miércoles, 28 de marzo de 2012

El largo adiós

La heredamos de Gus cuando se volvió a Uruguay

Su primer nombre fue Pedro el negro, antes de que descubriéramos que era hembra. Su hermano se llamó Juan Gris y ella pasó a ser simplemente Gata Negra

De pequeña era la menos agraciada de la familia y también la más arisca

Poco a poco, a través de sus veintiún años de vida, se fue poniendo cada vez más bella y cariñosa  y los últimos años, al convertirse en la única superviviente, la relación con nosotros, de manera imperceptible, se fue haciendo más y más amorosa

Desde hace un par de meses se fue apagando poco a poco hasta que ayer, viendo que ya buscaba un rincón escondido donde entregar su último suspiro y no tenía fuerzas para sostenerse en pie, decidimos ayudarla a morir

Pese a que ya hacía bastante tiempo que teníamos asumido el adiós, la mano que acariciaba distraídamente su cabeza mientras yo estaba atento al swing de Tiger o a  las gracias de los Harper o de los Crane va a ser una mano consciente de lo que ya no hay ni habrá

No ignoro que esta es una historia poco interesante para mis improbables lectores
                                                          pero el caso es que esta vez no escribo para ellos
                                                                                                                              ni para mí

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