Afectuosamente dedicado, Miguel Soler me obsequia con su libro de memorias.
El libro cuenta ya con varios años de existencia pero yo no lo conocía, como tampoco, hasta hace poco tiempo, conocía a Miguel.
Lo encaro con el consabido temor de que no me guste y luego tener que decir o no decir algo al respecto, como suele suceder con las obras de amigos y conocidos.
Para mi grata sorpresa compruebo que se trata de una obra de lo más amena, escrita con profesionalidad y un fino sentido del humor.
El relato de las muchas anécdotas y los muchos y muy conocidos personajes que se pasean por las divertidas páginas del libro, y pese a que éste tiene la delicadeza de referirse a sí mismo apenas lo imprescindible, configura (y completa, para mí) el rostro esencial del autor
Resulta grato (y un tanto sorprendente), a estas alturas de la vida, encontrarse con que un ocasional compañero con el que compartes las verdes superficies del campo de golf y la mesa de póquer se nos revele de pronto como un incipiente amigo, palabra, ésta, a la que me gusta tratar con el máximo respeto. De ahí el adjetivo con que la acompaño y que espero borrar a su debido tiempo.
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jueves, 13 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
El hijo ausente
A mi amigo R.R.
a quien la fortuita conjunción de dos circunstancias vitales invitan a dudar de la conveniencia de haber elegido una vida dedicada a "los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden".
--------
La habitación, sorpresivamente en orden, sigue allí con su inalterada logística ahora ociosa
El perro ronda por la casa y olfatea desconcertado la creciente ausencia
mientras tanto
"El pájaro vuela hacia Dios
y el dios se llama Abraxas"
Somos los que somos
El trabajo ha sido hecho
Ahora sólo cabe esperar que la suerte nos sea propicia
a quien la fortuita conjunción de dos circunstancias vitales invitan a dudar de la conveniencia de haber elegido una vida dedicada a "los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden".
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La habitación, sorpresivamente en orden, sigue allí con su inalterada logística ahora ociosa
El perro ronda por la casa y olfatea desconcertado la creciente ausencia
mientras tanto
"El pájaro vuela hacia Dios
y el dios se llama Abraxas"
Somos los que somos
El trabajo ha sido hecho
Ahora sólo cabe esperar que la suerte nos sea propicia
viernes, 7 de octubre de 2011
Una boda y un funeral
Se casó la Duquesa y se murió el Emprendedor
Otra vez no sé qué es lo que hay que lamentar primero
Me paso a la página de deportes
Otra vez no sé qué es lo que hay que lamentar primero
Me paso a la página de deportes
Los rebeldes
Lo mismo que las revueltas masivas, las actitudes de manifiesta rebeldía de los individuos en edad adulta no conducen a nada positivo.
En el mejor de los casos, un rebelde puede dejar un legado simbólico siempre que sea lo suficientemente hábil como para triunfar en alguna batalla y lo suficientemente fuerte como para no quejarse a la hora de (inevitablemente) perder la guerra.
Es el caso de los míticos "perdedores" de Hollywood, de los héroes de la novela negra, etc.
Yo he conocido a alguno, aquí, en el mundo real.
El problema lo tenemos con los rebeldes que no asumen su destino de perdedores ni rectifican su postura
Se oponen al sistema (el Estado, la familia, etc.) pero aceptan su protección
Se comportan como adolescentes, o sea. (*)
(*) Alguien me señala que este "o sea", así, puesto al final de la frase, se lo copié a Francisco Umbral
Es cierto
Se lo copié porque me cayó en gracia y porque creo que casa con mi estilo
Y, con el permiso de Alguien y del finado Umbral, lo seguiré usando
O sea
En el mejor de los casos, un rebelde puede dejar un legado simbólico siempre que sea lo suficientemente hábil como para triunfar en alguna batalla y lo suficientemente fuerte como para no quejarse a la hora de (inevitablemente) perder la guerra.
Es el caso de los míticos "perdedores" de Hollywood, de los héroes de la novela negra, etc.
Yo he conocido a alguno, aquí, en el mundo real.
El problema lo tenemos con los rebeldes que no asumen su destino de perdedores ni rectifican su postura
Se oponen al sistema (el Estado, la familia, etc.) pero aceptan su protección
Se comportan como adolescentes, o sea. (*)
(*) Alguien me señala que este "o sea", así, puesto al final de la frase, se lo copié a Francisco Umbral
Es cierto
Se lo copié porque me cayó en gracia y porque creo que casa con mi estilo
Y, con el permiso de Alguien y del finado Umbral, lo seguiré usando
O sea
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