Doce días en New York, después de veinte años
¿Qué se puede decir de New York que ya no se haya dicho?
Así que el placer de pasear. M. y yo, a mi hermano J. por los rincones a que nos han invitado tantas películas. Y el 417 de Monroe St. en Hoboken, New Jersey. Y el 247 de Mulberry St.. Y el P.J. Clarke's de Ray Millland. Y la luz filtrada entre las escaleras del metro elevado a la salida del puente de Williamsburg. Y el puente de Manhattan desde la calle Washington de Brooklyn, y casi cualquier calle o esquina desde Wall Street hasta Harlem...
Y de nuevo esa nostalgia de una otra vida que me gustaría haber vivido y que no fue ni será
¿Qué se puede decir de New York que ya no se haya dicho?
Así que el placer de pasear. M. y yo, a mi hermano J. por los rincones a que nos han invitado tantas películas. Y el 417 de Monroe St. en Hoboken, New Jersey. Y el 247 de Mulberry St.. Y el P.J. Clarke's de Ray Millland. Y la luz filtrada entre las escaleras del metro elevado a la salida del puente de Williamsburg. Y el puente de Manhattan desde la calle Washington de Brooklyn, y casi cualquier calle o esquina desde Wall Street hasta Harlem...
Y de nuevo esa nostalgia de una otra vida que me gustaría haber vivido y que no fue ni será
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