener una conversación seria al respecto pero lo único que uno puede hacer es irse a jugar nueve hoyitos para ahorrase el oír tanta pavada amontonada
Se oyen y leen apasionados discursos enalteciendo la figura del hombre o vituperándola según sea el color del cristal con que se la mire, unos y otros de lo más pueriles
A uno le gustaría tomarse un café con Mayer Lansky o con Henry Kissinger para poder tener una conversación seria al respecto pero lo único que uno puede hacer es irse a jugar nueve hoyitos para ahorrase el oír tanta pavada amontonada