Retomo este tema porque parece que, como decía Phillip Marlowe, "algunos nunca aprenden", salvo que "algunos" resulta un poco demasiado corto para el caso. O, como siempre dice mi hermano, "es que no van al cine". O, matizo yo, van al cine pero no se enteran de la película.
Ahora mismo me viene un ejemplo muy clarificador (aunque no espero que se entienda ni que se preste atención al asunto): Una película denominada "El Sr. Klein" o "El otro señor Klein". En dicho film, el protagonista (SR.Klein), encarnado para la pantalla por Alain Delon, era un traficante de arte durante la ocupación nazi de Francia. Entre otras cosas se beneficiaba comprando obras a judíos y vendiéndolas con un gran margen a etnias no contaminadas. En algún momento, por algún motivo, la Gestapo empieza a investigarlo y, luego de una serie de kafkianas vicisitudes, se lo embarca en un tren con destino a un campo de concentración con la estrella amarilla de seis puntas cosida al abrigo y ya no hace falta adivinar el resto con lo que la película acaba con esa escena. De más está decir (pero "de más está decir" es solo retórica) que el Sr. Klein no era judío. Y también de más está decir que el mensaje viene a ser: "cuando las barbas de tu vecino veas arder....etc.etc."
Pero, ¿a qué viene todo esto?
Bueno, viene a que la caza de brujas parece estar en pleno apogeo y, considerando que la lideran los famosos de Hollywood con todo su potencial mediático, en cualquier momento te puedes encontrar, como el otro Sr. Klein, en un tren con destino Auschwitz sin comerla ni beberla, por decirlo de alguna manera.
Como dato anecdótico, resulta interesante y un tanto paradójico que los liberales de Hollywood, que tanto han protestado (a posteriori y sin correr riesgos) contra el nefasto senador McCarty, sean los que han tomado su relevo a la hora de apartar de su fuente de trabajo a personas que no han sido previamente juzgadas y condenadas por la justicia ordinaria.
Pero, claro, el personal es de izquierdas o de derechas, es hincha del Barcelona o del Madrid, pero no está interesado por la política, ni por la justicia, ni por el fútbol.
Con el personal no hay manera, che.