miércoles, 29 de junio de 2016

Rusos y ChinosI

Mientras estamos atentos al devenir de la política doméstica (es decir: distraídos), la otra, la global, la que verdaderamente importa, sigue el curso previsible desde que se terminó la llamada "Guerra fría". Los diferentes actores se van reacomodando a la vez que van tanteando a sus rivales en un escenario ajeno a ellos a ver en qué momento se sienten lo suficientemente fuertes como para iniciar una confrontación en toda regla

Esto ha sucedido infinidad de veces antes y también está sucediendo ahora

Estos movimientos no son casuales ni tampoco todo lo contrario, más bien obedecen a la eterna dialéctica que profesan los humanos y de la cual no parece que haya señales de que vayan a librarse en un futuro próximo

Esta vez le ha tocado a Siria ofrecer el escenario para tales prácticas

Los islamistas proveen las excusas

Rusos y chinos estrechan lazos (mi amigo R.R. seguramente no recordará mis profecías al respecto)

Occidente no sabe aún cara de qué poner ante el nuevo desafío de un Oriente que empieza a ser nuevamente consciente de su potencial y no parece que esta vez vayan a caer en las redes de la antigua y astuta diplomacia anglosajona  y permitir que los enfrenten entre sí

Ahora entramos en una confrontación entre dos culturas, sí. Pero estas dos culturas son, por un lado la Judeo-cristiana y por el otro la antigua cultura asiática. El astuto oportunismo Judío, sumado a la inquebrantable fe anglosajona en su propia superioridad moral, contra una cultura cuya ventaja es el tradicional desprecio chino por lo inmediato, sumado a  una paciente determinación, y la firme y antigua  creencia de Rusia de ostentar el derecho a liderar el mundo

Entretanto el personal, como es su costumbre, distraído en asuntos menores