Arquetipo del poderoso
Como mi bagaje cultural procede mayormente de las películas de Hollywood, vamos a tomar al ganadero John Chisum (1824/1884) como arquetipo del hombre poderoso.
Antes, más allá del río Pecos, no había úna Ley propiamente dicha.
Más tarde (pero todavía antes) el ganadero Chisum (con la inestimable ayuda de tipos como el el gobernador Wallace, el Juez Roy Bean y el pistolero Pat Garrett) empezó a implantar una ley
Cuando todavía no había una Ley propiamente dicha, se puede decir que imperaba la ley del más fuerte.
Cuando todavía no había una Ley propiamente dicha, se puede decir que imperaba la ley del más fuerte.
Estaban los fuertes y estaban los débiles.
Cuando Chisum se propuso poner orden, puso un orden. Había una Ley, pero era la ley de Chisum.
La ley del más fuerte pero con un orden. El orden de Chisum, o sea
La ley del más fuerte pero con un orden. El orden de Chisum, o sea
Desde entonces, más allá del rio Pecos, y desde mucho antes en el resto del orbe, hubo un orden establecido por Chisum, tomado éste como arquetipo del poderoso, a efectos de este modesto ensayo.
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Arquetipo del débil
Antes, pero hasta mucho tiempo después del primer Chisum, el tipo débil era todo aquel que estaba supeditado a los intereses del tipo poderoso.
Pero entonces vino la televisión y a Chisum se le ocurrió una idea genial. La idea consistía en dividir a los débiles en dos categorías para ahorrarse de financiar al comisario Pat Garrett y, en lugar de mantener el orden a punta de revolver, instaurar un desorden controlado en base a un manejo muy preciso de la información y la desinformación, mucho más efectivo y también más barato (para Chisum).
Estas dos categorías pasaron a denominarse: El débil profesional y el homo intermedia. (*)
El débil profesional es una escisión del débil de antes (que ahora es el homo intermedia) y se diferencia de éste en que se ha especializado en la queja y en la reivindicación de sus derechos inalienables
Sus quejas las atienden los poderosos, cosa que hacen a gusto, porque sus derechos inalienables los financia el homo intermedia. El débil profesional se queja y el homo intermedia paga los impuestos.
Sus quejas las atienden los poderosos, cosa que hacen a gusto, porque sus derechos inalienables los financia el homo intermedia. El débil profesional se queja y el homo intermedia paga los impuestos.
Un ejemplo (para muestra basta un botón) es el caso del ciclista
El ciclista se ha apuntado al gremio de los débiles profesionales
Así que el ciclista transita impunemente por la carretera sin pagar impuesto de circulación, sin que se le multe por no llevar cinturón de seguridad, etc.
Además, como todos los débiles profesionales, cuando se ven protegidos por los fuertes, abusa de su status y entra en las rotondas de forma tan intrépida como inopinada asumiendo que el homo intermedia, al volante de su coche, debe estar atento a sus súbitas apariciones sin previo aviso, etc.
El homo intermedia debe, en cambio, pagar su impuesto de circulación, llevar cinturón de seguridad y cuidarse mucho de no atropellar al intrépido ciclista. También debe contribuir con sus impuestos a que se diseñen y construyan carriles especiales para los ciclistas. Pese a ello, el ciclista mira al homo intermedia con desconfianza y cierta mala leche previa cada vez que sus propios periplos (los periplos del ciclista y los del homo intermedia, quiero decir) coinciden en la vías públicas
El ciclista parece que también tiene derecho a enfadarse con el peatón. Ese peatón que mira con desconfianza y cierta mala leche al homo intermedia ni bien se dispone a transitar por un paso de cebra, ese peatón que ejerce su derecho inalienable demorándose todo lo que puede mientras cruza por su paso de cebra, mirando por el rabo del ojo al homo intermedia que espera pacientemente al volante de su coche a que el peatón acabe de ejercer su derecho inalienable. Ese peatón, digo, es a su vez vituperado por el ciclista en cuanto pisa el carril de bicis. En suma: pasa de peatón a homo intermedia a secas en cuanto pisa el carril de bicis y vuelve a ser peatón (débil profesional) en cuanto pisa el paso de cebra. Y se convierte en Homo intermedia en cuanto sube al coche, claro
Y es que el tipo hombre es proteico cantidad
Y, cuando pasa de un estado a otro, se olvida de lo que ha sido hace un rato y no piensa en lo que va a ser dentro de un momento y mira con desconfianza y se prepara a indignarse con ese que él mismo era hace un rato o ese otro que va a ser dentro de un momento
Y se vanagloria cuando gana y se indigna cunando pierde y, por supuesto, no se entera de que ha estado todo el tiempo peleándose consigo mismo
Entretanto, Chisum cada vez tiene más vacas y cada tanto se gana un dinerillo extra construyendo carriles para bicis.
Los carriles los paga el homo intermedia, claro.
(*) Homo intermedia: especie a mitad de camino entre el mono y el arquetipo "hombre". Tiene aspecto de hombre pero le falta un hervor y su característica principal consiste en vivir distraído, lo que lo diferencia de Chisum y lo pone a merced de éste. Chisum se diferencia del arquetipo "hombre" en que es demasiado listo e insuficientemente inteligente. El arquetipo "hombre" es aquello que aspiramos a ser, aunque hasta el momento, sin mayor éxito.
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