jueves, 12 de julio de 2012

Nada como una buena voz

Cada día el Gobierno reclama del personal nuevos sacrificios y anuncia las medidas correspondientes para que tales sacrificios se hagan efectivos
A continuación los comentaristas y los mercados (???) se pronuncian permitiéndose dudar de la efectividad de tales medidas y sacrificios mientras que vaticinan más recesión, más paro, etc.

Mientras tanto el personal se queja del 5, del 10 o del 15% que se le va recortando de sus ingresos, lo que viene a ser algo así como estar en la playa quejándose del nubarrón que nos niega el sol por un rato mientras el tsunami avanza a 600 kmts. por hora

Mi mujer (ahora vamos hacia Palma en su coche) escucha a un periodista radiofónico de voz profunda que se maniifiesta descontento con las medidas (en tanto ciudadano de a pie) pero que, como periodista responsable, entiende que debe apoyar tales medidas y rezar (???) para que surtan el mejor efecto posible sobre la economía del País

Mi mujer admira la templanza del periodista y así  lo manifiesta

Yo miro a lontananza por la ventanilla mientras recuerdo que siempre he echado de menos el tener una de esas voces graves y profundas y sonoras que suenan tan convincentes

                                                                                                                                 digan lo que digan.

Mi mujer (que suele permitirse dudar de mi fidelidad)
me traiciona con un periodista de voz profunda
y no sabe cómo y cuánto me traiciona

Después suspiro y pienso
(pero no digo)
"para templanza, la mía"

Y es que hay tantas formas de ver (y de oir) la vida....

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